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La Puerta del Sol: el kilómetro 0 de España ya pertenece a los viandantes

La necesidad de guardar la distancia de seguridad y de reducir la contaminación empujan a las ciudades a las peatonalizaciones, como Madrid con la Puerta del Sol

Kilometro 0 de Madrid
Kilometro 0 de Madrid
Kilometro 0 de Madrid

Por convicción propia o por obligación, las ciudades de todo el mundo, megalópolis o medianas, y hasta los municipios más pequeños, están cambiando su cara a causa del coronavirus. La necesidad de ampliar los espacios para que los peatones puedan caminar guardando las distancias de seguridad y la amenaza de la contaminación, que no sólo se traduce en el cambio climático, sino también en el aumento de las enfermedades respiratorias de los ciudadanos, ha empujado a los ayuntamientos a peatonalizar vías en las que hasta ahora dominaban los vehículos.

El último ejemplo, muy significativo, es el de Madrid, que cerró al tráfico la Puerta del Sol para comenzar unas obras que permitirán ganar 5.546 metros cuadrados más y dedicárselos a los viandantes.

Kilómetro 0

El proyecto para el Kilómetro 0 de España prevé la peatonalización del primer tramo de la calle Mayor y de la calle Alcalá, de la Carrera de San Jerónimo, entre la plaza de Canalejas y Sol; de Espoz y Mina, entre calle de la Cruz y Carrera de San Jerónimo, y de la calle de la Victoria, entre Cruz y Carrera de San Jerónimo. Al igual que otras grandes ciudades como París, Berlín, Milán, Pekín, Tokio o Nueva York, Madrid peatonaliza su centro, aunque el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, anunció que la «transformación de espacios» llegará a los 21 distritos.

La crisis del coronavirus ha roto las costuras de las urbes, masificadas y con alta densidad de usuarios en los transportes públicos, un foco ideal para la transmisión comunitaria del coronavirus. "La Covid-19 ha acelerado una tendencia que ya estábamos viendo desde hace años, un replanteamiento del modelo urbanístico que busca ampliar las zonas para peatones y para bicicletas y los espacios verdes", explica María Dolores Cima, directora del Máster en Gestión Ambiental y Energética en las Organizaciones de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Un informe elaborado tras la emergencia sanitaria por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) anima a «repensar totalmente» el concepto de ciudad. «Existe la necesidad de reconstruir las urbes pensando en el largo plazo a través de una reorganización del espacio que pase de una lógica de 'movilidad' a una de 'accesibilidad'», sostiene este documento de la OCDE, que plantea como objetivo son las «ciudades de 15 minutos», es decir, que permitan que las necesidades productivas, de inclusión social y de medio ambiente de sus habitantes estén a un cuarto de hora de sus domicilios sin necesidad de usar el coche. En este sentido, la digitalización ('smart cities') jugará un papel clave para que sus habitantes puedan relacionarse con la administración a través de la tecnología.

Malos hábitos

Los ciudadanos, en el sentido literal de la palabra, no están amenazados únicamente por el virus. Su salud también está en peligro por la contaminación y los malos hábitos. Una investigación realizada en Londres en 2007 mostraba que el estilo de vida urbanita favorecía las enfermedades relacionadas con el sedentarismo, como las cardiovasculares o la obesidad, y también las respiratorias, debido a la mala calidad del aire. Otro estudio en Barcelona vinculaba el hecho de vivir cerca de una zona verde con una mayor esperanza de vida y una investigación llevada a cabo en Dinamarca concluía que los niños que viven en un entorno con parques corrían menos riesgo de sufrir trastornos psicológicos durante la adolescencia.

Resulta difícil encontrar una población en España que no haya aprobado planes de peatonalización o, cuando menos, que no pusiera en marcha iniciativas para ampliar aceras de manera temporal, antes de acometer obras definitivas, o para crear carriles-bici, aunque algunas de estas soluciones han recibido críticas de los vecinos, que consideran que tienen menos plazas para aparcar o que el comercio de estas zonas sale perjudicado. «Hace falta mucha pedagogía en los colegios y en el conjunto de la sociedad para mostrar el efecto positivo de las peatonalizaciones y de las zonas verdes porque este fenómeno no es una moda. Existe una masa crítica de investigadores y de ciudadanos que están a favor, así que se seguirán haciendo», destaca la profesora María Dolores Cima.

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