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Macron hace de la lucha antiterrorista y de Europa sus prioridades exteriores

El objetivo es "vencer a los terroristas y conquistar la estabilidad", para lo cual está dispuesto a cooperar con Rusia, Turquía e incluso Irán.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron
El presidente de Francia, Emmanuel Macron
AFP Photo

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, subrayó este martes que hace de la lucha antiterrorista la gran prioridad de su política exterior, y que cree que la refundación y el relanzamiento del proyecto europeo serán los que permitirán que su país mantenga su rango entre las potencias mundiales.

En su primer discurso como jefe del Estado ante los embajadores franceses, reunidos esta semana en París, Macron avanzó que organizará a comienzos de 2018 una conferencia sobre la forma de combatir las fuentes de financiación del terrorismo.

La consecuencia de "hacer de la lucha contra el terrorismo islamista la primera prioridad", y de presentar al Estado Islámico (EI) como el "enemigo" de Francia, es que los dos grandes focos de atención serán Siria e Iraq, por una parte, y Libia por otra.

En Siria el derrocamiento de su presidente, Bachar al Asad, ya no es un requisito, como ocurrió durante buena parte del mandato de su predecesor en el Elíseo, el socialista François Hollande, sino que el objetivo es "vencer a los terroristas y conquistar la estabilidad", para lo cual está dispuesto a cooperar con Rusia, Turquía e incluso Irán.

Macron, que afirmó que la fuerza de la diplomacia francesa es "esta capacidad de hablar con todos", reafirmó su compromiso con el acuerdo con Teherán sobre el programa nuclear iraní porque permite "una relación constructiva" con ese país, pero advirtió de que tendrá "una firmeza implacable en su aplicación".

Sobre el caos que vive Libia, el presidente francés defendió la reunión de conciliación que organizó cerca de París el pasado 25 de julio entre los dos líderes que se disputan el poder, el reconocido como jefe del Gobierno provisional, Fayez al Serraj y el mariscal Jalifa Hafter. "Era una etapa indispensable al proceso político, que es el único que permitirá erradicar a los terroristas", dijo.

El Sahel mereció también una atención particular en su discurso por el riesgo que plantean allí grupos yihadistas presentes. Avanzó que nombrará "un enviado especial" para sus iniciativas allí, que no se limitarán a la operación militar, ya que se complementará con un refuerzo de la ayuda al desarrollo de los países de la región.

Para el mandatario centrista, que ganó las elecciones de mayo con un programa abiertamente europeísta frente a su principal rival, la ultraderechista Marine Le Pen, que quería sacar a Francia del euro, la "refundación" del proyecto europeo es uno de los retos para las próximas semanas.

Macron señaló también que después de las elecciones alemanas del 24 de septiembre hará propuestas a sus socios comunitarios para asentar la idea entre los ciudadanos de "una Europa que proteja", con la precisión de que no tiene intención de enmarañarse en reformar los tratados.

Se tratará de "reforzar la Unión Económica y Monetaria", de avanzar en la "convergencia fiscal", en la política de defensa común, en la gestión de la inmigración, en la del cambio climático y en acciones en favor de la juventud.

El presidente de Francia afirmó que la negociación sobre la salida del Reino Unido de la Unión "no debe aspirar toda nuestra energía" y que hay que poner en pie "una Europa con diferentes formatos" para que los que quieran avanzar en la cooperación en un terreno particular no sean frenados por los que no.

Sobre la crisis venezolana, su posición fue de clara denuncia del régimen del presidente Nicolás Maduro: "Nuestros ciudadanos no entienden cómo algunos han podido ser tan complacientes con el régimen que se está instaurando en Venezuela, una dictadura que intenta mantenerse en pie al precio de un sufrimiento humanitario sin precedentes y de una radicalización ideológica preocupante".

Macron señaló que tiene intención de trabajar, con gobiernos de Latinoamérica y de Europa, "sobre la manera de evitar nuevas escaladas, incluidas regionales".

El presidente francés defendió una política exterior de apertura al mundo, frente a los que "apuestan por el repliegue", en alusión apenas velada a Le Pen. A su juicio, eso y el relanzamiento de Europa son condiciones para que Francia "haga oír su punto de vista" y pueda conservar su posición entre las potencias mundiales.

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