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Ocio y Cultura

CONCIERTO

Una bolsa de golosinas... y algún clásico remozado

Debajo del vestuario y la coreografía y la polémica, están las canciones. Porque eso es lo que, fundamentalmente, hace Madonna, a pesar de que no siempre -o casi nunca- sale en los papeles por su faceta de cantante. No es una soprano, su voz es bastante limitada, pero su capacidad para rodearse de colaboradores solventes y su vista para ir por delante del resto la han llevado durante décadas a componer auténticos himnos, como 'Like a Prayer', 'Music' o 'Vogue'.

Y ¿qué viene a cantar Madonna a Zaragoza? Pues, además de estas canciones, sobre todo se centrará en su última apuesta, el disco 'Hard candy', ese en el que pretendió ennegrecer su sonido y que, al menos comercialmente, no ha sido su apuesta más laureada. Lo mismo da, porque sus 'shows' se valoran más por el espectáculo que por la calidad musical y así lo ha entendido durante su carrera esta reina, si no del pop, de la publicidad.

Su visión para los negocios está fuera de toda duda, así que, por mucho que defienda sus trabajos, aun a pesar de las críticas que le llegan, en esta segunda etapa de la gira 'Sticky & Sweet' ha sacrificado una de las canciones del último cedé -'Heartbeat'- en favor de algunas de sus viejas composiciones, de las que más esperan sus fans: su primer single, 'Holiday', y 'Dress You Up', del álbum 'Like a Virgin', de hace más de veinte años. También se ha dado cuenta de que alguno de sus experimentos musicales no han calado en la audiencia, por lo que ha decidido retirar su versión rockera de 'Hung Up' y dejarle su sitio a 'Frozen'.

El año pasado, eran ocho las canciones del 'Hard Candy' que presentaba cada noche por escenarios de medio mundo. En esta fase, se han quedado en siete, incluyendo los singles '4 minutes', 'Miles Away' y 'Give it 2 me', que sirve como espídico final de fiesta.

Un espectáculo milimetrado

No son conjeturas, porque Madonna diseña sus espectáculos al milímetro, no hace bises y no deja nada a la improvisación: lo que interpreta en una ciudad se repite de forma exacta la noche siguiente. Sí hubo una incorporación imprevista de última hora debida a las circustancias: un homenaje al fallecido Michael Jackson, que Madonna ha añadido desde la apertura de este 'Sticky & Sweet II' en Londres.

Según el libro del presente tour, que seguro se venderá como 'merchandising' a una cantidad no demasiado barata, son 20 las canciones que la ambición rubia pone en escena. Aunque el dato no es del todo exacto: canta 20, pero suenan más de su extensa discografía. Por ejemplo, en los vídeos creados expresamente para el concierto, y que separan los cuatro bloques que lo componen, se escucha 'Rain', de su etapa 'Erótica', o 'Die Another Day', su aportación a 007. Además, las versiones en directo del resto de temas incluyen extractos de otros, incluido 'Celebration', single del grandes éxitos que lanzará este año. En su interpretación de 'Human nature', se oyen partes del 'Gimme More' de Britney Spears y en su clásico 'Like a Prayer', de 'Don't You Want Me', de Felix.

Al final, casi todos sus discos de estudio (excepto, sorpresivamente, sus bien recibidas 'Confesiones en la pista de baile', de 2005) tienen su lugar en una exhibición no solo musical que confirma a la diva como avezada 'showwoman'.

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