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Internacional
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EE.UU.

Un negro en la Casa Blanca

Cuando Bush aterrice esta noche en su rancho de Texas, con un índice de popularidad inferior al 30%, empezará una nueva era en Estados Unidos sustentada por la esperanza y matizada por la incertidumbre ante la mayor crisis de la nación desde el 29

Obama, además de la crisis, cuyas alarmas se desataron con la quiebra de Lehman Brothers y la gigantesca estafa de Madoff, se enfrenta a dos guerras en marcha y a las dificultades de seguir manteniendo la hegemonía en el mundo. Barack Husein Obama, que jurará su cargo como el presidente número 44 ante la Biblia utilizada por Lincoln, el adalid de la igualdad racial, se instalará en una Casa Blanca construida por esclavos. A las seis de esta tarde, hora española, empieza una ilusión cargada de incertidumbre. En el haber de Obama, el crédito de una popularidad del 79%. Lincoln, Kennedy y Clinton son el espejo en el que se mira el primer presidente negro, cuya elección frente a john McCain y su errática Sarah Palin es ya una auténtica revolución.

En el plano económico, las miradas están puestas en Roosevelt, que con su New Deal, puso en marcha la recuperación de una nación con 25% de paro y que en algunas ciudades alcanzaba el 80%, tras el crack del 29. Ahora, el paro es del 7%, pero en ciudades como Michigan, el 41% de la población negra vive por debajo del umbral de la pobreza. El test real se sabrá conforme se aprecien o no las posibilidades de un programa que se parece mucho al de Roosevelt en lo que a inversión estatal se refiere. Habrá que ver cómo responden, a su vez, las ayudas de 13.000 millones de dólares a la Chrysler y la GM, con alto porcentaje de obreros negros, y cómo las actuaciones a largo plazo para combatir el cambio climático -los coches híbridos- se siguen manteniendo ante unos carburantes a la baja.

A Obama se le presume un aire más negociador que a Bush. Su sensibilidad interracial puede facilitar la situación en Iraq -con un legado de 100.000 civiles muertos- y Afganistán, pero los intereses de los 'lobbys' de empresas de armamento o farmacéuticas -en materia de sanidad- querrán hacerse valer. De momento, el cierre del gulag de Guantánamo, que no la cesión del territorio a Cuba, es algo más que un gesto. El poder de Rusia, no dispuesta a ceder su hegemonía en la antigua URSS, y el emergente de China y la India, junto a la provocación de Venezuela, son los primeros retos en el área internacional. Mientras, aparte de las necesarias políticas sociales, que se pueden ver afectadas por la crisis, la cautela en temas como la pena de muerte, las parejas homosexuales o el aborto, hacen pensar que todo será igual.

Mañana, una vez que los fastos de la ceremonia y los ecos de los sonidos de Bruce Springsteen y U2 se difuminen, Obama empezará a dejar de ser un mito.

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