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Internacional
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ANIVERSARIO DE MAYO DEL 68

El mes en el que todo y nada cambió

Este mes se cumplen 40 años del denominado Mayo francés o del 68, un hito histórico en la lucha estudiantil y sindical que no sólo hizo tambalearse al gobierno de Charles de Gaulle, sino que atravesó fronteras sacudiendo al resto del mundo y marcando el fin de una era.

Mucho se ha escrito y hablado sobre las causas y consecuencias del movimiento revolucionario francés en la primavera de 1968, y como cualquier acontecimiento a debate, los hechos cuentan con numerosos defensores a ultranza y otros tantos detractores. Sin embargo, todos coinciden en una cosa: nadie podía pensar entonces que lo que empezó siendo una revuelta estudiantil acabaría paralizando un país como Francia durante más de un mes. A los problemas que partieron de la universidad de Nanterre, ocupada por un pequeño grupo de estudiantes contestatarios, le siguió el cierre de la Sorbona el 3 de mayo y con él, una serie de disturbios en las calles desencadenaron una huelga general decretada en el mundo obrero y extendida pronto a otros sectores.

Para muchos la revuelta significó la ascensión de los estudiantes como actor político, la ruptura de la izquierda tradicional o el fin de la hegemonía del comunismo soviético. Ideas como el final de la explotación del hombre, la contracultura frente a la contemplación o la fraternidad universal forjaron un clima de esperanza y entusiasmo que se contagió rápidamente entre los jóvenes con el objetivo de cambiar el mundo.

Para otros, sin embargo, esta revolución no tuvo ninguna consecuencia positiva, ya que toda la rabia que destrozó las calles de París y terminó con centenares de heridos y detenidos, se diluyó con el paso del tiempo demostrando la fragilidad del ideario de los manifestantes. Ante la amenaza de un golpe de estado, el presidente francés, Charles De Gaulle, adelantó las elecciones parlamentarias e instó a los ciudadanos a elegir entre él y la anarquía propuesta por los revolucionarios. Una gran manifestación a favor del Gobierno y la posterior aplastante victoria de De Gaulle en las urnas corroboraron el final del movimiento. La frustración de las esperanzas de los más radicales, desembocó en varios países en la formación de grupos terroristas como las Brigadas Rojas en Italia o el RAF (fracción del ejército rojo) en Alemania.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se encuentra entre estos detractores reconocidos, como quedó demostrado durante su campaña electoral de las presidenciales francesas de 2007 en la que proclamó: "Hay que liquidar el Mayo del 68", para relanzar "la moral, la autoridad, el trabajo y la nación".

¿Se puede liquidar algo así?

El Mayo Francés se ha convertido en un fenómeno universal. Al igual que la Comuna de París, en 1871, o posteriormente la Revolución Rusa, Mayo del 68 ha marcado la historia de la sociedad contemporánea poniendo fin a una época.

Durante aquel mes, miles de jóvenes salieron a la calle a proclamar su derecho a rechazar el estado de opulencia y conformismo heredado de sus padres tras la recuperación económica y social de la posguerra. "Sean realistas, pidan lo imposible", "Prohibido prohibir", "la imaginación al poder", "Cambiar la vida. Transformar la sociedad" o "Bajo los adoquines, la playa" fueron algunas de las consignas que proclamaron.

Estas ideas no sólo levantaron los adoquines del Barrio Latino de la capital francesa, sino que corrieron como la pólvora y alcanzaron las calles de Berlín, Praga, México, Chicago o Madrid, aunque en España fueron mucho más modestas debido a la represión franquista.

Además, este mes pasó a la historia como una etapa única de creación intelectual, cultural y artística, en el que se multiplicaron los ensayos, canciones o lemas más inspirados en las ideas del siglo XXI que en las del XIX. Las barricadas de París se conectaron con las protestas de los hippies norteamericanos contra la guerra de Vietnam, las de los estudiantes mexicanos o con las ideas de los comunistas reformistas de Praga, sembrando el germen de los movimientos feministas, ecologistas o antirracistas por medio mundo.

¿Murió en junio del 68?

Sin embargo, pese al empuje inicial, lo cierto es que el ímpetu de esta marea de alborotadores se vio pronto acallada por una mayoría que prefirió capitular por el bien del orden y la calma. Recientemente, uno de los principales instigadores de la revuelta, Daniel Cohn-Bendit, bautizado entonces como “el Rojo” y eurodiputado por Los Verdes desde los 90, ha pedido a las nuevas generaciones que olviden el “Mayo Francés”, ya que el mundo contra el que luchó hace cuarenta años no existe.

Hace unos días Cohn-Bendit visitó a Sarkozy en el Elíseo y le regaló un ejemplar de su libro "Forget 68" (“Olvidar el 68”), con esta dedicatoria: "Para Nicolas. La imaginación al poder, ¿para cuándo?".

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