POLIDEPORTIVO

Terapia deportiva

Carlos Sanz, que ha logrado cinco medallas en 2008, quiere mostrar el deporte como el vehículo para superar adversidades

Para superar cuatro transplantes y otras operaciones para implantar una prótesis en la cadera el mejor remedio son unos cuantos éxitos deportivos. Al menos, así lo es para Carlos Sanz. Desde que este zaragozano de 48 años tuvo que abandonar su trabajo como árbitro asistente de Primera División, encontró en el atletismo primero, y en la natación después un motivo para salir adelante. Su deseo de superación le ha reportado varios logros y 2008 ha sido un año prolífico en lo que a títulos se refiere tras hacerse con cinco medallas entre en el campeonato Europeo (dos bronces) y los Campeonatos Latinoamericanos para deportistas transplantados, donde ha logrado sus últimos metales: un oro y dos platas.

"Ha sido de los mejores años de mi carrera, la natación era un deporte nuevo para mí hace tres años", cuenta este aragones que ya habla ambiciosamente de su próximo objetivo: "conseguir una medalla en el Mundial", lo que en sus palabras, "lo máximo a lo que puede aspirar personalmente". A pesar del brillo de estos títulos, sigue recordando con especial cariño su primer metal. "De toda mi historia, ser campeón del Mundo de atletismo en Francia es 2003 sigue siendo una alegría que recuerdo especialmente, incluso, más que cuando debuté en el Santiago Bernabéu como arbitro asistente", recuerda.

"Tuve que dejar el atletismo en 2005 por una prótesis. Para mí fue empezar de nuevo. Es como si a cualquier futbolista profesional le dices un día que se tiene que pasar al balonmano", aclara Sanz, quien "nunca pensaba" que acabaría nadando. En año nuevo tendrá que volver a pasar por el quirófano. "En enero me operaré para restaurar la prótesis. He aguantando hasta ahora porque teníamos competiciones importantes", afirma.

Su día a día, sus entrenamientos y sus actividades seguirán marcados por la ONG que dirige. "Mis entrenamientos suelen durar hora y cuarto cada sesión, aunque muchas veces tenemos que cambiar las jornadas ya que viajo mucho debido a mi trabajo al frente de la Federación Nacional de Transplantados Hepáticos", explica. "No intento transmitir mis valores solo a personas que están en lista de espera u operados. Lo que intento es que también llegue a todo el mundo el mensaje de que el deporte es beneficioso. Tiene unos valores para la vida que no están presentes en todos los ámbitos", afirma. Además desde enero de este año Sanz ha querido completar este trabajo con la puesta en marcha de la 'Fundación Deporte y Transplantes', un proyecto que como él define es mucho "más personal" y está centrado hacia personas que han recibido un transplante.

Todas estas iniciativas le condicionan el calendario de su preparación pero matiza que las instalaciones de Liceo Europa "le dan facilidades" para entrenar a cualquier hora del día. "Debo estar muy agradecido por ello, al igual que estoy muy agradecido a mi entrenador. Si no hubiese tenido a Ángel Santamaría yo habría dejado la natación hace tiempo".

Ahora mismo tiene dos proyectos relacionados con la práctica deportiva. El primero de ellos, a través de charlas a estudiantes de bachillerato en diferentes colegios y el segundo está relacionado con actuaciones en centros penitenciarios, todo para poder mostrar el "deporte como vía para superar las adversidades". El relato de su vida llegó hace un tiempo a la televisión. Algo anecdótico. Ahora mismo, utiliza una versión de aquella producción como vídeo para apoyar las diferentes charlas. Y es que quiere que el deporte, como en su caso, sea la mejor 'medicina' para superar los problemas.