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POR FIN LIBRES

Vilalta y Pascual viajaron con su secuestrador

Una grabación de una agencia mauritana muestra a los tres incluso bromeandoSaharaui, el captor de los cooperantes, niega ser de AQMI: "Soy un hombre de negocios".

Pascual (izda.) y Vilalta, a su llegada a Barcelona.
Vilalta y Pascual viajaron con su secuestrador
ALBERT OLIVé

Albert Vilalta y Roque Pascual volvieron a encontrarse con Omar Saharaui, el hombre que organizó su secuestro, el día que fueron liberados. Los tres llegaron a compartir un coche durante la tarde del domingo, cuando los cooperantes estaban siendo trasladados a la frontera con Burkina Faso. Mientras tanto, Saharaui niega tener nada que ver con Al Qaeda en el Magreb Islámico. "Yo soy un hombre de negocios", asegura.

Las imágenes de la agencia mauritana Sahara Media muestran a Omar Sidi Ahmed Uld Hama, conocido como 'Omar Saharaui', bromeando incluso con los catalanes. "Nos llevó a hacer una excursión en el desierto", se escucha decir a los dos cooperantes. La grabación, de unos 30 segundos, tuvo lugar en un punto indeterminado del norte del desierto de Mali y muestra a Saharaui sentado en el asiento del conductor de un todoterreno Land Rover que en ese momento se encontraba parado. En el coche también viajaban negociadores, indicó Abdulah Uld Muhamadi, presidente ejecutivo de Sahara Media, pero en la grabación solo aparecen Vilalta, Pascual y Saharaui.

El maliense, que fue extraditado desde Mauritania, se encuentra libre desde que pisó Mali. Su liberación, por la que AQMI ha peleado, ha sido una pieza clave en el desenlace del secuestro.

Sin embargo, su excarcelación podría presentar problemas imprevistos a Mojtar Belmojtar, el líder de la célula terrorista que retenía a los españoles. "AQMI ha cometido un error", asegura el analista mauritano Isselmu Uld Mustafa, director del diario 'Tahalil Hebdo', y es que "finalmente ha dejado que, a cambio de los rehenes, se libere a un mercenario maliense en lugar de la de los islamistas encarcelados en Mauritania". El desenlace del secuestro podría presentar fricciones dentro de la red terrorista, asegura Mustafa.

A pesar de todo, la enorme suma que ha pagado España por la liberación de los cooperantes, que se calcula en algo menos de ocho millones de euros, a repartir entre mediadores y terroristas, beneficiará, a los salafistas que Mauritania no ha logrado liberar. Al Qaeda emplea esos fondos para subsistir y continuar su lucha y, además, envía dinero a las familias de los combatientes encarcelados, lo que les garantiza su lealtad.

Una pieza valiosa

Saharaui, pese a ser un mercenario y no un miembro del grupo seguidor de Bin Laden, es una pieza valiosa para AQMI. Gran conocedor del sur de Argelia, el norte de Mali y Mauritania y el Sahara Occidental, el maliense puede aportar sus conocimientos a las células, formadas generalmente por milicianos muy jóvenes, recién salidos de los campos de entrenamiento en Afganistán. "Mercenarios o islamistas, los dos son utilizados por Al Qaeda para llevar a cabo los secuestros", opina el analista, para quien el grupo terrorista "considera importantes tanto a los unos como a los otros".

Belmojtar podría haber intentado mandar un mensaje a sus filas y a todos sus colaboradores con la puja por la liberación de Saharaui. La idea de que "no sacrificamos a nuestros aliados", según la agencia mauritana Sahara Media, podría calar en futuros cómplices.

Y es que el grupo terrorista tendrá que volver a confiar en la red de soplones, chivatos y mercenarios que avisan a jeques de Al Qaeda en el desierto, ya que Vilalta y Pascual han sido los dos últimos rehenes que quedaban en manos de AQMI. Casi con toda certeza, la banda intentará raptar a nuevos objetivos para seguir financiando sus actividades terroristas.

Desde noviembre de 2009, cuando fueron secuestrados los españoles, AQMI ha capturado a siete europeos y, según la agencia AFP, a dos malienses. El francés Pierre Camatte fue puesto en libertad en febrero, la española Alicia Gámez en marzo y el matrimonio italiano compuesto por Sergio Cicala y Philomene Kaburé, en abril. El francés Michel Germaneau fue ejecutado en julio.

Las circunstancias no están claras sobre lo que pudo pasar con los malienses. Según la agencia francesa, un colaborador de aduanas y un militar malienses fueron secuestrados a principios de agosto. El primero fue ejecutado y, al segundo, Al Qaeda le habría pedido que "se uniera a sus filas". Hasta ahora no se sabe a ciencia cierta qué ha sucedido con el militar.

Venta de conocimientos

El maliense de 52 años Omar Saharaui es principalmente un traficante que "vende" a AQMI su amplio conocimiento de los países del Sahel. Al ser juzgado en julio en Mauritania se le acusó de haber actuado como "mercenario" de AQMI, que le pagó para secuestrar a Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta el 29 de noviembre de 2009. Según la sentencia de los tribunales mauritanos cobró 15.000 dólares (unos 11.800 euros).

Por su parte, Saharaui niega tener "nada que ver con AQMI". "Yo hago negocios. Si uno le vende algo a un miembro de AQMI, no quiere decir que uno también forme parte de AQMI. Yo soy un hombre de negocios", declaró ayer.

En Mali, su país de origen, Omar Saharaui está fichado "como un traficante de cigarrillos y de inmigrantes clandestinos". "Por traficante hay que entender también que es alguien capaz de hacer cualquier cosa por dinero", según una fuente de seguridad maliense.

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