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BALONCESTO

Venganza por el triple asesino

España busca la revancha hoy contra Serbia (14.30, La Sexta) al recordar la puntilla de Teodosic en el pasado Mundial.

Pau y Marc Gasol se saludan durante el encuentro del miércoles frente a Alemania.
Venganza por el triple asesino
GEORGI LICOVSKI/EFE

Empate a 89 en el marcador del Sinan Erdem. Restan 25 segundos y un puñado de décimas. Serbia saca de centro. Teodosic es el receptor del pase. Ante él, Sergi Llull en su papel de hombre-lapa. Le amaga, con saltitos, para incomodarle e impedir que inicie el camino hacia la pintura. La defensa parece eficaz. El serbio deja las proximidades del semicírculo central serigrafiado en el territorio rival y se escora a la derecha. El tiempo pasa, lento, mucho. Llega la hora de tomar una decisión. Scariolo ha estado pidiendo temple desde la banda, amplificada su voz por la de su asistente Chus Mateo, que se levanta un par de veces. En cuanto el 4 balcánico se acerca al lateral España mueve ficha. Garbajosa se encarga de él, con la misión ya inequívoca de evitar un lanzamiento. El pupilo de Ivkovic ni se inmuta. El de Torrejón baja su centro de gravedad y en ese instante el cazador se juega su única baza. Está a más de ocho metros del aro y su oponente le ha dado mayor espacio que el que abarca su envergadura. Se eleva, sorprende a su carcelero y envía hacia el aro un balón rebosante de veneno. Sale de sus manos a falta de tres segundos para el toque de queda. Entra limpio. El triple asesino.

Ayer se cumplió un año. Ha llegado la hora de la venganza. La quiere Scariolo y espera que sus hombres hallen en ella un incentivo añadido hoy. Ha pasado tiempo suficiente para que el plato llegue bien frío a la mesa. Un triunfo ante los de Ivkovic (14.30, La Sexta) supondría la clasificación matemática de España para los cuartos de final del Eurobasket y la extrema unción para el batallador y talentoso combinado balcánico, que en aquella ocasión apuntilló a España antes de inmolarse frente a Turquía y Lituania, quedando confinado al cuarto puesto, ínfima recompensa para quien decapitó al campeón.

Algunos recuerdan que cuando Velickovic se lanzó a abrazar a Teodosic tras su inverosímil canasta no daban crédito a lo que había pasado. "Se nos quedó cara de tontos, lógico. Hablamos durante el tiempo muerto, hicimos lo que Sergio (Scariolo) nos dijo y no salió bien".

Se abrió un debate nacional sobre la conveniencia de haber apurado aquella defensa o haber hecho una falta para disponer del último balón. Scariolo, que entiende como sanas las ganas de revancha en el deporte, defiende su decisión. "Todos los expertos del baloncesto han dicho lo mismo. Sin duda ahora la repetiría. Y tras haberlo visto, más porque fue un tiro, mezcla de clase y suerte, de los que entran una vez cada quince años".

Volviendo al lugar de los hechos, allí estuvo un Álex Mumbrú que resume el ambiente en el vestuario aquella noche en Estambul. "Había mucha tristeza. No sé si más nuestra o de Pepe (el presidente de la Federación, José Luis Sáez) al ver cómo estaba el vestuario. En mi caso, el de Jorge (Garbajosa) y alguno más, sabíamos que nos despedíamos de una larga trayectoria en la selección sin la medalla que fuimos a buscar. Se confirmó esa maldición de los cuartos de final, los que marcan el éxito o el fracaso". Ve el jugador del Bizkaia a sus excompañeros "bien, como el equipazo que son y con mucha nostalgia y añoranza".

Por ponerle un pero, incluye que "hay titulares que están jugando demasiado tiempo. Ojalá no les pase factura". Nadie piensa ahora en ello. Camino del Siemens Arena, 'La Roja' solo estará centrada en ganar. Si lo consigue, la venganza se habrá cumplido. Lo curioso es que un año atrás, cuando Teodosic fue preguntado sobre aquel acierto, dijo que "no fue una decisión inteligente". Genio y figura.

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