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Eduardo Mendoza desvela su lado cuentista con el libro 'Tres vidas de santos'

El escritor catalán presentó ayer su nueva obra, con tres relatos escritos en distintas épocas sobre unos "marginados del mundo".

El escritor Eduardo Mendoza, ayer, en Barcelona.
Eduardo Mendoza desvela su lado cuentista con el libro 'Tres vidas de santos'
julián martín/efe

Novelista consagrado, autor teatral de éxito, Eduardo Mendoza debuta ahora en el género del relato con el volumen 'Tres vidas de santos', que incluye los cuentos 'La ballena', 'El final de Dubslav' y 'El malentendido', protagonizados por personajes que podrían clasificarse como 'pseudosantos'.

 

Escritos en momentos muy distintos, tanto en el tiempo como en lo personal, Mendoza explicó ayer que su nuevo libro -publicado por Seix Barral- lo acabó de moldear una vez tuvo acabado 'El malentendido', donde reflexiona sobre la creación literaria y el difícil diálogo entre clases sociales.

 

"Me gusta complicarme la vida", reconoció el escritor, por su talante y por su manera natural de enfrentarse ante la hoja en blanco, pero señaló que, de vez en cuando, los autores de novela larga "tenemos ganas de probar el tapeo".

 

Según dijo, había escrito 'La ballena' hacía tres décadas, coincidiendo con su irrupción en el ámbito literario de la mano de 'La verdad sobre el caso Savolta'. Aficionado a las vidas de santos desde muy jovencito, aquí crea un personaje que llega a obispo tras huir de la miseria, aunque siempre será un "desclasado".

 

A pesar de que no contiene elementos autobiográficos, Mendoza desveló que el título surgió de una experiencia que vivió en 1954, cuando sus padres le llevaron a ver una ballena muerta que se exponía en una carpa, junto a la estatua de Colón.

Del segundo de los relatos, 'El final de Dubslav', comentó que fue escrito hace entre 18 y 20 años, en un momento de su vida en el que viajaba mucho, por lo que ambientó la narración en África, con un hombre que no sabe qué hace en el mundo.

En el tercer cuento, 'El malentendido', de muy reciente creación, dibuja a un "desgraciado, condenado a ser escoria": Antolín Cabrales, alias 'Poca Chicha', nacido en el seno de una familia desestructurada y que a los 21 años ya ingresa en prisión.

 

Eduardo Mendoza entiende que se trata de tres protagonistas "pseudosantos o parasantos", que tienen la misma característica que los santos de verdad: "Son unos marginados del mundo". O, como indica en una pequeña introducción, "son santos en la medida en que consagran su vida a una lucha agónica entre lo humano y lo divino". También tienen en común "que soy su nexo de unión, con mis inquietudes" y agregó que en todos ellos prima "la inseguridad".

 

Preguntado acerca de si ve características diferentes en cada uno de los cuentos solo por el paso del tiempo, argumentó: "Lo que noto es una evolución, que no sé si es una maduración. Esto es positivo y negativo, porque noto un entusiasmo diferente en los del principio y creo que después gano en reflexión".

 

Respecto a las influencias, mantuvo que están las de los grandes cuentistas que siempre ha admirado, tanto hombres como mujeres: de Henry James a Joseph Conrad o la muy recomendable, en su opinión, Alice Munro.

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