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Blog - Tinta de Hemeroteca

por Mariano García

CAI 68 - Bizkaia Bilbao 74

El CAI perdió la batalla, pero no la guerra

En un partido duro y agresivo, el CAI luchó, pero acabó sucumbiendo ante un Bilbao Basket más consistente. La defensa rojilla mostró una gran intensidad, pero el equipo se atascó en ataque en instantes decisivos.

Darren Phillip intenta superar la defensa de un rival
Adios al 2010 con derrota
VÍCTOR LAX

La guerra de la permanencia sigue viva para el CAI Zaragoza, pero ayer libró una espectacular batalla ante el Bizkaia Bilbao Basket, que se le acabó haciendo un poco larga y en la que cayó como un valiente. Los hombres de José Luis Abós pelearon como nunca, se entregaron al cien por cien en el campo de batalla, nunca mejor dicho por la dureza y la agresividad del duelo, pero no pudieron culminar su trabajo con un triunfo que hubiera sido el broche final a un gran 2010. La defensa, siempre imprescindible, fue su mejor arma ante un rival consistente donde los haya, pero en los momentos decisivos se atascó en labores ofensivas y la falta de acierto le castigó. Se perdió una bonita batalla, pero la guerra no está perdida ni mucho menos. Jugando así, el CAI la ganará seguro.

Lo de anoche quedó muy claro desde el comienzo que sería una durísima batalla. La habitual dureza de los poderosos jugadores vascos, conocida por los rojillos, fue contrarrestada por los locales con una gran intensidad y agresividad desde el salto inicial. Cada balón era un mundo, cada bloqueo, un muro infranqueable y cada falta personal, una declaración de intenciones. Nada iba a ser fácil.

Pero los jugadores del CAI sabían lo que se iban a encontrar y pelearon más que nunca. Justo el día que se registró la mejor entrada de lo que se lleva de campaña -en torno a 10.000 volcados con su equipo-, la entrega de los zaragozanos fue envidiable. Van Rossom apretaba de inicio a Jackson y no le dejaba ni recibir, Barlow se 'pegaba' con Mumbrú al poste bajo y los grandes libraban un asalto de pesos pesados. Con esa dureza el CAI puso el 4-0 de partida. Phillip era capaz de hacer daño a un Banic que sufre atrás, lo que obligó a la rápida entrada de Hervelle, mientras que los hombres de Katsikaris sumaban exclusivamente desde la línea de tres.

Sólo cuando a los locales les faltó puntería el duelo se equilibró. Y llegaron las rotaciones, y con ellas un ritmo eléctrico y alocado y un intercambio de canastas. El que rompió esa dinámica fue un motivado Quinteros con sus canastas y sobre todo, la agresividad defensiva mostrada junto a sus compañeros, una faceta en la que estuvieron bien, muy bien, fenomenal por momentos.

Así se alcanzó la máxima renta aragonesa, ocho puntos que demostraban las opciones de victoria de los de Abós. Pero una vez más el Bizkaia Bilbao Basket se puso las pilas, esas que le hacen ser como un martillo pilón. El juego entre sus pivots dio resultado y, siempre que podían, corrían rápidas transiciones. El particular duelo de anotación lo protagonizaban Pablo Aguilar y el 'recuperado' Kostas Vasileiadis con lo que la contienda se equilibraba incluso en el electrónico (29-29).

Esa bonita batalla sólo la afearon los colegiados, quienes en un choque de contactos, contundente y duro como el de ayer se dedicaron a pitarle una técnica a Quinteros por fingir caídas. Ver para creer. Y claro, la grada se les echó encima.

Casi desde entonces el CAI fue a remolque. Siempre cerca, pero a remolque. Sobre todo porque su salida tras el descanso no fue lo agresiva de antes del parón. Eso sí, cuando le vieron las orejas al lobo vizcaíno (seis abajo), los hombres de Abós reaccionaron con raza. Eso no les iba a faltar de ahí al final.

Lo que sí que les faltó fue fluidez en ataque y acierto de cara al aro. De hecho, el técnico solicitó tiempo muerto para aclarar las ofensivas, pero lo anuló (mal hecho) con un triple de Miso, que prácticamente fue la única canasta local en tres minutos.

Un pequeño lastre que los rojillos se sacaron de encima de nuevo con intensidad. Su arranque del cuarto definitivo estuvo cargado de tensión, pero también de fallos. El CAI no anotaba -el rival tampoco mucho-, pero por lo menos Hettsheimeir y Cabezas sacaban jugosas faltas a los vascos y forzaron el 'bonus' cuando restaban cinco minutos y medio. Los libres podían ser decisivos.

Sin embargo, los del pito comenzaron a hacer sonar sus silbatos en la otra zona y compensaron esa pequeña ventaja local. El encuentro estaba claro que se decidiría en un final igualado y de infarto cuando un triple de Aguilar ponía el 62-64 a tres y medio del bocinazo.

Una vez más el conjunto aragonés se atascó con el balón en las manos y entonces fue cuando la gran capacidad reboteadora de Mavroeidis, especialmente en ataque, 'mató' a los rojillos. El Bilbao Basket se escapaba por seis y ya casi no había tiempo de reaccionar.

Pero el CAI de anoche es el batallador, el que no se rinde nunca, el que apetece ver cada jornada, y sus agresivas defensas aún le dieron una mínima opción de triunfo que se fue al 'garete' cuando, curiosamente, Aguilar erraba un triple que hubiera colocado a los de Abós uno arriba a falta de 40 segundos.

El equipo zaragozano dio la cara, pero cayó en el campo de batalla por sus errores puntuales en lanzamientos decisivos. La defensa estuvo de diez y al ataque le faltó continuidad, esa consistencia que sí que tuvio un adversario que de inicvio hizo daño por fuera y en el tramo decisivo, por dentro.

Las siguientes batallas, a domicilio y ante rivales directos. Ahí ya no se puede fallar.

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