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Luis Medina, el soltero de oro con una vida salpicada de escándalos

El hijo pequeño de Naty Abascal y Rafael de Medina, anterior duque de Feria, era conocido por sus numerosos romances.

Luis Medina Abascal.
Luis Medina Abascal.
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La querella presentada por la Fiscalía Anticorrupción que relaciona a Luis Medina con los delitos de blanqueo, falsedad documental y estafa agravada han puesto bajo el escrutinio público al hijo menor de Naty Abascal y Rafael de Medina y Fernández de Córdoba. Tanto él como su hermano Rafael, actual duque de Feria, crecieron en Sevilla donde acudían al colegio privado internacional Alminar, al que también iban los hijos de importantes empresarios y figuras relevantes de la sociedad andaluza.

A pasar de su origen aristocrático, la vida le tenía preparados no pocos sobresaltos y este no es el primer escándalo que afecta a la familia. Para empezar, el divorcio de sus padres, en 1988, supuso para los dos hermanos un duro golpe, aunque la madre intentó protegerlos en todo momento. En aquel momento Naty no dudó en enviarlos a un internado jesuita en Villafranca de los Barros, en Badajoz para alejarlos del revuelo mediático. Poco después, comenzó su periplo por escuelas internacionales fuera de España. Luis y su hermano estudiaron en Inglaterra y en Estados Unidos.

La figura de su padre ha marcado su vida, no solo por tratarse de su progenitor sino por los graves problemas que tuvo a lo largo de su existencia. El peor, en 1993, cuando Rafael de Medina era condenado por delitos de rapto, corrupción de menores y tráfico de drogas. Aquello fue un auténtico escándalo que ocupó numerosos minutos de televisión y páginas de periódicos y revistas. Luis era por entonces un adolescente que vivía en Nueva York y recuerda aquella época como tremendamente dura. Así lo ha expresado en más de una ocasión. Su madre no les dejaba regresar a España para protegerlos aunque finalmente cedió y él volvió a Madrid mientras su hermano se quedaba en Estados Unidos. Luego se trasladó a Sevilla para estar más cerca de su padre, que terminaría quitándose la vida en 2002.

Aunque ahora tiene un perfil mediático más bien bajo, durante su juventud fue uno de los reclamos más cotizados de las fiestas de sociedad. A sus 41 años sigue siendo considerado como 'el soltero de oro' del panorama patrio. No en vano, en 2014, la revista francesa 'Point de Vue' le nombró como soltero de oro más atractivo del mundo. Aunque todavía no ha encontrado a la mujer de su vida, no ha cejado en el intento. Dicen que incluso ha tenido un perfil en una de las aplicaciones de citas reservada para ricos y famosos.

Su primera novia oficial fue la modelo Priscila de Gustín, a la que conoció a través de su madre, aunque no llegaron a cumplir un año de relación. Aquello fue en 2002 y poco después de su ruptura comenzó el que ha sido, hasta el momento, su romance más largo, el que tuvo con Alejandra Rojas, hija de los condes de Montarco. Estuvieron juntos casi cinco años, pero tampoco pudo ser.

El año 2010 fue muy agitado para el hermano del actual duque de Feria al que se le relacionó con Tamara Falcó (aunque nunca fue confirmado), con la actriz Norma Ruíz, con la empresaria Amanda Heartst, heredera de una de las grandes fortunas de Estados Unidos, y con Paula Barcala, con quien estuvo saliendo desde diciembre hasta agosto del año siguiente. A partir de ese momento, no hay constancia de novias oficiales hasta que en 2013 empezó a salir con Alejandra Pérez-Pla, con quien tampoco tuvo mucho éxito. Un año después, llegaría el turno de Sylvie Meis, exmujer del futbolista Rafael var der Vaart, y de la supermodelo Madeleine Hjört.

Así, llegamos hasta 2015 cuando se confirmó su relación con la fotógrafa y diseñadora Mónica Ugalde con quien rompió en febrero de 2016. De 2017 data su última relación oficial con Cristina Fotcuberta, hija de la duquesa de Estremera y del marqués de Bellamar con quien estuvo hasta octubre de 2018. Desde entonces, nada se ha sabido de su situación sentimental, aunque se le pudo ver en 2021 en actitud cómplice con Isabel Mateos, amiga del 'pequeño Nicolás'.

Como primogénito, es Rafael quien ha heredado los títulos familiares, pero desde el año pasado, Luis es marqués de Villalba por cesión de su hermano. Un proceso que comenzó en 2018 y que él mismo declaraba que le hacía ilusión, aunque tenía bien claro que no suponía ningún cambio real para su vida. Un pragmatismo heredado de su madre que, a pesar de ser la musa de numerosos diseñadores internacionales, tuvo que trabajar duro en el mundo de la moda para poder sacar a sus hijos adelante y para mantenerlos alejados de los recurrentes escándalos del padre que también llegó a ser detenido por conducir ebrio.

Sin embargo, no dudó en hacerse llamar durante años conde de San Martín de Hoyos, un título que decía, le había cedido su abuela, la duquesa de Medinaceli, en 2012. En 2015, era su tío, Ignacio de Medina, duque de Segorbe, y único hijo vivo de la duquesa conocida como Mimi, quien reclamaba el título. Además del de su sobrino, el duque reclamaba otros 17 condados, doce marquesados y cuatro vizcondados, lo que supuso una guerra más en el seno de los Medinaceli.

Con o sin distinción nobiliaria, Luis Medina se mueve como pez en el agua en los círculos de sociedad y lleva haciendo negocios desde bien joven. Cuando regresó de Estados Unidos, terminó sus estudios hasta COU y después montó una empresa de publicidad y marketing con un amigo como socio. También ha hecho sus pinitos en el sector inmobiliario, en el que no tuvo mucho éxito, y en el de la moda, llegando a ser embajador de Dolce & Gabana.

En 2007 regresó al mundo del emprendimiento. Montó un showroom de moda y está vinculado a diferentes sociedades y holdings. Sin embargo, parece que su fama como empresario no sería de las mejores. De hecho, antes de este último escándalo, ya fue denunciado por una deuda con una empresa de transportes que ascendía a 30.000 euros.

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