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CAI ZARAGOZA

Otro día movido en el club rojillo

El CAI rectifica y retrasa al día 1 de junio el primer cobro del abono, unas horas después de sufrir la entrada de ladrones en su oficina.

El CAI no gana para disgustos y ayer vivió un nuevo día movido en sus oficinas. Por un lado, y ante la 'movilización' de sus abonados decidió rectificar y retrasar hasta el 1 de junio el primer cobro de los abonos de la próxima temporada. Pero, además, la noche anterior sufrió la entrada de ladrones en el edificio en el que tiene su sede, aunque no tuvo que lamentar pérdidas cuantiosas.

Si en lo deportivo el CAI Zaragoza espera un verano movidito debido a la resolución de muchos temas y a la confección de la plantilla, en lo administrativo el movimiento ha comenzado antes de lo esperado. Todo arrancó cuando el pasado martes el club presentó la campaña de renovación de abonos e incluía en ella el primer pago de la localidad para el año que viene el próximo 21 de mayo, es decir, nueve días después.

Los seguidores rojillos respondieron al día siguiente reclamando explicaciones y criticando esa medida directamente al club y a través de los medios de comunicación. Tal fue la respuesta de la masa social rojilla, que Basket Zaragoza 2002 decidió rectificar y ayer anunció que retrasa ese primer cobro al 1 de junio.

El club informó que había decidido "atender la sugerencia de nuestros abonados de aplazar hasta el próximo día 1 de junio el primer plazo de la renovación de los abonos domiciliados correspondientes a la temporada 2010-2011. El resto de plazos anunciados mantienen las fechas previstas".

'Cacos' por la oficina

Ya habían comenzado las cosas mal para los miembros del club por la mañana, puesto que comprobaron que en la noche del miércoles al jueves habían entrado ladrones en las instalaciones de la entidad.

Al parecer, los 'cacos' accedieron a varias oficinas del edificio en el que se encuentra la sede del CAI y una de ellas fue la del club. Sin embargo, aparte del desorden y de cajones forzados o abiertos, no se echó en falta nada destacable ni de valor.

Todo apunta a que los ladrones buscaban un dinero que no encontraron, ya que ni siquiera se llevaron material de otro tipo, como los ordenadores.

Los daños no fueron cuantiosos, aunque según parece, sí que lo fueron en otras oficinas colindantes.

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