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El consumidor paga por un melocotón más de lo que el agricultor cobra por un kilo

La fruta de hueso llega al mercado multiplicando por más de siete veces la cantidad que los productores reciben cuando comercializan sus cosechas, según el índice de precios origen-destino elaborado por COAG

HeraldoTV ha acudido a un mercado de la capital aragonesa para comprobar la diferencia del precio de origen y cuánto se paga cuando se decide comprar.

Con el verano llega la fruta más refrescante, el alimento más apetecible y aconsejable ahora que se anuncian temperaturas de récord. Eso sí, si acude a su supermercado para llenar su cesta de la compra con melocotón, nectarina o cereza, ahora en plena campaña de recolección, tendrá que desembolsar una media de cerca de tres euros por kilo. Incluso si lo compra por pieza sepa que, según el establecimiento que lo vende el precio ronda los 0,55 euros la unidad.

No son cantidades elevadas para el bolsillo de los ciudadanos teniendo en cuenta la calidad de estas producciones, de las que la Comunidad aragonesa es la primera productora del país. Pero son cifras significativas si se comparan con las cuantías que reciben el agricultor e incluso con los costes que son necesarios para su producción. Así lo evidencia el índice de precios en origen y destino de los alimentos (IPOD) que todos los meses elabora la organización agraria COAG, de la que forma parte la aragonesa UAGA. Y así se comprueba en los lineales de los supermercados o en las tiendas de proximidad en las que el consumidor paga por un melocotón (una media de 0,55 euros) más de lo que el agricultor cobra por un kilo de la misma fruta (0,40 euros). Eso significa que en este alimento el viaje del campo a la mesa se multiplica por más de siete, según los datos del último indice elaborado por el sindicato agrario y correspondiente al mes de mayo.

Similar situación se produce con la nectarina o con la ciruela. Dice esta organización agraria que los productores están recibiendo una media de 0,40 euros el kilo de nectarina y 0,46 euros por el de ciruela (en los umbrales de la rentabilidad), pero el ciudadano tiene que pagar 2,97 euros y 3,40 euros por la misma cantidad de fruta cuando la adquiere en el mercado. Dicho de otra manera, el diferencial porcentual entre el origen y el destino se dispara un 643% y un 630% respectivamente.

La situación se repite en otros alimentos muy habituales en época estival. Destacado el diferencial de precios, siempre tomando como referencia el ipod elaborado por COAG, de los tomates para ensalada. En el mercado se paga a una media de 1,53 euros el kilo, más de cinco veces más que los 0,29 euros que el agricultor ha recibido la vender esa misma cantidad. Notable es también la diferencia porcentual origen destino en el precio de la lechuga, que el productor cobra a 0,13 euros el kilo y el consumidor paga a 0,97 euros. Y si lo que le apetece en estos días de temperaturas a 44 grados es refrescarse con una ensalada de pepino sepa que tendrá que pagar una media de 1,74 euros el kilo, un precio muy asequible para tan buen alimento, pero muy alejado de los 0,19 euros/kilo que el hortelano ha recibido por su producción

También en la carne

Los productos cárnicos no se libran de estos diferenciales. Según el IPOD de mayo realizado mensualmente por la organización agraria en colaboración con los consumidores evidencia que el precio de la carne de cerdo en origen (1,37 euros el kilo) llega al consumidor multiplicada por más de cinco (5,61 euros) lo que supone un diferencial del 309%. Igual de escandaloso es el encarecimiento de la ternera de primera. Por un kilo de esta carne el ciudadano paga 16 euros, pero el ganadero cobra poco más de 4, lo que supone una diferencia entre origen y destino de nada menos que casi un 300%.

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