Internacional

El 4 de julio de Trump divide a EE. UU.

Por primera vez la fiesta por el día de la independencia registró protestas contra el presidente y su desfile militar.

Trump y Melania viendo los fuegos artificiales del 4 de julio
Trump y Melania viendo los fuegos artificiales del 4 de julio
Efe

Si quedaba algo puro en EE. UU. que no había sido salpicado por las crispaciones políticas que dividen hoy al país era el 4 de julio. "Tienes que amar a una nación que celebra su independencia no con desfiles de armas, tanques y soldados frente a la Casa Blanca en un despliegue de fuerza y músculo, sino con picnics familiares...", agradeció una vez Erma Bombeck, la escritora y columnista de los años sesenta.

No es un día, sino una semana completa en la que hasta el Congreso se va de vacaciones y todos los estadounidenses hacen planes de verano para encender y celebrar con los amigos no ya el orgullo patrio con el que busca asociarse Donald Trump, sino los valores sobre los que se fundó el país hace 243 años. Uno de los pocos cuya Constitución protege celebrar "la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad".

Tan puro era el 4 de julio que siempre se temía que los terroristas quisieran mancharlo para siempre con un atentado. Pero no, ha sido Donald Trump, un caballo de Troya que devora el alma del país, el que lo ha mancillado para hacerlo suyo.

Fascinado con el despliegue militar del Día de la Bastilla al que le invitó en 2017 Emmanuel Macron, el presidente que estudió en una academia militar pero se inventó un juanete para escapar de Vietnam, decidió que EE UU no iba a ser menos. Sus asesores admiten que está convencido de que envolverse en la bandera, rezumar patriotismo y rodearse de generales exaltará a sus seguidores y le dará tirón en la campaña de reelección.

Logrará también exaltar aún más los ánimos de quienes ven horrorizados cómo corrompe todo lo bueno que queda en el país. Por primera vez el 4 de julio fue un día de protestas en Washington. Hasta ahora, como se trataba de una festividad de conciertos y fuegos artificiales que nada tenía que ver con el presidente, carecía de sentido manifestarse contra él. Hasta los activistas se tomaban el día libre y se dedicaban a disfrutarlo. Hoy hubo banderas quemadas en el Mall para protestar contra lo que ven como un brote de fascismo.

Lugar de reconciliación

Donald Trump dio el 'Saludo a América' desde el Lincoln Memorial, para más pesadilla logística de las autoridades y espanto de quienes recuerdan que el Mall siempre ha sido "un lugar de reconciliación pública", escribió el crítico de arte de 'The Washington Post' Philip Kennicott. "Olvídate del daño que van a hacer los tanques a las calles. La verdadera ofensa es para el Lincoln Memorial".

A Trump el saludo se lo dio Joey Johnson, el activista del Partido Comunista que en 1989 arrancó del Supremo la decisión de que el hecho de profanar la bandera está protegido por el derecho constitucional de libre expresión. Este año en que la enseña de las barras y las estrellas "ondula sobre campos de concentración en la frontera, bendice los aviones y las bombas que asesinan y hieren a cientos de miles de niños en Yemen, se la ponen en la solapa los legisladores que arrebatan a las mujeres el derecho a decidir sobre sus cuerpos y un fascista sin vergüenza como Trump", Johnson ve más razones que nunca para meterle fuego. Y no solo en Washington sino en todo el país, al que animó con la etiqueta #JULY4BURNFLAG.

Los militares de los escuadrones aéreos Blue Angels que volaron los F-35 tampoco pudieron irse esta semana a pasar la fiesta con sus familias, como los del Escuadrón 1 de Helicóptero Marino, o los bombarderos B2 o los cazas F-22. Tan preocupados estaban en la Casa Blanca con que los números de las multitudes no satisficieran al comandante en jefe que a última hora dieron miles de entradas al Pentágono para que las repartiera entre sus fuerzas y hasta las envió por error a alguna fundación que no acepta favores del Gobierno. El caso era no dejar asiento vacío en un espectáculo que vieron millones de personas pero que estaba diseñado para una sola. 

Pinchará en la parrilla televisiva porque cadenas como MNSBC decidieron no retransmitirlo, mientras que Fox lo enmarcó en un especial patrio de tres horas. Trump y su familia solo pasaron una en el Lincoln Memorial. Los conciertos y los fuegos artificiales no alimentan la agenda de odio y patriotismo en la que basa su campaña.

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