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NUEVO ESCENARIO

Los títeres de Arbolé abren la temporada en su nueva sede en el Parque del Agua

El teatro, que diseñó el arquitecto Iñaki Alday, es el segundo de Zaragoza por capacidad y dimensiones, con 250 butacas.

Los títeres del Teatro Arbolé abrieron ayer su primera temporada en el Parque Metropolitano del Agua Luis Buñuel con la representación de la obra "El desatino de las aguas". Después del verano, la compañía zaragozana vuelve a la rutina teatral en esta nueva sala, destinada a la creación artística y la formación de los más pequeños, con una mayor oferta para los niños y con nuevos ciclos para el público juvenil y adulto.

El gerente de Teatro Arbolé, Esteban Villarrocha, explicó que la decisión de cambiar de ubicación se tomó porque "la antigua sala del Actur no era un teatro" y porque la compañía quería ubicar un espacio cultural permanente en el parque. Según Villarrocha, para que el nuevo teatro funcione bien es necesario que se mejoren los accesos al local y sobre todo, que se cuide el parque. En su opinión, para evitar desperfectos, se debería "cerrar por la noche como se hace en muchas ciudades europeas".

A pesar de los inconvenientes, los miembros de Arbolé están muy contentos con el nuevo teatro que ha diseñado el arquitecto Iñaki Alday, que es el segundo de Zaragoza por capacidad y dimensiones. El escenario tiene nueve metros por siete de fondo y cinco de alto y cuenta con 250 butacas. Además, se ha mejorado la visibilidad y la comodidad tanto para el público como para los artistas.

Un mundo sin agua

En este espacio, la compañía Arbolé comenzó ayer su programación teatral con la obra "El desatino de las aguas", del dramaturgo y director teatral cubano, René Fernández Santana. En el espectáculo, unos seres malvados y egoístas, los Aguachurres, tratan de apoderarse de todas las aguas del mundo condenando a la Tierra a convertirse en un lugar sediento. Pero los Aguachurres no lograrán su objetivo. Una ballena, una vaca, un conejo, un perro y unos peces pedirán ayuda a las nubes, a la lluvia y al sol y, finalmente, con la colaboración de un pintor, conseguirán llevar las aguas a su lugar.

Esta obra está concebida como una leyenda clásica en la que pugnan el mal y el bien, la avaricia y el amor, la mezquindad y la devoción, y donde las fuerzas creadoras -integradas en el personaje del artista- acaban por devolver el agua y la esperanza a los habitantes del mundo. Con esta representación, Arbolé pretende que los niños y niñas que constituyen la ciudadanía de hoy y del futuro aprendan a realizar un uso eficiente de los recursos naturales.

Disponer de un teatro con mayor espacio ha permitido que Arbolé haya confeccionado una programación más ambiciosa, con una mayor oferta para el público infantil, pues se amplía el horario de los domingos (12.00 y 18.00). Además, tras las fiestas del Pilar, el Teatro Arbolé abrirá también los jueves y los viernes para acoger espectáculos musicales y teatrales de vanguardia. También se ha completado la programación de adultos y las campañas escolares con espectáculos adaptados a cada edad.

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