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Ocio y Cultura

PATRIMONIO

La catedral de Tarazona, salvada

Completada la restauración estructural, por primera vez en veinte años el templo aguanta su propio peso sin ningún tipo de ayuda. Se trabaja en la decoración interior para volver a abrirlo en la primavera de 2009.

Si la catedral de Tarazona fuera un enfermo ingresado en un hospital, estaría a punto de recibir el alta médica. Aunque, siguiendo el símil, todavía requiere cuidados, sí se puede estar seguro, por fin, de que la seo está salvada. Hace tan solo unos días se soltaron los últimos tirantes que ejercían labores de sujeción en la nave central, y la semana pasada tuvo lugar la recepción por parte del Ministerio de Cultura de las últimas dos fases de obras que se ocupaban de la consolidación estructural del edificio. Hoy se puede asegurar que la catedral sostiene su propio peso -el cimborrio ya lo hace desde 2004- y que, por tanto, está salvada. El interior sigue estando lleno de andamios, pero son los que se necesitan para la restauración artística, no tienen ninguna función estructural.

"La consolidación de las estructuras del templo se ha completado -asegura Fernando Aguerri, el arquitecto que dirige los trabajos-, y todos los indicios nos indican que la catedral está respondiendo bien. En cualquier caso, el plan director que elaboramos hace unos años ya preveía que, llegado este momento, es necesario efectuar tareas de seguimiento durante al menos una década". Es decir, que el edificio tiene que estar "monitorizado" para vigilar que no surjan nuevos problemas. "La catedral ha recuperado el equilibrio -añade el arquitecto-, pero hay que mantener la vigilancia".

¿Visitas organizadas?

Y por lo demás, ¿cómo va la restauración? ¿Cuándo reabrirá sus puertas una catedral en la que se empezó a trabajar en 1984? En estos momentos se están desarrollando tres fases de obras en el interior de la catedral. En primer lugar, en virtud de un convenio entre la CAI y la DGA, se está restaurando el retablo (hacia la mitad del trabajo) y las pinturas del cimborrio (terminando). Con financiación del Gobierno de Aragón, se está avanzando en el acabado e instalaciones de la cabecera (vidrieras, pavimentos, calefacción); y el Ministerio de Cultura financia el acabado de las naves laterales. En estas dos últimas fases de trabajo se está más o menos a la mitad. Las obras van tan encarriladas, que ya se han elevado voces (entre ellas las del propio arquitecto) anunciando que el templo podría empezar a permitir visitas organizadas este verano. Fernando Aguerri se muestra ahora cauto. "La catedral lleva tantos años cerrada que, como es lógico, ha suscitado un interés enorme. Por eso vimos, junto a la Fundación Tarazona Monumental, que sería bueno organizar visitas y abrirla al público. Pero conforme avanza el tiempo y estudiamos mejor las cosas vemos que va a resultar complicado, que todo va a estar aún lleno de andamios, que hay que garantizar la seguridad de todo el que entre... En fin, que quizá podría ser mejor esperar un poco más". En cualquier caso, la decisión definitiva aún no está tomada. "La propuesta de permitir las visitas en verano es muy interesante -concluye Jaime Vicente, director general de Patrimonio-, pero hay que valorar los pros y los contras. Las condiciones de seguridad, antes que nada, pero también que se pueda contemplar la catedral, no solo los andamios".

Queda, también, cerrar las excavaciones arqueológicas, iniciadas en 2005 y que han afectado a todo el subsuelo de la catedral. El hallazgo más espectacular ha tenido lugar fuera, donde han aparecido los vestigios de un edificio semicircular del siglo IV, adornado con mosaicos.

"En la catedral de Tarazona ha habido seguimiento arqueológico desde que Fernando Aguerri se hizo cargo de los trabajos -subraya el arqueólogo José Francisco Casabona-. Ha estado presente en todos los procesos de obra. En los primeros años, cuando lo importante era salvar el edificio, se trataba de colaborar en la obtención de datos sobre la catedral y sus problemas. Cuando el templo ha dejado de correr peligro, hemos estudiado el subsuelo".

No lo ha tenido fácil Casabona, obligado a trabajar mientras se garantizaba la superviviencia del edificio, y en una superficie que ha sufrido numerosas intervenciones, antiguas y recientes. "Pero hemos obtenido numerosa información -subraya-, que aún tenemos que estudiar". Han aparecido estructuras romanas muy fragmentadas, del siglo I, restos de cerámica musulmana y, sobre todo, vestigios de todo tipo relacionados con el templo cristiano, desde dos grandes moldes de campana hasta cerámica del siglo XIII, la vajilla que utilizaron los que construyeron la catedral. El hallazgo más espectacular lo constituyen los vestigios de un edificio semicircular del siglo IV. Y, sobre él, estaba el gran cementerio de la catedral, con estelas, ajuares… "Es perfectamente viable la conservación de esos restos -subraya Fernando Aguerri- convirtiéndolos en un recinto arqueológico vinculado a la catedral". El director general de Patrimonio señala que "se va a redactar un proyecto arquitectónico para hacer visitables esos vestigios, mosaicos incluidos, que se conservarán en su sitio".

Cuando vuelva a abrirse la catedral, el visitante va a encontrar numerosas novedades. La principal: un templo fundamentalmente renacentista.

Esplendor renacentista

"La catedral puede ser gótica por el exterior y renacentista en el interior -asegura Fernando Aguerri-. La importancia de las pinturas que han aparecido en el interior es tanta, que nos ha obligado a acomodar todo". Pero no se inventa nada. "Va a ser el templo que había llegado al siglo XX, el que conocieron los turiasonenses. El que yo he conocido". Porque zonas como la propia cabecera siempre han tenido un sabor eminentemente renacentista, y porque algunas novedades, en realidad, no lo son. Por ejemplo, para darle coherencia al templo se van a recuperar los ventanales platerescos de los que prescindió el arquitecto Chueca Goitia cuando dirigió hace unas décadas obras de restauración en el templo. Habrá más reintegraciones. En especial, la del coro.

"Ha sido una decisión muy meditada -afirma Fernando Aguerri-. El coro fue desmontado en el 81 y se volvió a montar en el claustro. Parece que se daba por hecho que no iba a volver a su emplazamiento original. Porque hoy los ciudadanos piden espacios diáfanos por los que circular libremente, sin nada que estorbe además la contemplación del edificio. Pero lo que hemos pensado nosotros, y ha habido una comisión de liturgia que ha estudiado el tema durante dos años, es que una catedral no es solo una iglesia grande, que una catedral no se entiende sin su coro en el centro de la nave. El coro es una parte importante del patrimonio de la seo y volverá a su sitio. Va a ser el primero que se reinstala en toda España".

Reabrirá el templo la próxima primavera y quedarán cuestiones pendientes: la restauración de las capillas y, sobre todo, el claustro. Para lo que se va a hacer en este último se acuñó hace unos años un neologismo que cada vez se emplea con mayor frecuencia: "desrestauración". Jaime Vicente rehúye el término. "En el 2009 empezaremos a trabajar en las capillas y a intervenir en el claustro, en cuya restauración se eliminarán algunas de las cosas que se hicieron hace unos años". Costará más de un millón, aunque colaborará el Gobierno central.

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