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Tragedia en Egipto

200 heridos en Port Said en las protestas tras la tragedia

Como si trataran de salir de una pesadilla, los habitantes de Port Said defendieron su carácter pacífico y acusaron a los policías y matones de la trágica muerte de más de 70 personas en el estadio de fútbol local.

Manifestaciones de egipcios tras la tragedia en Port Said
Port Said se rebela contra policías y matones tras el partido más trágico
EFE

Como si trataran de salir de una pesadilla, los habitantes de Port Said defendieron su carácter pacífico y acusaron a los policías y matones de la trágica muerte de más de 70 personas en el estadio de fútbol local.

En esta ciudad mediterránea de Egipto, sus vecinos apenas podían explicarse cómo un partido entre el equipo local, el Masry, y uno de los grandes de la liga egipcia, el Ahly, acabó en ese desenlace.

Con las imágenes todavía recientes de la avalancha de seguidores en el césped y el traslado por todos los medios de fallecidos y heridos a la capital, los rostros de incredulidad e indignación eran la tónica general en los alrededores del estadio de Port Said.

El joven Mohamed Zakari todavía guardaba entre las manos la entrada de ese fatídico partido. "La policía sabía lo que iba a pasar. Entré al estadio sin que me cachearan y abrieron las puertas para que pasaran los 'baltaguiya'", recordó, en alusión a los matones del antiguo régimen de Hosni Mubarak.

Rodeado de una turba de personas que gritaba contra el descontrol de las autoridades, Zakari relató cómo intentó socorrer a los heridos mientras esquivaba el lanzamiento de piedras.

Decenas de seguidores de los dos equipos enfrentados el miércoles se unieron en una marcha junto al estadio y corearon lemas como "¿Dónde está la policía?" o "Lo importante no es el fútbol, es que somos hermanos".

Los hinchas llegaron a las puertas del estadio, que permanecía cerrado al público mientras en su interior un grupo de la Fiscalía y la Seguridad investigaba los sucesos en busca de una respuesta coherente ante tanta confusión.

Un responsable del club local, Mohamed Fein, no obstante, apuntó a la violencia de simpatizantes del Masry que corrieron a agredir a los rivales, así como a la pasividad de las fuerzas de seguridad.

"Nos habíamos reunido previamente con los ultras para pedirles que se comportaran, pero algunos matones los empujaron a hacer lo contrario", aseguró Fein, que reconoció que eran conscientes del peligro que suponía el partido por la tensión que habían alimentado los radicales de ambos equipos en las redes sociales.

En ese mismo sentido se manifestó el director del estadio, Mohamed Yunis, que agregó que los policías se limitaron a mirar y no intervinieron por miedo a convertirse en blanco de agresiones.

La directiva del club local consideró que la cancelación del encuentro hubiera encrespado aún más los ánimos y se mostró sorprendida por la dimensión de los altercados.

Para otro aficionado presente en el estadio, que se identificó como Sayid, las fuerzas de seguridad y los remanentes del anterior régimen son los "culpables" de estas prácticas, ya que "se ha pasado de detener a los ultras a dejarlos actuar en libertad" desde la Revolución del 25 de Enero, que desbancó del poder a Hosni Mubarak.

Mientras la tristeza se colaba en las calles poco concurridas de Port Said y los hospitales se vaciaban de heridos, la mayoría de ellos por traumatismos y fracturas, en El Cairo crecían las críticas y los llamamientos a depurar responsabilidades.

En una sesión extraordinaria del recién constituido Parlamento, de mayoría islamista, el presidente de la cámara baja, Saad Katatni, señaló que la masacre se debió a la "deficiencia y negligencia" de los cuerpos de seguridad.

El miembro del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, enmarcó el incidente dentro de los últimos episodios de violencia que vive Egipto desde la revolución.

Por el momento, no han cesado de llover destituciones como las del gobernador provincial de Port Said, del jefe de los servicios de Inteligencia y de Seguridad de esta misma provincia y del presidente de la Federación de Fútbol Egipcia.

Hasta el primer ministro egipcio, Kamal Ganzuri, reconoció antes el Parlamento su responsabilidad política y se mostró dispuesto a rendir cuentas.

Plaza Tahrir de El Cairo

Pero los seguidores más radicales del Al Ahly no se conformaron con eso, y se unieron a los manifestantes contra la Junta Militar en la plaza Tahrir de El Cairo para de allí dirigirse hacia el cercano Ministerio del Interior, donde a última hora de la tarde estallaron nuevos enfrentamientos.

Agentes antidisturbios de la policía egipcia se enfrentaron a hinchas del Ahly y otros clubes en los alrededores de Interior, cerca de la emblemática plaza, con el lanzamiento de gases lacrimógenos y piedras.

Los choques causaron más de 200 heridos, de los cuales 40 tuvieron que ser ingresados en hospitales, según dijo a Efe el subsecretario del Ministerio de Sanidad, Hisham Shiha. En el primer día de luto de los tres decretados por la Junta Militar, Egipto sigue sin deshacerse de los momentos más negros en su convulsa transición a la democracia.

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