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GIRO EN LA OPOSICIÓN

Rajoy da un viraje y se ofrece a pactar con el Gobierno

"Ha llegado el momento de afrontar el futuro con altura de miras", dice el líder de la oposición.

Rajoy, ayer durante su comparecencia ante los medios para hacer balance del año.
Rajoy da un viraje y se ofrece a pactar con el Gobierno
SERGIO BARRENECHEA/EFE

Sea porque se ve en la Moncloa a partir de 2012 y no quiere asumir una situación inmanejable, sea porque ha resuelto dejar de ser la negativa permanente, Mariano Rajoy dio un golpe de timón a su estrategia y se mostró dispuesto a llegar a más pactos con el Gobierno en el último año de la legislatura. "Ha llegado el momento de afrontar el futuro con altura de miras", afirmó ayer el líder de la oposición en su primera y última comparecencia del año en la sede central del PP.

El presidente de los populares se mostró preocupado en su balance de 2010 por "la herencia y la factura" que va a dejar el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero porque está convencido de que ese legado lo va a tener que gestionar él. Rajoy, como es obvio, no quiere encontrarse, si es que gobierna, con una economía bajo mínimos y se declaró dispuesto a trabajar en este último año de la legislatura para que "la factura que deje el Gobierno sea lo más pequeña posible". Y si para ello es necesario arrimar el hombro con pactos sobre las reformas estructurales, está decidido a hacerlo.

En los cerca de tres años del segundo mandato de Rodríguez Zapatero, los acuerdos del PP con los socialistas se pueden contar con los dedos de la mano: la reforma del sistema financiero, el fondo de rescate europeo, la reforma electoral o la ley de víctimas del terrorismo.

Pactos: que 2011 no sea "otro año perdido"

Pero esa situación va a cambiar, anunció Rajoy. "No podemos -dijo- permitirnos que 2011 sea otro año perdido" para la recuperación económica, que es lo que ha ocurrido, a su juicio, con 2010. El PP, explicó en su única conferencia de prensa del año en la sede de la calle de Génova, "va a apoyar" al Gobierno en "todo lo que sea bueno para los intereses generales de España". En su caso particular, estará "a la altura de las circunstancias".

Enumeró además las áreas en que ve posible llegar a acuerdos con los socialistas. La más urgente, precisó, es acelerar la reestructuración del sistema financiero que, en su opinión, debe ir más rápido. También vio perspectivas de acercamiento en una ley que fije el techo de gasto y de endeudamiento de todas las administraciones, vital para atajar el déficit público, medida con la que coinciden en el PSOE aunque difieran en la forma de materializar los límites. Otros terrenos en los que Rajoy aprecia alguna sintonía son la reforma de la negociación colectiva y la modificación de la fiscalidad que, para el PP, debe primar a "los emprendedores".

El líder de la oposición citó además la legislación para la unificación de mercado porque no es posible que haya regulaciones distintas en cada comunidad. La educación, pese al fracaso cosechado este año para sellar un acuerdo, es otro de los ámbitos en los que el PP se esforzará en aproximar posturas, así como en la energía, siempre que se superen las discrepancias sobre las centrales nucleares. "Tenemos voluntad de acuerdo", aseguró el líder de la oposición.

Las "promesas se han quedado en palabras"

El tono constructivo, o "navideño" como comentó algún dirigente popular, no impidió que Rajoy dibujara un panorama catastrófico de la actuación del Gobierno en este año, con una dedicatoria especial para José Luis Rodríguez Zapatero porque un año más "sus promesas se han quedado en palabras". Rememoró que el 30 de diciembre de 2009 dijo que este año iba a ser el de la recuperación progresiva de la economía y lo que ha ocurrido es "un agravamiento de la crisis". También dijo, prosiguió, que "garantizaría" los derechos sociales y ha sido el año de "los recortes".

El líder de la oposición señaló que esta situación solo se puede revertir con "un profundo cambio político" en el Gobierno que ponga punto final a "muchos de inacción o de ir en la dirección equivocada", como, afirmó, ha hecho Zapatero durante toda la crisis. Se mostró resignado, no obstante, a que el vuelco reclamado tenga que esperar, al menos, hasta marzo de 2012 porque el jefe del Ejecutivo no está dispuesto a adelantar las elecciones porque no quiere que "los españoles opinen" ahora.

Elecciones catalanas: "Lo más importante"

En su detallado balance, Rajoy otorgó un sitio preferente a los resultados del PP en las elecciones catalanas del 28 de noviembre, en las que logró una "sólida tercera posición" apenas a seis puntos de los socialistas. Ha sido, subrayó, "lo más importante" del año.

Sin salir de Cataluña, mandó un recado al nuevo presidente de la Generalitat, el nacionalista Artur Mas, al que instó a poner por encima de todo la lucha contra la crisis porque la economía catalana supone casi el 20% del PIB nacional, y sus pasos adelante tendrán un efecto locomotora en el resto de España. "Los temas identitarios no son la prioridad", avisó.

Una "buena relación" con Rodríguez Zapatero

A pesar de la virulencia que suelen tener sus enfrentamientos, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy tienen "una buena relación", en palabras del presidente del PP. Primero dijo que era "correcta", pero acabó por conceder que es "incluso buena" pues no hay "animadversión ni ningún problema personal". Otra cosa, comentó el líder opositor, es la relación política, en la que hay discrepancias "en muchas cosas", pero también, aunque menos, "acuerdos".

Ambos líderes conversan por teléfono con más frecuencia de la que se podría pensar a la vista de sus duelos parlamentarios. Menos frecuentes son los contactos personales. La promesa que hizo Zapatero nada más llegar a la Moncloa en 2004 de mantener entrevistas semestrales con el líder de la oposición se diluido con el paso del tiempo y sus encuentros son ahora esporádicos. El último, el 6 de diciembre en el Congreso con motivo de la conmemoración de la aprobación de la Constitución, un encuentro del que Rajoy no quiso decir cómo encontró de estado de ánimo al presidente del Gobierno porque su "fuerte no se ser psicólogo".

Disculpas a Carme Chacón, pero no a Blanco

El presidente del PP aprovechó su comparecencia de fin de año para disculparse con la ministra de Defensa, Carme Chacón, por haberse referido a ella como "la Chacón" en su comentario sobre los posibles candidatos del PSOE para 2012. No hizo lo mismo con el titular de Fomento, José Blanco, al que llamó "Pepiño" para enfado de los socialistas.

"Me gustaría que (José Blanco) tuviera la misma sensibilidad cuando habla de mí", se despachó Rajoy, al que también molestan las alusiones del vicesecretario general del PSOE a su supuesta vagancia y a la poca consistencia de su liderazgo en el PP.

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