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Internacional
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PAKISTÁN

Joe Biden busca interlocutores en el avispero pakistaní

La estabilidad del país asiático, prioridad de la nueva administración norteamericana en política exterior.

La visita que el vicepresidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, inició este a Pakistán tuvo una consecuencia inmediata que podría explicar la relativa calma en las relaciones entre el país asiático e India tras los atentados terroristas de Bombay. El primer ministro, Yousaf Raza Gilani, reveló que los servicios secretos paquistaníes han cooperado con el al gobierno hindú facilitándole informaciones importantes relacionadas con el grupo de origen paquistaní que cometió los ataques. Raza Gilani hizo esta declaración en medio de los rumores que hablan de importantes fisuras en su relación con el presidente Asif Ali Zardari.

Joe Biden tiene previsto entrevistarse con ambos líderes y preparar el terreno para una mayor implicación de la futura administración norteamericana en los conflictos que sacuden la zona. Estados Unidos se plantea como tarea prioritaria la estabilidad del gobierno civil de Pakistán porque sin un apoyo político claro peligra toda su estrategia para estabilizar Afganistán. La gran debilidad del país asiático es la existencia de múltiples centros de poder dentro del propio gobierno, mientras que los militares y los servicios de inteligencia se mueven con demasiada independencia, y a veces sin el control, de las instituciones políticas.

El próximo vicepresidente estadounidense está en Pakistán en calidad de senador por el estado de Delaware y vino acompañado por el legislador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur. El presidente paquistaní transmitió a Biden su compromiso en "la guerra contra la militancia extremista y el terrorismo."

Pero las desavenencias internas en el gobierno del país asiático amenazan los planes de Washington en la zona. El pasado miércoles, el primer ministro cesó a su consejero de seguridad nacional después de que éste revelara a los medios informativos que el único sobreviviente de los atentados de Bombay era un ciudadano pakistaní, algo que Islamabad se había negado a reconocer previamente. El cese no gustó nada al presidente Zardari, lo que ha intensificado las especulaciones sobre una posible ruptura entre los dos líderes más importantes del país.

Nuevo equipo de inteligencia

Mientras tanto, Barack Obama presentó ayer formalmente a Leon Panetta como el nuevo jefe de la CIA, quizá el nombramiento de un alto cargo más contestado en las filas demócratas, pero también por algunos miembros de los servicios de inteligencia. El que fuera jefe de gabinete con Bill Clinton tiene fama de ser un buen manager en temas presupuestarios pero con un curriculum muy pobre en cuestiones de inteligencia. Precisamente su escaso contacto con el mundo de los servicios secretos es su mayor activo, a juicio del presidente electo, dado que los demás políticos demócratas con experiencia considerados para dirigir la CIA apoyaron a Bush en alguna de sus medidas más polémicas, como el asunto de los interrogatorios a detenidos por terrorismo. Obama quiere eliminar de raíz buena parte de las practicas de su predecesor y, de paso, fortalecer la imagen de la agencia de inteligencia, cuya fama ha quedado muy tocada tras su sonado fracaso en la detección de los hombres de Bin Laden y los preparativos para el 11 S.

El presidente también hizo públicos los nombres de su nuevo equipo de seguridad nacional, encabezado por el almirante retirado Dennis Blair como nuevo director de Inteligencia Nacional.

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