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Deportes

TARRAGONA 84 - CAI ZARAGOZA -76

Un cúmulo de despropósitos

Así no se va a ninguna parte. Jugando sin intensidad, sin darle demasiada importancia al rival, viajando en el día, afrontando el choque sin la concentración necesaria, sin cerrar el rebote, siendo flojos en defensa, haciendo crecer al adversario, fallando un tiro tras otro con auténticas pedradas... Así, desde luego, no se asciende. Que quede bien claro. Tal fue el cúmulo de despropósitos que se vivieron en la jornada de ayer, de principio a fin, que el CAI Zaragoza sufrió una humillante derrota en la cancha de uno de los de abajo, un Tarragona 2017 que con apenas seis jugadores y medio hizo lo que quiso con un apático y desacertado conjunto rojillo. Parecía que la lección a domicilio estaba aprendida, y nada de eso. El CAI, lejos de casa sigue siendo un juguete en manos del que sea. Y eso tras la jornada 18 es más que preocupante. Tanto, que ya todo el mundo duda de que este CAI sea el que vaya a ocupar al final de la campaña la primera posición. No es para menos. La ACB se logra en pistas como esta de El Serrallo y los de Abós, tras más de media temporada, aún no saben ganar en ellas. Se encienden las alarmas.

Las cosas que no se hacen demasiado bien se acaban pagando antes o después, y las que se hacen rematadamente mal se pagan segurísimo. Y eso que todo apuntaba a que el partido podía ser más bien plácido una vez conocida la baja definitiva del tirador local Johnson. Pero ni aún así. Con un viaje en el día que se complicó a causa de la nieve y afrontando el choque sin la intensidad defensiva necesaria cualquiera te puede hacer daño.

Les faltó agresividad a los de Abós en el inicio. Mucha. Y el técnico rival supo leer rápidamente los defectos rojillos. Para empezar, optó por atacar con su 'dos', Mendiburu, sobre un Quinteros que bastante tiene con buscarse tiros en ataque, con lo que eso repercute en su defensa. Ahí sacó ventaja el mítico CBT. Ahí y al poste bajo, ya que los pívots aragoneses salieron dormidos y encajaron canastas demasiado fáciles.

Además, el alero alto de los catalanes, Hess, anotaba con demasiada facilidad de fuera y, posteriormente, al poste bajo cuando Barlow cometía su segunda falta personal. Todo eso comenzó a desquiciar a un CAI que solicitó un rápido tiempo muerto en el que Abós gritaba: "Todos en el rebote defensivo". Clara muestra que los rojillos sufrían por dentro.

Si a eso se une un ligero atasco ofensivo de los zaragozanos pues el marcador reflejaba un sorprendente tanteo con doce puntos de ventaja para los locales. Ver para creer.

La reacción tenía que ser inminente, y sustentada en algo. Ese algo fue la dureza atrás de Matt Kieer y los puntos de un resolutivo Darren Phillip. Solo así, con algunos lanzamientos exteriores de Rivero, mayor entereza en la retaguardia y una técnica al entrenador local por protestar, el CAI fue capaz de igualar el electrónico poco antes del descanso, una circunstancia impropia del máximo aspirante al ascenso, que volvía a sufrir bastante más de lo debido en un encuentro a domicilio.

A pesar de ello, otras veces se le había visto sufrir pero el desenlace era favorable. Anoche tampoco fue el caso y los rojillos sucumbieron sin dar la talla, como el día de Málaga.

Porque los rivales se vienen arriba cuando ven su opción de derrotar al poderoso CAI y algunos jugadores, ayer fueron Hess y el base Dani Rodríguez, parecen auténticos NBA anotando desde cualquier posición.

Los grandes seguían sin cerrar el rebote y solo con algunos ramalazos de buen juego y de acierto ofensivo de Barlow o Quinteros no se va a ninguna parte. Elonu volvió a estar muy flojo, así que pocas conclusiones pudo sacar el General Manager de los Lakers, Mitch Kupchak, que lo veía desde la grada. Pero su sustituto Kiefer ayer se entregó atrás, pero soltó cada 'piedra' de cuidado en ataque.

Y cuando se defendía bien un par de veces y se recortaba la desventaja, llegaba otro despiste tonto atrás y canasta debajo del aro. Adiós.

Todo eso puso muy nervioso al CAI en el tramo final, porque esta vez no veía la reacción habitual. Y menos con el recital anotador de Hess. Para más inri, los experimentos de Abós tampoco daban resultado y la zonita 2-3 ante Hess y Berni Álvarez tampoco iba a dar sus frutos. Un nuevo triple y once abajo a poco del final.

Ahí sí que sacó el CAI dos buenas defensas, muestra de que podían haberlo hecho toda la noche. Pero ya era tarde. El desastre se consumaba y los rojillos caían donde no debían.

Todos contrariados, todos enfadados, pero hay que tomar decisiones, porque así no se va a ningún lado.

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