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Cientos de mujeres han sido violadas por las fuerzas progobierno en Tigray

Los responsables de estos actos son los miembros de las Fuerzas de Defensa Nacionales de Etiopía, las Fuerzas de Defensa de Eritrea, la Policía Especial de la Región de Amhara, y Fano, una milicia amhárica, según revela una investigación con entrevistas a personal médico y a un total de 63 supervivientes de la violencia sexual.

FILE PHOTO: People attend a rally to support the National Defense Force at the Meskel Square in Addis Ababa
Varias personas asisten a una manifestación para apoyar a la Fuerza de Defensa Nacional en la Plaza Meskel, en Addis Abeba.
TIKSA NEGERI

Cientos de mujeres y de niñas han sido violadas por las fuerzas combatientes afines al Gobierno de Etiopía en la norteña región de 

, contra la que el Ejecutivo mantiene una ofensiva armada desde noviembre pasado, denunció este miércoles Amnistía Internacional (AI). 

"Soldados y milicianos sometieron a las mujeres y las niñas de Tigray a violación, esclavitud sexual, mutilación sexual y otras formas de tortura, a menudo entre comentarios étnicos ofensivos y amenazas de muerte", declaró la organización en un comunicado tras publicar un nuevo informe.

"Está claro que la violación y la violencia sexual se han utilizado como arma de guerra" según la secretaria general de AI, Agnès Callamard.

Los responsables de estos actos son los miembros de las Fuerzas de Defensa Nacionales de Etiopía, las Fuerzas de Defensa de Eritrea, la Policía Especial de la Región de Amhara, y Fano, una milicia amhárica, revela la investigación.

El informe, titulado 'No sé si se dieron cuenta de que yo era una persona': Violación y otros actos de violencia sexual en el conflicto de Tigray', se basa en entrevistas a personal médico y a un total de 63 supervivientes de violencia sexual.

Entre ellas, 28 señalaron a las fuerzas eritreas como únicos autores de su violación y 8 contaron cómo habían sido violadas por soldados etíopes y eritreos y milicias asociadas cerca de la frontera con Sudán, cuando buscaban refugio.

Además, 12 mujeres afirmaron haber sido violadas por soldados y milicianos delante de familiares -incluidos niños y niñas- y 5 de ellas estaban embarazadas cuando fueron violadas.

Según recoge el informe, los centros médicos de Tigray registraron 1.288 casos de violencia de género entre febrero y abril de 2021.

Por otro lado, en el hospital de Adigrat (en el este de Tigray y cerca de la frontera con Eritrea) se anotaron 376 casos de violación desde el inicio del conflicto en noviembre de 2020 hasta el pasado 9 de junio.

Sin embargo, muchas supervivientes declararon a AI que no habían acudido a ningún centro médico, "lo cual indica que estas cifras suponen una reducida fracción del número de violaciones en el contexto del conflicto".

Entre las víctimas entrevistadas, 12 afirmaron que las mantuvieron cautivas durante días, a menudo semanas, y fueron violadas reiteradamente, en la mayoría de los casos por varios hombres.

A otras 2 les introdujeron en la vagina "grandes clavos, grava y otros fragmentos de metal y plástico", causándoles lesiones duraderas y "probablemente irreversibles".

Muchas de las mujeres que sobrevivieron padecen importantes problemas psicológicos además de lesiones físicas, como sangrado constante, dolor de espalda, inmovilidad y fístula, mientras otras dieron positivo en VIH después de haber sido violadas.

"El Gobierno etíope debe actuar de inmediato para impedir que miembros de las fuerzas de seguridad y de las milicias aliadas cometan actos de violencia sexual, y la Unión Africana (UA) no debe escatimar esfuerzos para asegurarse de que este conflicto se debate en su Consejo de Paz y Seguridad", reclamó Callamard.

En febrero, el Ejecutivo etíope reconoció por primera vez que se habían cometido actos de violencia sexual en el conflicto, como venían denunciando la ONU y otras organizaciones.

Filsan Abdullahi Ahmed, la ministra de Género, Menores y Juventud, declaró entonces que se habían producido violaciones "sin ninguna duda".

En mayo, Etiopía anunció que tres soldados del Ejército etíope habían sido condenados y otros 25 acusados formalmente por violación y otros actos de violencia sexual pero no se ha vuelto a proporcionar información sobre el progreso del caso.

El conflicto continúa y se expande

La guerra entre el Gobierno central y Tigray comenzó el pasado 4 de noviembre, cuando el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, lanzó una ofensiva contra el Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT) -que gobernaba la región hasta entonces- tras una escalada de las tensiones políticas durante meses y en represalia por un ataque contra una base militar federal.

Aunque tras un "alto el fuego unilateral humanitario" anunciado el pasado 28 de junio el Ejército se retiró de varias ciudades -incluida la capital regional, Mekele-, las fuerzas de la región vecina de Amhara, que habían anexionado de facto durante el conflicto el oeste de Tigray -sobre el que reclaman su derecho histórico-, permanecieron sin moverse.

El conflicto se ha expandido a las regiones vecinas de Afar (este) y Amhara (oeste y sur), y en la segunda las fuerzas tigriñas tomaron el control la semana pasada -sin violencia, por la ausencia de tropas federales- de la Lalibela, ciudad que alberga las famosas iglesias talladas en la roca declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Desde el inicio de la guerra, miles de personas han muerto, cerca de dos millones se han visto desplazadas internamente en la región y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, según datos oficiales.

Además, la ONU alertó a principios de julio de que ya hay unas 400.000 personas en condiciones de hambruna en Tigray y otras 1,8 millones al borde de ella. EFE

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