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Economía
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ENTIDADES FINANCIERAS

CAI sigue estudiando con el Banco de España alternativas a su fusión 'virtual'

Los directivos de la caja de ahorros aragonesa trasladaron el jueves al supervisor financiero su deseo de seguir en solitario.

Caja Inmaculada sigue pendiente de la decisión que tome el Banco de España sobre su fusión 'virtual'. El jueves, una delegación de la caja de ahorros aragonesa -encabezada por el presidente y el director general de la entidad de ahorro, Antonio Aznar y Luis Miguel Carrasco, respectivamente- se entrevistaron con representantes del Banco de España para analizar las posibilidades de la caja de seguir en solitario. En el encuentro, los máximos ejecutivos de Caja Inmaculada informaron al Banco de España de la evolución de los planes de viabilidad que se están elaborando en la CAI. Estos informes deberían servir para convencer al Banco de España de que la entidad puede seguir en solitario, pese a lo complejo que se presenta el entorno financiero internacional de este año.

 

El encuentro del jueves ni fue el primero (convocado para hablar de posibles fusiones) ni va a ser el último, según fuentes consultadas ayer. Estos procesos son suficientemente complejos como para que la entidad financiera le dedique tiempo. Hay que recordar que en el caso de Caja Inmaculada el proceso se puso en marcha en octubre del año pasado, cuando los responsables de la entidad comunicaron a la Asamblea General de la caja el inicio de conversaciones con la Caja Insular de Canarias y Caja Rioja para crear un SIP (Sistema Institucional de Protección), una fórmula también conocida como fusión 'virtual' o 'fría'. En las semanas posteriores, la plantilla y los sindicatos se mostraron totalmente en contra de esa posibilidad. La tensión de esos días -unida al malestar latente contra el director general - derivó en el recambio de Tomás García Montes. Producido el relevo en la dirección general, el nuevo responsable anunció en su primera comparecencia pública que la intención de la caja era analizar en detalle todas y cada una de las posibilidades, pero que la primera y preferida de la caja era la de seguir en solitario.

 

Habrá que esperar a ver si esta voluntad no choca con la pretensión del Banco de España -manifestada reiteradamente- de reordenar el mercado español de cajas, reduciendo su número. El regulador financiero teme que algunas entidades, pequeñas y medianas, puedan pasar apuros por las nuevas condiciones, más duras, que puedan encontrar en los mercados internacionales. El Banco de España quiere entidades más grandes y reforzadas, con un volumen de activos consolidados que ronde los 50.000 millones de euros.

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