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PINTURA

Fernando Botero expone por primera los horrores de Abu Ghraib

Fernando Botero inauguró en Valencia la exposición mundial de sus serie "El circo" junto a la colección con la que denuncia la "violencia" que EE.UU. empleó en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

El pintor colombiano Fernando Botero inauguró en Valencia la primera exposición mundial de su serie "El circo", junto a la colección con la que denuncia la "violencia oficial" que el Ejército de Estados Unidos empleó en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) expondrá hasta el 6 de julio próximo las series "Abu Ghraib" y "El circo", una con el horror vivido por los presos de esa cárcel, en 2004, y la otra, un homenaje a los "colores desproporcionados" del mundo de payasos, arlequines, domadores y trapecistas.

El artista, de 76 años, explicó en una rueda de prensa los motivos que le llevaron a pintar las dos series, las últimas de su larga trayectoria pictórica, sesenta años después de su primera exposición.

Botero dijo que se enteró del terror de la cárcel de Abu Ghraib al leer un artículo mientras viajaba en avión. La "ira" y el "desasosiego" que sintió le hicieron comenzar, con sus primeros bocetos, a "hacer visible lo invisible" y durante catorce meses creó el medio centenar de obras que ahora pueden verse en Valencia.

Es la primera vez que esta serie es expuesta en España, tras su paso por Estados Unidos, Italia, Alemania y México. Lo que le motivó a Botero para emprender este reto, que por su extrema violencia visual se aleja de su obra más conocida, fue la "hipocresía desmesurada" de país -dijo- que "se presenta como modelo de defensa de los Derechos Humanos".

Los cuadros recrean con sus habituales "gorduras" plásticas muchas de las imágenes emitidas y publicadas mundialmente de las torturas y abusos sexuales a los presos.

El pintor colombiano reconoce que acabar estas obras le liberó del "envenenamiento" que le produjo esa tragedia y un día, mientras descansaba en la costa mexicana del Pacífico, vio llegar una humilde compañía circense. Fue la "inyección de vida" que necesitaba su "exhausto" estado anímico. "Vi tanto color, tanta vida", recuerda Botero, al valorar cómo el tema circense, "ennoblecido" por Reonir, Picasso, Miró o Chagall, le dio mucho juego por su plasticidad, el uso fisonómico del cuerpo humano y la presencia de animales en movimiento.

En la vida actual, con "la gente vestida de gris, hay que recurrir a temas como el circo para aprovechar su color", señala el pintor, y lamenta que el arte no pueda cambiar el orden social o político: "El 'Guernica' no cambió nada en la Guerra Civil (1936-1939) española, pese a ser la obra maestra del siglo Veinte".

Botero pretende que su trabajo sea "una celebración de la vida" y reconoce que la serie de "Abu Ghraib" es "una excepción" temática en su trayectoria "optimista", aunque, según el comisario, Fernando Castro, ya había dado muestras de su condena social de la violencia a través de obras ambientadas en su Colombia natal.

"Pero son dos tipos de violencia -replica Botero-. En Colombia es popular, producto de la ignorancia, mientras que la otra -la ejercida por los militares estadounidenses- era oficial", un "atropello consentido de la dignidad humana" a través de la tortura.

Frente a la tragedia reflejada en la serie "Abu Ghraib", Botero recalcó el papel curativo que le supuso afrontar su nueva serie, "El circo", con su "orgía de colores" y el "regalo" que supone su temática para cualquier pintor. "En el circo cualquier exceso es lógico", dijo Botero posteriormente al agradecer el acierto del IVAM de diseñar una doble exposición en la que el espectador, sólo con subir de un piso a otro, puede dejar atrás "todo lo negativo y lo feo de la vida" para contemplar "la celebración de la vida" a través del color circense y la exaltación del cuerpo humano.

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