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ARRESTAN A 34 ACTIVISTAS

Golpe sin precedentes a la cantera etarra

Interior da por descabezada la cúpula de Segi tras el arresto de 34 activistas que querían refundar la organización.

Dos agentes trasladan a uno de los detenidos a un coche policial en San Sebastián.
Golpe sin precedentes a la cantera etarra
RAFA RIVAS/AFP

Golpe sin precedentes a los cachorros de ETA. Cerca de 800 policías y guardias civiles desataron la madrugada de ayer la mayor redada de la historia contra la cantera de la banda terrorista. Un total de 34 dirigentes y activistas de la ilegalizada organización juvenil pro etarra Segi (heredera de Jarrai) fueron capturados en dos operaciones desarrolladas de forma simultánea en las tres provincias vascas y Navarra. Todos, según las investigaciones de los Servicios de Información, tenían como objetivo refundar Segi para aumentar la violencia en las calles y captar y adiestrar a militantes para que saltaran a las filas de ETA en el futuro. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la macroredada, cree casi completamente descabezadas las juventudes terroristas.

 

La operación, durante la que se llevaron a cabo 92 registros, fue coordinada desde Guipúzcoa por el juez Fernando Grande-Marlaska, quien centralizó las diferentes investigaciones abiertas por magistrados de la Audiencia Nacional, entre ellos Baltasar Garzón, que en los últimos dos años había dirigido los golpes policiales a la organización juvenil.

 

El grueso del operativo recayó sobre la Policía Nacional, que movilizó desde primeras horas de la madrugada a cerca de 650 funcionarios de las brigadas de Información de Pamplona, San Sebastián, Vitoria y Bilbao, pertenecientes a las unidades centrales de la Comisaría General de Información y las Unidades de Intervención Policial. Los agentes detuvieron a 29 sospechosos: cuatro activistas en las localidades navarras de Pamplona, Barañain y Burlada; otros siete militantes, en las poblaciones vizcaínas de Bilbao, Iurreta, Sestao, Zamudio y Galdácano; ocho más en Vitoria, y los diez últimos, en los municipios guipuzcoanos de San Sebastián, Rentería, Andoain, Villabona, Zaldivia y Tolosa.

 

La Guardia Civil, por su parte, detuvo en Amézqueta (Guipúzcoa), Vitoria y en las localidades navarras de Pamplona y Barañain a otros cinco militantes de la organización ilegalizada.

 

Según mandos del operativo, siete activistas, cuyas órdenes de detención había firmado Grande-Marlaska, no fueron capturados al no encontrarse en sus domicilios. Entre ellos se encuentra un joven residente en la localidad vizcaína de Lequeitio, que supuestamente era el máximo dirigente de la nueva Segi. Ya se sabía que otros cinco sospechosos habían huido a Francia hace varios días, por lo que ni siquiera se solicitaron las autorizaciones de detención.

 

Tras los arrestos, la Policía Nacional practicó 46 registros en domicilios y otros 21 allanamientos en locales, como 'herriko tabernas' (sedes sociales de Batasuna), 'gaztetxes' (lugares de encuentro de los jóvenes radicales), bares, garajes y asociaciones vecinales. La Guardia Civil llevó a cabo otros 15 registros en domicilios privados y diez en diferentes locales. En los allanamientos, los agentes se incautaron de propaganda de Segi, boletines internos de ETA ('Zutabe' y 'Zuzen'), 6.000 euros, anotaciones con matrículas para futuros ataques y todo tipo de material para confeccionar artefactos explosivos, como bombonas de campin-gas, gasolina, ácido, guantes, recipientes y manuales para la fabricación de estas bombas caseras.

 

El objetivo básico de la operación, según mandos de la lucha antiterrorista, era abortar el intento de Segi de refundarse, después de padecer años de continuos varapalos policiales que han llevado a la organización al borde de la extinción. Interior asegura que los detenidos tenían el firme propósito de "incrementar el número de militantes" de la organización para "poder acometer las líneas de actuación establecidas por ETA" y, en particular, las órdenes de "endurecer el conflicto" con el aumento de la violencia callejera. Entre las "luchas prioritarias" de Segi figuraba el "tren de alta velocidad", el "modelo educativo", la "especulación inmobiliaria" y la construcción del "Estado vasco". Todas aparecían recogidas en un documento intervenido al responsable del aparato político de ETA, Ekaitz Sirvent Auzmendi, detenido en abril en París.

 

Desdoblamiento

Los Servicios de Información de la Guardia Civil, que llevan meses tras los pasos de los cabecillas de Segi, afirman que la nueva cúpula estaba diseñada para blindarse a los golpes policiales y judiciales con un "sistema de desdoblamiento directivo" copiado de ETA: una parte pública visible tras el nombre de la asociación 'Gazte Indepedentistak' (Jóvenes Independentistas) y un "núcleo dirigente clandestino", que era el que realmente dirigía la organización, ordenaba los actos de 'kale borroka' y gestionaba los fondos provenientes, principalmente, de una red de 'gaztetxes' que hacían las funciones de recaudadores para Segi.

 

Alfredo Pérez Rubalcaba dio por decapitada "la cúpula dirigente de Segi", a la que definió como "organización juvenil de ETA". Según el ministro, el operativo ha cumplido con sus tres objetivos: abortar que una organización declarada ilegal se rehaga, impedir que la banda tenga a su disposición una cantera y luchar contra la 'kale borroka'. Interior insistió en que la operación supone "la casi total desarticulación de las estructuras de clandestinas de Segi en España", además de "un golpe de impacto a su financiación y estructura logística". "El operativo ataca directamente al núcleo directivo de la organización y a su propia existencia y capacidad de actuación", apuntó en una nota.

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