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Internacional

coronavirus

Una zaragozana en Bérgamo: "No tiene sentido que se suspendan clases y abran las tiendas"  

Rosa Blanca Miguel vive en el centro de la ciudad italiana, 'zona amarilla' del brote. Está "tranquila", pero reconoce temer cierta psicosis colectiva antes una situación de "serie de apocalipsis". 

La zaragozana Rosa Blanca Miguel, con su hijo, Samuele, en Bérgamo, donde lleva viviendo diez años.
La zaragozana Rosa Blanca Miguel, con su hijo, Samuele, en Bérgamo, donde lleva viviendo diez años.
Heraldo.es

Está tranquila y no ve motivos para lo contrario. Pero la zaragozana Rosa Blanca Miguel, que lleva diez años viviendo en Bérgamo, reconoce que lo que está viviendo desde el pasado sábado por culpa de un brote en el norte de Italia del coronavirus es "casi como una serie sobre apocalipsis". 

Y también admite que es difícil sustraerse a cierta psicosis colectiva, que, cuenta, tuvo su pico el domingo, pero que hoy ha remitido algo. "El domingo no había ni un alma por la calle, hoy lunes hay un poco más, pero es que la gente tiene que ir a trabajar"

"Ayer fui al supermercado a comprar, en principio solo para cenar, como tantas otras veces, pero al llegar a la tienda, todo el mundo parecía mirarse con prevención", relata la zaragozana. "La gente estaba como loca y la tienda ya medio desvalijada, como si fuera el fin del mundo y al final yo compré también más de lo que debía, latas y demás". 

En Bérgamo, lo que sí que ahora mismo es imposible de encontrar son mascarillas y, sobre todo, desinfectante de manos. "Una amiga me va a mandar desde Zaragoza", dice Rosa Blanca, quien habla para HERALDO desde su casa del centro de la localidad italiana, unida directamente por avión con Zaragoza. Su vivienda está en la 'zona amarilla". La 'zona roja' tiene su epicentro en la localidad de Codogno y en otros once pueblos de la Lombardía que lo rodean.

Con ella está su pequeño hijo Samuele, que este lunes no ha ido al colegio (está en maternal) por orden de las autoridades. Por precaución se han suspendido todas las clases para alumnos de cualquier edad (hasta el 1 de marzo), competiciones deportivas o celebraciones festivas, como las del carnaval. 

Rosa Blanca cuenta que "también se ha decretado una suerte de toque de queda en bares y discotecas, que deben cerrar a las 18.00". Pero las tiendas este lunes permanecen abiertas. Incluida la de Zara del centro de Bérgamo, donde ella trabaja, y donde lo único que hay son "unas indicaciones pegadas con papel sobre la conveniencia de lavarse mucho las manos o estornudar tapándose con el antebrazo". También está abierto el centro comercial de Orio, enfrente del aeropuerto, y unos de los más grandes de toda Italia. Para Rosa Blanca, que se tomen medidas especiales como la suspensión de las clases, pero no se cierren las tiendas "no tiene sentido". De hecho, el centro comercial de Orio tiene previsto cerrar el fin de semana que viene, salvo las tiendas de alimentación.

No obstante, la zaragozana tiene planeado salir esta tarde con su hijo al parque, sin mascarillas. "Pero no lo llevaría a un centro comercial".

Lo curioso, cuenta Rosa Blanca, "es que esta semana tengo vacaciones e iba a ir a Zaragoza, pero me eché para atrás porque los vuelos estaban carísimos, por el carnaval. No sé si me hubieran dejado salir; ahora mismo aquí, en Lombardía, todos somos sospechosos".

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