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CATALUÑA

Cataluña comienza a aplicar la castración química a los violadores reincidentes

El Departamento de Justicia de Cataluña empezará a aplicar, entre finales de este año y principios del próximo, la llamada castración química a los violadores y a los pederastas. Se trata de una medida de autocontrol, de tal manera que es voluntaria y temporal y sólo se administrará a los presos con delitos sexuales que quieran y hayan cumplido su condena, pero no estén rehabilitados y por tanto corran el peligro de reincidir cuando salgan de la cárcel. Según datos de Justicia, anualmente, poco más de cuatro "pedófilos, sádicos sexuales o agresores sexuales en serie" salen en libertad en Cataluña. Por tanto, la Generalitat contempla esta medida para un universo de unos 40 internos para los próximos 10 años. El tratamiento consiste en la ingesta diaria de una pastilla y en la inyección mensual de un inhibidor sexual hormonal. Estos medicamentos -la fluoxetina (oral) y la criptolerina y la leuprolerina (vía intravenosa) inhiben la producción de testosterona, y por tanto disminuyen, pero en ningún caso anulan, la agresividad y el deseo sexual del paciente.

La consejera de Justicia, Montserrat Tura, insistió este viernes, durante la presentación de esta iniciativa, que es pionera en España, en la voluntariedad de los reclusos a la hora de someterse al programa. "No sería útil que fuera obligatorio", dijo la consejera. "Si el interno no está convencido de que el tratamiento le ayuda, dejará de tomar la medicación. Aunque también podrá tomar otros fármacos que contrarresten este tratamiento y que existen en el mercado y de venta en farmacias", añadió.

El programa se ofrecerá a los internos cuando hayan cumplido las tres cuartas partes de su condena y cuando los equipos médicos y psicológicos de las prisiones lo recomienden. Los presos, siete meses antes de su primera salida programada, deberán decidir si quieren someterse al programa, que se les administrará cuatro meses antes de salir de permiso. Justicia cree que en el presente mes de septiembre ya está en disposición de ofrecerle el tratamiento a un recluso, que lo empezaría en enero de 2010.

Aunque el programa es inédito en España, la 'Generalitat' señaló que ya se está aplicando en otros países europeos como Bélgica, Suecia, Gran Bretaña o Suiza, donde han conseguido bajar los niveles de reincidencia en este tipo de delincuentes. Eso sí, Tura señaló que no es posible asegurar al 100% del éxito en los programas.

De momento, seguir el programa sólo será posible en la cárcel Brians, en Barcelona, por lo que los presos de otros penales que quieran someterse al tratamiento deberán trasladarse a Brians. Eso sí, la Generalitat espera extender la castración química a todas las cárceles de Cataluña. Justicia señaló además que seguir el tratamiento no implicará ningún beneficio penitenciario. "Así lo dice explícitamente el Protocolo", según afirmó Tura.

Reducir el riesgo

Forenses y sexólogos aplaudieron este viernes la medida y señalaron que puede contribuir a reducir el riesgo de reincidencia de los agresores sexuales. Eso sí, los sexólogos, según declaró la asociación española de profesionales de la sexología en una emisora nacional, con este tratamiento se descuida una cuestión importante como el impulso violento de los delincuentes. "Para evitar la reincidencia no hay que poner el acento tanto en la inhibición, como en combatir el impulso violento", señaló. La asociación española de psiquiatras forenses, por su parte, señaló que "como se trata de una violencia ligada a la sexualidad, si atenuamos la sexualidad -o el impulso sexual-, atenuamos el comportamiento violento que lo acompaña".

El origen de la castración química que se pone ahora en marcha en Cataluña está en un encargo que hizo hace un año la Generalitat a una comisión de expertos, encabezada por el ex fiscal jefe de Cataluña, José María Mena. El grupo de expertos, además de la aplicación de los fármacos inhibidores sexuales, también defendió la libertad vigilada, así como la creación de un bando de datos con muestras de ADN.

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