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Internacional

El presunto autor del atentado de Niza, de la pobreza al extremismo yihadista

El jueves Ibrahim Aouissaoui segó la vida de tres personas en la catedral de la ciudad meridional francesa.

Nice (France), 29/10/2020.- French police officers stand at the entrance of the Notre Dame Basilica church in Nice, France, 29 October 2020, following a knife attack. According to recent reports, at least three people are reported to have died in what officials treat as a terror attack. The attack comes less than a month after the beheading of a French middle school teacher in Paris on 16 October. (Atentado, Francia, Niza) EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER Knife attack in French city of Nice
Decenas de policías en la basílica de Notre Dame en Niza, donde ocurrió el ataque
SEBASTIEN NOGIER

Situado en el extrarradio de la ciudad industrial de Sfax, la segunda en importancia del país, el barrio de Thina, lugar en el que creció Ibrahim Aouissaoui, el presunto autor del ataque yihadista que el jueves segó la vida de tres personas en la catedral de la ciudad meridional francesa de Niza, adolece de las mismas lacras que atormentan a la frágil economía tunecina, sumida desde hace años en una aguda crisis.

Paro, precariedad laboral, analfabetismo funcional y desesperanza, condiciones que empujan a lo mayoría de los jóvenes al abandono escolar, la economía sumergida y la marginalidad, y les abre las puertas a la migración clandestina a Europa, que se ha multiplicado de forma exponencial en los dos últimos años, con España e Italia como principal punto de destino.

Aouissaoui era una de ellos: según relató este viernes su madre, Gamra Issaoui, el joven, de 21 años, abandonó muy pronto los estudios y alternó el coqueteo con el alcohol y las drogas blandas con trabajos temporales inestables y mal pagados -como el de mecánico de bicicletas.

De acuerdo con investigaciones preliminares, uno de ellos -la venta de gasolina de contrabando en un puesto irregular en la carretera- le pudo servir para entrar en contacto con grupos salafistas próximos a organizaciones extremistas como Ansar el Sharia, el principal grupo yihadista en Túnez.

Para alivio de sus padres y sus hermanas, hace dos años se reformó en apariencia: como otros jóvenes que han caído en las redes del islam violento, abandonó los malos hábitos, comenzó a frecuentar la mezquita, a quedarse en casa y pasar de sus amigos de correrías,

"Bebía alcohol y usaba drogas. Le dije: 'No tenemos suficiente y tú, ¿tiras el dinero?”, explicó a la prensa local la madre.

"Nunca mostró extremismo. Respetaba a todas las demás personas y aceptaba sus diferencias desde niño", añadió su hermano mayor, Yasin.

Un día, recuerdan en su familia, habló de viajar a Europa en busca de un futuro, como en el último año han hecho cerca de 5.000 tunecinos, un 40 por ciento de los cerca de 12.000 migrantes irregulares que este año han arribado a Italia a través de la ruta del Mediterráneo Central, considerada la más mortífera del mundo.

La isla de Lampedusa dista a apenas 200 kilómetros al norte de la costa meridional tunecina y se puede llegar a ella en embarcaciones precarias o en lanchas rápidas usadas para todo tipo de contrabando.

Según las autoridades judiciales italianas y tunecinas, Aouissaoui abandonó su casa el 14 de septiembre y reapareció nueve días después en el muelle cinco del puerto de Lampedusa, junto a 804 migrantes irregulares, desde donde fue embarcado en el buque "Raphsody" para pasar la cuarentena, en el que era su segundo intento de huida de Túnez.

"Las autoridades italianas le entregaron una orden de expulsión que le exigía abandonar el país en un plazo no superior a siete días", explicó una fuente local de Inteligencia.

"Sin embargo, no entró en el programa de repatriación" forzosa, un acuerdo entre Túnez e Italia para la devolución por vía aérea de migrantes irregulares, normalmente en grupos de 50, agregó la fuente, que prefirió no ser identificada.

Libre de coronavirus, Aoussaoui abandonó el 9 de octubre el Raphsody en el puerto de Bari, donde fue fichado por las autoridades italianas- "y con alguna ayuda" -asegura la misma fuente- se dirigió a Ventimiglia, desde donde cruzó a Francia.

Conexión yihadista

El miércoles telefoneó por la noche a casa -según la familia para informarles de que había decidido viajar a Francia porque "había más opciones de trabajo"- y el resto es la historia macabra de una tragedia ya conocida: horas después, penetró en la basílica de Notre Dame en Niza con un cuchillo y un ejemplar de El Corán y al grito de "Dios es grande" ("Allah U-akbar") asesinó a tres personas antes de ser herido de gravedad por la Policía.

Ese día el mundo musulmán celebraba la fiesta del "Maulid", que conmemora el nacimiento de Mahoma, en medio de la indignación por la publicación de nuevo en Francia de caricaturas con el rostro del Profeta -algo prohibido por la ley islámica-, y entre llamamientos por parte de organizaciones radicales violentas a cometer atentados contra los infieles.

Una de ellos, el hasta la fecha casi desconocido grupo "Mahdia", una supuesta rama ultrarradical que estaría vinculada a Ansar al Sharia y puede haberse extendido en zonas urbanas deprimidas y rurales de Túnez gracias a sus presuntas conexiones con organizaciones globales en la vecina Libia, como el Estado Islámico.

"Las investigaciones se centran en esta vía", aseguró la fuente de Inteligencia sobre la acción de Aoussaoui, un aparente producto más de la combinación de analfabetismo funcional, radicalismo y pobreza. 

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