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Sebastián envía dos cartas a Bruselas para exigir respeto a la ley en la venta de Opel

Pide "un plan europeo, no de países individuales" y traslada que Figueruelas es "de las plantas más productivas".

Sebastián (i) recibió ayer al director de la Agencia Internacional de Energía, Nobuo Tanaka.
Sebastián envía dos cartas a Bruselas para exigir respeto a la ley en la venta de Opel
MONDELO/EFE

Mejor tarde que nunca. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, envió ayer y el pasado jueves dos cartas a la Comisión Europea solicitando que vele por el correcto cumplimiento de la normativa de competencia en la venta de Opel a Magna. Además, Sebastián solicita al Ejecutivo europeo que tenga en cuenta que la factoría de Figueruelas es "su planta europea más grande y una de las más productivas". Los receptores fueron el vicepresidente del Ejecutivo comunitario, Gunter Verheugen, y la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, ambos actualmente en funciones. Sebastián instó a ambos a promover "un plan concebido en una dimensión europea, no en una dimensión de países individuales".

 

En la carta, Sebastián muestra su "intranquilidad" y "sorpresa" porque General Motors haya elegido la oferta de Magna ya que "la información de la que hemos ido disponiendo sugería que su plan no era el más competitivo". En este sentido, el ministro considera que "no nos parecen apropiadas" las declaraciones que ha habido por parte de algunos países diciendo que la oferta de Magna era la única compatible con "el plan financiero preparado por el Gobierno alemán".

 

Ante esta situación, Sebastián solicita a ambos comisarios que controlen que "el apoyo gubernamental que se destine a la formación de la nueva Opel se configure dentro del máximo respeto a las reglas del mercado, al marco legal sobre ayudas públicas de la UE y al principio de unidad de mercado". Aunque en esta parte de la carta no hace mención a Alemania, por todas las declaraciones hechas por Sebastián previamente queda claro que su preocupación está en el dinero que pueda poner sobre la mesa este país y su temor a que exija a cambio un tratamiento privilegiado para las plantas germanas de Opel frente a otras que puedan ser más competitivas.

 

En las misivas, Sebastián no traslada oficialmente a Bruselas la decisión de España de recurrir ante la Justicia europea en caso de que Alemania vulnere de forma clara las reglas del mercado interior en la venta de Opel. Ese paso podría estar reservado a una fase posterior de la negociación, en caso de que España no consiguiese mejorar la planificación actual.

Ayudas vinculadas a la eficiencia

De hecho, Miguel Sebastián no llega a cuestionar toda la ayuda pública, sino que insiste en que "desde el primer momento el Gobierno español ha expresado su disponibilidad para apoyar la continuidad de la compañía en Europa, en la medida en que creemos en su potencial para seguir compitiendo con eficiencia en el mercado automovilístico". Es decir, según han confirmado desde el propio Ejecutivo y se deja entrever en la carta, el Gobierno español está dispuesto también a colaborar financieramente, pero solo si el plan es consecuente con la rentabilidad de las plantas. "Hemos requerido a General Motors que el plan de reestructuración que se acometa sea aquel que haga el mejor uso posible de sus activos más eficientes", afirma en una de las misivas. A juicio del Gobierno español, esta fórmula "es la única que sirve para asegurar el retorno a la competitividad de la compañía Opel".

 

En las cartas que envía Sebastián a la Comisión Europea, escritas ambas en un tono que invita a la colaboración y el entendimiento, el ministro asume que, forzosamente, el proceso debe llevar pérdidas de empleo en el global de las plantas de Opel. "El proceso de reestructuración va a ser necesariamente doloroso porque conlleva la supresión de un número importante de empleos", avisa el ministro Sebastián.

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