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Economía
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día de aragón 2020

Un mazazo a la economía con desiguales efectos en los diferentes sectores productivos

Los servicios, los más afectados en un escenario con pérdidas millonarias y miles de expedientes de empleo.

Control de temperatura en uno de los accesos a la planta de Opel España (PSA) en Figueruelas.
Control de temperatura en uno de los accesos a la planta de Opel España (PSA) en Figueruelas.
Guillermo Mestre

Cuantificar hoy los efectos negativos causados por el estado de alarma decretado por el Gobierno para hacer frente a la expansión del coronavirus en la economía es imposible. Pero nadie duda de que las pérdidas que registrarán las empresas y las administraciones ascenderán a muchos millones de euros y que el panorama laboral que dejará esta crisis será desolador. La duración final de las medidas de confinamiento (desconocida aún) y el ritmo que finalmente tenga la desescalada permitirán saber mejor el alcance de este mazazo a la economía. Un auténtico ‘crack’ que según todos los indicios será mucho peor que el sufrido durante la crisis que se inició en 2008, aunque el momento actual es mejor en lo financiero, con bancos más sólidos que los que teníamos entonces. El alcance de la debacle es aún incierto, en España en general y en Aragón en particular, si bien todos sabemos –y esto es inédito– que esta es una situación global.

El Banco de España informó el pasado lunes que calcula que el producto interior bruto (PIB) podría hundirse hasta un 13,6% este año, un batacazo que según apuntan los expertos obedece sobre todo al desplome del consumo interno ya que el sector exterior –y de eso sabemos en Aragón, que obtiene registros proporcionales muy superiores a la media española– aguanta mejor.

En todo caso, aunque estamos ante una crisis que afecta a todas las empresas en general, las repercusiones que acusarán unas y otras serán muy diversas. El periodo de ‘hibernación’ de la economía, que duró dos semanas, fue un gran contratiempo para muchas, pero incluso las que volvieron a trabajar después de ese parón no están funcionando como quisieran. Faltan suministros y la demanda en muchos productos ha caído bruscamente.

En este panorama tan desolador, el sector servicios es el más perjudicado. Hoteles, restaurantes, bares, cafeterías... Algunos de estos negocios dudan ya incluso si serán capaces de abrir de nuevo. El turismo es el gran damnificado de la crisis, lo que se notará con más claridad en otras regiones de España, pero también aquí. La industria, por su parte, también pasará lo suyo, como informó días atrás la Federación de Empresas del Metal de Zaragoza, que ha visto cómo se ha hundido su actividad mientras dice sentirse «desamarada» por la Administración. El automóvil, el gran motor económico de Aragón, sigue prácticamente parado, ya que la planta de Opel España en Figueruelas, del grupoPSA, no ha reanudado su actividad. Sus perspectivas pueden no ser tan negativas si la demanda de los vehículos que aquí se ensamblan, sobre todo el nuevo Corsa, se recupera en el conjunto de Europa.

En expedientes de empleo vamos muy mal. Hoy estos son en su mayoría temporales (ERTE) –la DGAha tramitado más de 7.700, que afectan a más de 64.000 trabajadores–, pero luego vendrán los otros. Los de miles de personas despedidas.

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