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Economía
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El acuerdo de los ERTE se resiste por el rechazo de la CEOE a la formación

El Gobierno abre la puerta a exenciones del 20% para empresas aunque no instruyan a sus empleados, pero ofrece mayores cuantías a las que lo hagan.

Imagen de antes de la pandemia de una oficina del SEPE.
Imagen de antes de la pandemia de una oficina del SEPE.
Heraldo

Gobierno y agentes sociales apuran al máximo las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre las condiciones que marcarán la nueva prórroga de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Una figura que expira este jueves 30 de septiembre y que aún da cobijo a cerca de 254.000 trabajadores.

Ante lo apretado del calendario, Gobierno, patronal y sindicatos se reunieron de urgencia en la tarde del domingo para avanzar en la que sería la sexta prórroga de los ERTE. No hubo acuerdo. Los empresarios no quieren ni oír hablar de la posibilidad de ligar las exoneraciones a la formación de los trabajadores justo en este momento y tal y como lo plantea el Ejecutivo, por el coste que supondría. Así que el Ministerio de Seguridad Social ha hecho el penúltimo esfuerzo en la reunión, tras una sonada ausencia en las dos últimas reuniones de la pasada semana.

El Ejecutivo ha cedido en parte al plantear que algunas empresas, las de más de diez trabajadores, puedan reducir sus cuotas en un 20% aunque no se dé formación. Pero las que sí lo hagan obtendrán mayores beneficios en este sentido. En concreto, se propone una reducción del 50% en caso de impartir formación en los ERTE de limitación. Para las empresas más pequeñas, las de menos de diez trabajadores, las exoneraciones serían del 50% sin formación y del 70% si la imparten.

Todas tendrían una exoneración del 100% en los ERTE de impedimento de actividad.

Para acceder a estas 'ventajas', las empresas de entre diez y 49 trabajadores tendrían que ofrecer 30 horas en acciones formativas, mientras que las que tengan más de 50 deberían alcanzar las 40 horas.

Los beneficios de formar a los empleados son comunes dentro del diálogo social. Sin embargo, el rechazo de la patronal al modelo y el momento propuesto ha sido el que ha dificultado en mayor medida el acercamiento para un acuerdo este domingo. Hasta ahora, los sindicatos también habían rechazado la posibilidad de ligar los próximos ERTE a la formación, pero  suavizaron su postura. Siguen pidiendo más tiempo para poner en marcha esos procesos de formación, hasta el 31 de marzo de 2022, pero ya no cierran la puerta a la propuesta del Ejecutivo.

Según fuentes sindicales, la idea es que el nuevo esquema de ERTE se ponga en marcha el 1 de noviembre para estar en vigor hasta el 31 de enero, después de que en la reunión de ayer se acordase que entre el 30 de septiembre y el 31 de octubre (todo el mes) se mantendría la regulación actualmente en vigor.

Del mismo modo, se mantienen los beneficios relacionados con la prestación por desempleo de las personas trabajadoras, como las condiciones de protección de los trabajadores con contrato fijo discontinuo, así como el mantenimiento del denominado contador a cero ( por el que no computa el periodo consumido de paro en las prestaciones por desempleo) hasta el 1 de julio de 2022.

Como estaba previsto, también se mantiene la prohibición de despedir, la de realización de horas extras o el impedimento de realizar contrataciones nuevas en empresas que están aplicando ERTE.

Con estas premisas sobre la mesa, Gobierno y agentes sociales se volverán a reunir el lunes para intentar cerrar un acuerdo antes del último Consejo de Ministros del mes, aunque si el escollo de la formación sigue entorpeciendo el pacto, podría convocarse un consejo extraordinario antes del jueves.

Calma tensa

El encuentro de este domingo llega tras unas tensas jornadas entre los ministerios comandados por Yolanda Díaz y José Luis Escrivá. El pasado viernes, sindicatos y patronal acusaron al Ministerio de Seguridad Social de bloquear la negociación al no haber acudido ninguno de sus representantes a las últimas dos reuniones tripartitas.

Fuentes del Ministerio evidenciaban entonces su malestar con Trabajo, llegando incluso a criticar su "incapacidad técnica" para realizar nuevas propuestas distintas de la prórroga del actual modelo de exenciones de cuotas sociales. De hecho, aseguraron que la reunión del viernes convocada por Trabajo no había sido consensuada con el departamento de Escrivá, que aún no tenía terminada su propuesta técnica. Este mismo domingo, y antes de participar en el acto del centenario del PCE, la vicepresidenta segunda quiso calmar las aguas asegurando que "no hay ninguna disintonía" con Escrivá y que están trabajando "conjuntamente".

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