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Economía

De geógrafo, periodista o psicóloga a emprendedor agroalimentario

Seis innovadores proyectos empresariales echan a andar en Aragón para abrir mercado al cordero ansotano, producir y comercializar derivados de Cebolla de Fuentes y de insectos o para exportar vinos de variedades autóctonas de La Fresneda.

Actualizada 16/05/2018 a las 14:23
Los responsables de la empresas finalistas del Foro de Emprendimiento Agroalimentario con la consejera de Economía, Marta Gastón, y los representantes de los organismos impulsoresDGA

Javier Zardoya, Ana de Diego, Eva Garín, Natalia Manso de Zúñiga, Marco Gastón, Esther Ibáñez o Rafa Lop son algunos de los jóvenes que, aun con tradición familiar agraria, optaron orientar sus pasos profesionales por un camino muy alejado del oficio que siempre han desempeñado sus padres y sus abuelos. Se formaron en Psicología, Geografía, en Comercio Exterior, en Periodismo, en Ciencias Químicas o en Ingeniería Industrial. Pero un día decidieron cambiar de rumbo, volver al municipio en el que hunden sus raíces y hacerlo poniendo en marcha una iniciativa empresarial innovadora. De su valentía han nacido -o lo harán en breves fechas- las seis empresas finalistas del programa de emprendimiento agroalimentario de Aragón, impulsado por el Instituto Aragonés de Fomento, con la colaboración de la consejería de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón, el Centro de Investigación y Tecnología Alimentaria, el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Aragón y el Parque Científico-Tecnologico Aula Dei.

El programa, en el que fueron seleccionados doce proyectos, con el que ya se han consolidado 40 empresas “la mayoría en el medio rural, que ayudan a combatir uno de los esquemas negativos de nuestra Comunidad, como es la despoblación, y que están lideradas por jóvenes, y entre ellos muchas mujeres”, ha detallado hoy miércoles el gerente del IAF, Ramón Tejedor, en un acto celebrado en Bantierra, en el que los promotores han detallado el objetivo y la fase en la que se encuentran estas iniciativas innovadoras por sus materias primas, sus canales de comercialización o los productos con los que quieren sorprender al mercado.

1.- Funtus​​​​​​

Después de ejercer como periodista en Madrid, Barcelona o Estado Unidos, Javier Zardoya regresó al valle del Ebro, donde está afincada su familia, de origen navarro y dedicada a la agricultura. Instalado en Fuentes de Ebro su proyecto empresarial no podía estar orientado a otro producto que no fuera la única hortaliza española que presume de contar con una Denominación de Origen. Quería, sin embargo, ir un paso más por lo que junto con Pilar Cabieces pensó en la posibilidad de darle una más larga vida a la Cebolla de Fuentes, que actualmente solo se comercializa en fresco y por lo tanto solo puede permanecer en el mercado tres meses. Con el nombre de Funtus, el nombre que recibía la zona en la época islámica, su proyecto empresarial tiene la mirada puesta en la transformación de este producto, inmediatamente después de su recolección, para elaborar derivados (mermeladas, encurtidos, snack, cebollas fritas) que puedan permanecer en los lineales del súper durante todo el año. “No estamos descubriendo algo que no exista, pero no lo que hay es alimentos de estas caracteristicas con un producto de denominación de origen”, ha explicado Zardoya, que tiene previsto comenzar con la producción el próximo año para que el lanzamiento del producto sea una realidad en 2020.

2.-O Borregaril. 

Los borregariles son los espacios dedicados en el valle oscense de Ansó a los corderos, que ahora también forma parte de los puertos dedicados a los pastos. Y es el nombre con el que quieren dar a conocer su producción los geográfos Natalia Manso de Zúñiga y Marco Gastón, ganadero recién incorporado al sector ganadero de ovino con el que siempre ha estado vinculado su familia. Ya comercializan sus corderos, de la raza ansotana, en vivo y a intermediarios, pero ahora quieren hacerlo ellos mismos, para llegar directamente al consumidor. Ambos han explicado que para ello utilizaran dos infraestructuras próximas, el matadero de Sabiñánigo y la incubadora de empresas Adecuara de Jaca. Y su objetivo prioritario es llegar primero al consumidor local, sin olvidar la posibilidad de que cualquier ciudadano o establecimiento de restauración del resto de España puede disfrutar de esta carne, para lo que pondrán en marcha una página web que permita la venta ‘online’. “Queremos constituir la empresa lo antes posible, pero no hemos puesto una fecha en concreto porque primero queremos cerrar algunos flecos, conseguir una cartera estable de clientes y buscar sinergias”, han explicado sus promotores, que han aprovechado el acto para reivindicar la apertura de pequeños mataderos en los municipios oscenses que podría facilitar el interés que esta ganadería autóctona despierta en el valle.

3.- La Mangranera. 

No tienen nada que ver con fruto, salvo que este nombre es un topónimo de la localidad turolense de La Fresneda (en el que al parecer llegó a haber muchas mangranas). La Mangranera es el nombre de la empresa vitivinícola impulsada por Esther Ibáñez, licenciada en Periodismo y Máster en Comercio Exterior, y Rafa Lop, licenciado en Psicología y Máster en Recursos Humanos, que tras pasar años en Madrid, hicieron las maletas para volver a esta localidad del Matarraña en la que su familia disponía de viñedo. “Tenemos menos de dos hectáreas, pero contamos con variedades autóctonas poco conocidas o ahora muy ensalzadas como la moristel, la garnacha peluda o la pansa blanca, antiguamente muy cultivada en La Fresneda y que recuperamos a partir de una parra que crece en la fachada de una casa del pueblo”, han detallado los jóvenes. Quieren disponer de una bodega, que prevén comenzar a construir el próximo año, y aumentar la superficie de sus viñedos, pero mientras eso llega, La Mangranera trabajará en la comercialización de los vinos de la zona, para incrementar su consumo, ya no en el mercado nacional, sino en Europa, Asia y Norteamérica, “países en los que son muy apreciadas las variedades singulares”, han explicado Esther y Rafa, que han recordado que “Teruel existe, Teruel resiste y con nuestro proyecto queremos aportar nuestro granito de arena para crear empleo y riqueza en la zona”.

4.-Insectopía

Comer insectos ya no suena tan raro en el mundo occidental, pero los consumidores españoles siguen siendo reacios a su ingesta. Pese a ello, las necesidades de alimentación de una población creciente y la sostenibilidad sitúan a esta producción alimentaria en la objetivo de nuevos emprendedores. Es el caso de Eva Gavín, ingenería industrial, y Ana de Diego, química, que con su marca Insectopía quieren convertirse en una referencia del sector y poner en el mercado productos derivados de insectos. Para ello tienen previsto que sea a primeros de 2019 cuando se ponga en marcha el primer piloto de cría de insectos (grillos) y que un año después tengan disponibles dos formulaciones de productos elaborados con harina de estos pequeños animales para la alimentación animal. Entre una y otra fase, las promotoras comercializarán sus grillos para alimentación de mascotas exóticas y como pienso para alimentación de la ganadería, “una actividad que no dará soporte financiero hasta que más adelante podamos poner en el mercado los alimentos para humanos”, han detallado.

5.- Conservas artesanas de Arándiga.

Ana Pilar Giménez, agricultora de reciente incorporación y Dabi Pérez, ingeniero técnico agrícola, son los impulsores de esta empresa instalada en la localidad zaragozana que le da nombre. Productores de frutas, verduras y aceite de oliva, la finalidad de su iniciativa no es otra que dar un nuevo paso de mayor valor añadido, es decir transformar sus productos para ofrecer derivados del tomate o una amplia gama de conservas vegetales y confituras de frutas, unos productos artesanos con los que quieren recuperar los “sabores de antaño, aragoneses, de proximidad y saludables”.

6.-Agrostream

El uso de las nuevas tecnologías aplicada a la agricultura de precisión está en el ADN de Agrostream, el proyecto puesto en marcha por el ingeniero agrónomo Juan Carlos Aliaga, y el ingeniero industrial José Manuel Castell, dedicado a la realización de mapas de suelo y la aplicación de agricultura 4.0 para crear planes de desarrollo en explotaciones agrarias que permitan a través de la tecnificación una mejora de la rentabilidad económica. Situada en la localidad zaragozana de Jarque de Moncayo, los servicios ofrecidos por Agrostream permiten reducir gastos en el abonado y el agua y reducen el impacto ambiental de las explotaciones.

 

 





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