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Iglesias reclama un Gobierno de coalición para investir a Sánchez

Aventura que el acuerdo entre PSOE y Podemos encontrará la resistencia de la patronal y la banca por el temor a los cambios estructurales

Pablo Iglesias se persona en el 'caso Villarejo'
El líder de Podemos, Pablo Iglesias.
Efe

Pablo Iglesias está dispuesto a apoyar la investidura de Pedro Sánchez si gana las elecciones del 28 de abril siempre que su partido gobierne con el PSOE. La condición, dijo con rotundidad, es "un Gobierno de coalición". El líder de Podemos, que esta vez evitó repartir carteras por anticipado como hizo en 2016 a espaldas del líder socialista, se mostró convencido de que los Ejecutivos monocolores han pasado a la historia, sean para la izquierda o para la derecha.

El secretario general del Podemos ha dado con el PSOE los mismos pasos que el líder de Ciudadanos con el PP y se apuntó a la fórmula de la coalición. Iglesias obvió el pobre resultado que auguran las encuestas electorales a su partido porque confía en una remontada que le hará imprescindible para que Sánchez pueda gobernar. «Podemos -dijo- tener un resultado electoral que nos permita gobernar».

Algo que ahora, a 25 días de las votaciones, está bastante lejos de hacerse realidad. Hay coincidencia en todos los sondeos en que Podemos será la cuarta fuerza, incluso alguno le sitúa en quinta posición detrás de Vox. Un descalabro que, a pesar del ascenso socialista, impediría a los 'morados' sumar con el PSOE una mayoría suficiente para la investidura.

Esta confianza en sus posibilidades, fundada en el alto porcentaje de indecisos (en torno a los cuatro millones de electores), contrasta con el llamamiento a la prudencia que hizo a Pedro Sánchez, al que aconsejó que "no se crea presidente antes de ser investido". Iglesias emplazó al PSOE a rebajar su optimismo porque así como es viable, a su entender, la coalición entre las fuerzas de izquierda, también lo es entre las fuerzas de la derecha. "El próximo Gobierno de este país -vaticinó este martes en TVE- va a ser un Gobierno de coalición en una u otra dirección".

Los guiños del líder de Podemos por el momento causan indiferencia entre los socialistas, que aún recuerdan aquel 22 de enero de hace tres años, en el que mientras Sánchez estaba con el Rey en el palacio de la Zarzuela, Iglesias anunciaba en el Congreso el Ejecutivo de coalición en el que se reservó el papel de vicepresidente y asignó algunas de las principales carteras a dirigentes de Podemos.

En la dirección del PSOE, además, hay una potente corriente de opinión que es partidaria del entendimiento postelectoral con Ciudadanos a pesar del veto ordenado por Albert Rivera. "Con los números en la mano es cuando se ve la realidad", afirma un miembro de la ejecutiva socialista escéptico con el cordón sanitario de los liberales.

Iglesias sabe de esas preferencias y atribuyó esa inclinación hacia los de Rivera a que "directivos de grandes empresas" van a presionar a Sánchez para que Podemos no forme parte de su Gobierno si es que los números una vez abiertas las urnas lo posibilitan. Los grandes empresarios y el mundo financiero, añadió, son conscientes de que un Consejo de Ministros con representantes de su partido impulsaría "cambios" que afectarían a sus intereses. Algo así, rememoró, ya ocurrió hace tres años y el propio Sánchez lo reconoció en una entrevista una vez que fue defenestrado por sus propios compañeros de la dirección del PSOE.

Con independencia de que existieran o no aquellas interferencias, la razón central de que Sánchez no fuera investido presidente del Gobierno en 2016 fue la negativa de Iglesias a apoyar en la votación de investidura, bien fuera con su respaldo o con la abstención, el acuerdo que había alcanzado el PSOE con Ciudadanos. Iglesias, sin embargo, nunca ha reconocido que fuera un error esa decisión; es más, considera que fue un acierto y estaba refrendada por las bases de Podemos. Aquella decisión provocó una repetición de las elecciones generales en junio. Podemos, pese a sumar a IU a su candidatura, perdió un millón de votos respecto a las elecciones de diciembre de 2015.

Después del 28 de abril, "vamos a apostar por un Gobierno de coalición", insistió un Pablo Iglesias que por ahora se ha mostrado cuidadoso para no confrontar con los socialistas en esta campaña electoral. Solo la polémica sobre la mafia policial que operó en el Ministerio del Interior con el Gobierno de Mariano Rajoy ha suscitado el enfrentamiento. El líder de Podemos ratificó este martes que las "cloacas del Estado"se mantienen e hizo caso omiso de las palabras en sentido contrario del ministro Fernando Grande-Marlaska.

Solo desaparecerán, señaló, si Podemos entra en el Gobierno porque los socialistas tienen todavía "gente con mochila" de sus relaciones con algunos comisarios de esa trama policial. Iglesias ha hecho bandera electoral de la actuación de la llamada "policía patriótica" contra él y su partido en connivencia con algunos medios de comunicación.

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