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Ureña anuncia su vuelta: "Todos mis miedos pasan por no seguir toreando"

Lo ha anunciado durante la feria de Fallas de Valencia tras haber perdido la visión del ojo izquierdo y haberse sometido a varias operaciones.

El torero murciano, Paco Ureña, en imagen de archivo.
Ureña anuncia su vuelta: "Todos mis miedos pasan por no seguir toreando"
Efe

El matador de toros Paco Ureña ha anunciado este viernes su vuelta a los ruedos durante la feria de Fallas de Valencia tras haber perdido la visión del ojo izquierdo y haberse sometido a varias operaciones, y vuelve "para seguir siendo Ureña", porque "todos mis miedos pasan por no seguir toreando".

Atrás deja 98 días de dolor y maldormir desde que el pasado 14 de septiembre un toro de Alcurrucén le propinase aquel pitonazo, un calvario en el que tanto él como su familia han estado arropados por Juan José Padilla, matador que sufrió una lesión muy similar.

El diestro lorquino ha aparecido en uno de los salones del Ateneo Mercantil de Valencia moreno y enjuto, de azul marino y blanco, sin corbata ni parche; a la vista, un ojo izquierdo cerrado y empequeñecido por la pérdida de masa ocular.

Ha avanzado parsimonioso, saludando, entre las filas de sillas que precedían al atril, sonriente pero tenso, pensando quizá en la retahíla de sentencias que iba a pronunciar a continuación, algunas de las cuales podrían estar perfectamente grabadas en piedra.

Ureña ha abierto su discurso, emocionado pero ordenado, agradeciendo a los médicos y a su familia -entre la que incluye a su cuadrilla, también presente- todos los apoyos recibidos durante estos últimos meses, y prácticamente su segunda palabra ha sido "perdón", por no haber podido responder a cada muestra de cariño.

"He vuelto, nunca me fui, pero tuve que descansar", ha proseguido el murciano antes de volver a excusarse: "No he aparecido en ningún medio de comunicación porque necesitaba este proceso para recuperar mi mente, un tiempo para pensar en cómo ser mejor torero y qué puedo aportar a mi profesión".

"Desde el primer minuto, por las sensaciones que tuve, supe que no volvería a ver. Cuando salté al callejón -tras un percance que no le impidió dar muerte a su adversario-, los médicos me preguntaron si veía; les dije que sí, pero me refería al ojo derecho".

Y aguantó en la plaza hasta matar al toro porque por su mente no pasó lo contrario y por temor a dejar de ser torero.

"No me paré a pensar el porqué, la verdad; y estos días, reflexionando al respecto, me acordé de que, cuando era pequeño, nunca quería ir a las excursiones del colegio. Mi madre me decía que tenía que ir, y yo respondía que no, que no quería que me pasara nada que luego me impidiese ser torero".

"Me he dado cuenta de que todos mis miedos pasan por no seguir toreando. Por eso aguanté en la plaza aquel día en Albacete. Hice lo que sentía", relata el matador entre algún olé exaltado.

Ahora trabaja en adaptar su físico, sus gestos, los ángulos de su toreo a la importante merma física que supone la pérdida de visión en un ojo, aunque advierte de que vuelve para seguir siendo Paco Ureña, porque, "si no, se habría acabado el torero y el hombre".

Aunque todavía no se ha probado en el campo, en parte porque, además del ojo, también se ha operado del hombro, Ureña insiste: "En mi mente no hay ningún problema y los de la visión los estoy trabajando".

Reaparecerá en Valencia porque está seguro de que, tras sus últimas actuaciones, que cuenta por triunfos, es una plaza en la que habría estado sin discusión, porque no quiere que el accidente le abra puertas de cosos en los que cree que no se le habría tenido en cuenta.

"Volveré en una plaza de primera y con un toro de primera", repite, aunque todavía no da detalles sobre quiénes le acompañarán o la ganadería a la que se enfrentará.

Le queda al menos una operación más, para rellenar el globo ocular, que el matador ha pospuesto a octubre de 2019 por considerar que se trata de algo meramente estético: "Por encima de que yo me vea mejor cuando me mire al espejo está mi profesión".

En el aire queda saber qué Ureña verá el aficionado a partir de ahora y si, como sucedió con el Ciclón de Jerez tras la amarga experiencia, se le abren puertas más allá de esos carteles duros en que ha forjado su nombre.

El lorquino lo tiene claro: "Reaparezco como me fui. Soy Ureña, para bien o para mal".

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