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El Sambódromo de Río baja el telón con gritos de resistencia contra el racismo

De las 12 escuelas de samba del Grupo Especial que vistieron de brillo, música y color a la inmensa pasarela carioca que se extiende a lo largo de 700 metros en el centro de Río, ocho contaron historias sobre la raza negra.

Desfile de las Escuelas de Samba del Grupo Especial en Rio
Desfile de las Escuelas de Samba del Grupo Especial en Río de Janeiro.
ANDRE COELHO

El Sambódromo de Río de Janeiro bajó el telón en la madrugada de este domingo tras dos noches de desfiles que avivaron el grito de resistencia contra el racismo, rindieron homenaje a la cultura afro y recordaron que hay que vivir la vida, por si vuelve otra pandemia como la de la covid-19.

De las 12 escuelas de samba del Grupo Especial que vistieron de brillo, música y color a la inmensa pasarela carioca que se extiende a lo largo de 700 metros en el centro de Río, ocho contaron historias sobre la raza negra.

Desde los orígenes en el continente negro y los cultos afrobrasileños como el candomblé y la umbanda hasta tributos a las personalidades negras que han marcado la historia mundial, todo envuelto en un grito de lucha y persistencia por una igualdad que en pleno siglo XXI aún no se ve, especialmente en Brasil, país de mayoría afrodescendiente y con graves problemas de discriminación.

Las protestas generadas en EE.UU. por el asesinato de George Floyd inspiraron a la escuela Salgueiro, mientras que Paraíso Tuiuti destacó la labor de políticos como Nelson Mandela y Barak Obama, y de artistas como Beyoncé y Chadwick Boseman, protagonista del filme Pantera Negra, cuya carroza alegórica fue una de las más aplaudidas por la animación de la inmensa estructura, desde la cual personas caracterizadas como personajes del fantástico mundo de Wakanda parecían salir volando hacia el público.

Símbolos sagrados de la cultura negra como los "orixás", los dioses de las religiones afrobrasileñas, y los "terreiros" donde se les rinde culto, destacaron con el ingenio que exhibió Mocidade do Padre Miguel en su desfile y con la Portela, escuela que dejó volar su ingenio con el baobab, el gigantesco y sagrado árbol africano que llegó a Brasil de mano de los esclavos.

El público que asistió a la pasarela carioca también se unió al clamor indígena y a la lucha de los pueblos nativos de la Amazonía brasileña en la historia que Unidos da Tijuca llevó al sambódromo, una presentación que rindió un tributo visual a Ucrania exhibiendo el azul y amarillo de su bandera en la carroza inicial con la que presentó la trama del desfile.

Euforia en las tribunas

De todas las escuelas de samba que participaron este año en el Sambódromo sólo una, Viradouro, exaltó el regreso del carnaval tras el largo silencio impuesto por la covid, y recordó que la vida hay que vivirla ahora, porque no se sabe cuándo una nueva pandemia vuelva a hacer reinar el confinamiento.

Como si lo hubiera vaticinado, la euforia que proclamó en su desfile se vivió en las tribunas del Sambódromo, que sin máscaras ni restricciones, dejaron al aire libre las sonrisas y rebosaron de alegría tras el silencio que vivió en 2021, cuando el Carnaval de Río fue cancelado por primera vez en su historia por culpa de la pandemia de la covid.

El público fue fiel a su fiesta, llenando casi en su totalidad las gradas que rodean la pasarela carioca, pese a que -también por el virus- los desfiles este año tuvieron que aplazarse para abril y no se realizaron como es tradición a finales de febrero.

Y es que el espectáculo que se vive cada año en el sambódromo no tiene igual en el planeta y en este 2022 fue complementado con olores que esparcían las carrozas durante los recorridos y que parecían saber a fruta fresca.

Un espectáculo con más de 20.000 personas en escena

Cada desfile de las escuelas de samba del Grupo Especial, una especie de primera división entre estas agrupaciones artísticas, cuenta con cerca de 4.000 personas que narran una historia a punta de samba, brillo y una alta dosis de creatividad.

La diversidad de sus disfraces y la majestuosidad de las carrozas alegóricas -algunas de más de 15 metros de altura- hacen de los desfiles del Grupo Especial la principal atracción del Carnaval de Río y los convierten en el mayor espectáculo del mundo al aire libre.

Cada una de estas escuelas tiene entre 60 y 70 minutos para atravesar el Sambódromo, mientras los jurados califican criterios como creatividad, armonía, disfraces o composición.

El resultado de este año se conocerá el martes próximo, cuando el jurado anuncie la nueva escuela de samba campeona y el Carnaval de Río de Janeiro ponga punto final a la edición 2022. 

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