Despliega el menú
Economía
Suscríbete

CRISIS ECONÓMICA

La confianza del consumidor mejora en agosto, tras medio año de descensos, por la rebaja del crudo

De forma sorprendente, la confianza del consumidor mejoró el pasado agosto, tras medio año de fuertes y continuados descensos. Pese a la avalancha de datos negativos difundidos, en la encuesta que el día 20 de ese mes realizó el instituto Opina por encargo del Instituto de Crédito Oficial, los consultados se mostraron más optimistas sobre las expectativas de la economía española y la situación de sus hogares en los próximos seis meses e incluso expresaron una opinión algo más favorable acerca del momento actual, salvo en lo relativo al empleo.

El presidente del ICO, Aurelio Martínez, atribuyó el inesperado vuelco de la opinión de los consumidores al descenso de precio del barril de petróleo por la fuerte correlación detectada entre ambos. Crudo más barato supondrá menor inflación y una eventual rebaja de los tipos de interés en la zona euro, interpretó. Avalan esta idea las respuestas de los consultados, que en agosto expresaron una mayor confianza en que la inflación y el precio del dinero se frenen. También revelaron mayores expectativas de poder ahorrar y realizar compras de bienes duraderos durante los próximos doce meses.

¿Las vacaciones de verano invitan al relajo y al optimismo? Podría ser, pero no hay constancia de ello. Desde que se elabora este indicador, la confianza del consumidor empeoró en agosto en dos ocasiones (2006 y 2007), y sólo mejoró en 2005. Por otra parte, la Comisión Europea ya había anticipado una mejora en su indicador de expectativas de consumo para España.

Con todo, Martínez invitó a tomar los nuevos datos con máxima cautela, e insistió en que la tendencia de la confianza del consumidor sigue siendo marcadamente bajista, lo que anticipa una moderación del consumo privado en los próximos meses. Así lo prueba la trayectoria de la media móvil de la encuesta, que computa las variaciones por trimestres y suaviza, por tanto, los movimientos bruscos.

La confianza de los consumidores registró escasas diferencias por territorios o grupos de edad en agosto. El presidente del ICO sólo destacó el mayor pesimismo expresado por quienes tienen edades comprendidas entre 16 y 24 años. En este tramo cayeron tanto el indicador relativo a la situación actual como el de expectativas, evolución que Martínez asoció al empeoramiento del mercado de trabajo, un factor al que son muy sensibles los jóvenes.

Niveles muy bajos

En agosto, el indicador de confianza del ICO aumentó 5,1 puntos, hasta 51,4, por la mejora de las expectativas, que avanzó 9,4 puntos, mientras la opinión acerca de la situación actual se elevó apenas 0,8 puntos. Los consumidores expresaron, sobre todo, su confianza en un cambio positivo en el medio plazo del mercado laboral (12,2 puntos de avance), de los presupuestos domésticas (incremento de 8,9 puntos) y de la situación de la economía española (aumento de 7,2 puntos).

Los consultados ven el presente bastante más oscuro. En el mínimo repunte de agosto incidió un nuevo retroceso de 1,8 puntos en la percepción que los consumidores tienen del mercado laboral.

Cuando se realizó la encuesta ya se conocían los negativos datos de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre, y la evolución del paro registrado en julio.

No es para echar las campanas al vuelo. Hace justamente un año, la confianza de los consumidores estaba 35,1 puntos por encima del actual nivel. Desde entonces, las expectativas de cara a los seis meses inmediatos han retrocedido 21,1 puntos para quedar en 69,2 mientras la percepción de la situación del momento se ha desplomado 49,1 puntos hasta 33,6. Las puntuaciones de agosto son las más bajas desde que se inició la serie en septiembre de 2004, con la excepción del pasado julio y, en el caso de las expectativas, también del registro de junio. Sin olvidar que el índice 100 de la encuesta corresponde a un reparto de opiniones optimistas y pesimistas al 50%.

El mes pasado, finalmente, se registró un diferencial histórico entre la percepción de los consumidores sobre la situación de su propio bolsillo, mucho más positiva que la opinión manifestada acerca de la economía española, tanto en el momento presente como en el medio plazo. "Los consultados no son economistas y tienen muchos más elementos de juicio sobre lo que ocurre en sus hogares", comentó el presidente del ICO.

Etiquetas