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Internacional

Conflicto palestino

La violencia en Gaza pone de manifiesto las tensiones entre EE.UU. y Egipto

La escalada de violencia en Gaza ha puesto de manifiesto los retos pendientes en la relación entre EE.UU. y Egipto, un actor clave en el conflicto.

La escalada de violencia en Gaza ha puesto de manifiesto los retos pendientes en la relación entre EE.UU. y Egipto, un actor clave en el conflicto que, al menos en público, parece reticente a aceptar el papel que Washington le pide.

Estados Unidos confía en que Egipto presione a Hamás para que detenga sus ataques, un rol especialmente complicado para un presidente egipcio, Mohamed Mursi, atado ideológicamente al grupo islamista palestino y cuya condena reiterada a Israel ha irritado a congresistas y funcionarios estadounidenses.

Según expertos consultados, la retórica de Mursi esconde una posición "con más matices" que el apoyo unilateral a Palestina y el Ejecutivo egipcio mantiene esfuerzos de mediación con Israel entre bambalinas.

Pero la falta de declaraciones públicas sobre esos contactos ha aumentado el escepticismo con el que Washington mira aún al Gobierno de Mursi, cuya visión del conflicto palestino-israelí le convierte en un actor a priori menos afín a los intereses estadounidenses en la región que su predecesor, el derrocado Hosni Mubarak.

"Los Hermanos Musulmanes controlan las instituciones del Estado. Y no es una buena señal que estén negando un hecho", dijo, en relación a los supuestos contactos secretos que Egipto mantiene con Israel, Dennis Ross, exasesor del presidente Barack Obama para Oriente Medio, en declaraciones al Wall Street Journal.

Las expectativas que cada país tiene del otro parecen opuestas: mientras Egipto ha pedido a Estados Unidos que intervenga para frenar la ofensiva israelí, la Casa Blanca ha subrayado el "derecho a defenderse" de Israel y ha apuntado a Hamás como responsable de acabar con la violencia.

En ese esquema, y dado que Estados Unidos se niega a establecer cualquier contacto directo con Hamás, el Gobierno de Obama ha centrado sus esperanzas en que Egipto "use su influencia" sobre el grupo islamista palestino para "urgirle a desacelerar (la violencia)", en palabras del consejero de la Casa Blanca Ben Rhodes.

Obama telefoneó el jueves y el viernes a Mursi y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha hablado en dos ocasiones con su homólogo egipcio, Mohamed Amr, en intensos contactos que parecen responder a las constantes muestras de apoyo de El Cairo a Palestina.

El primer ministro egipcio, Hisham Qandil, pidió el viernes en Gaza una condena internacional a Israel que pareció incomodar a EE.UU.

"Estamos en contacto con ellos, pero eso no indica de ninguna manera que respaldemos declaraciones públicas que se han hecho en el contexto de esa visita", dijo el viernes la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

No obstante, según información de la consultora de inteligencia Stratfor, Egipto ha cerrado el principal paso en su frontera con Gaza, algo que "se alinea con las mismas políticas de Mubarak" y "es más significativo que cualquier declaración que haya hecho Mursi".

"La retórica de Mursi y otros egipcios apoya a Gaza, pero toda la acción que vemos sobre el terreno, especialmente en cuanto al Ejército egipcio, apunta al estatus quo que consiste básicamente en apoyar a Israel", dijo a Efe Ben West, director de análisis de Stratfor.

Para Aaron Miller, experto del Wilson Center, la confianza que Estados Unidos ha depositado en Egipto no es equivocada, porque el apoyo a los palestinos y la mediación en la violencia "pueden darse a la vez".

"Nadie espera que los egipcios sigan a rajatabla lo que dice Estados Unidos. Pero para ser efectivos (en su mediación) con Hamás, tienen que acercarse a los palestinos", indicó Miller a Efe.

Haim Malka, subdirector del programa de Oriente Medio en el centro de estudios Brookings, advierte no obstante que, a medida que el conflicto escale, también aumentará la presión de los Hermanos Musulmanes sobre el Ejecutivo de Mursi.

"La presión doméstica sobre Mursi se agrandará si la operación militar escala, lo que podría poner en peligro los contactos diplomáticos que quedan entre Israel y Egipto", opinó Malka en una entrevista en la página web de Brookings.

Según West, ese escenario sí crearía un verdadero problema entre El Cairo y Washington, porque un Egipto que "se acerque mucho más a Gaza creará un conflicto mucho más significativo que el palestino-israelí": el que enfrentaría a El Cairo con Tel Aviv.

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