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FÚTBOL BASE

Ninguna aportación aragonesa

Los éxitos en las categorías inferiores de la selección española contrastan con el escaso protagonismo del Real Zaragoza.

Ninguna aportación aragonesa
Ninguna aportación aragonesa
JUAN CARLOS HIDALGO/EFE

¿Hay cantera en Aragón? Los recientes éxitos de la selección española, campeona continental en las categorías sub-21 y sub-19, han retratado el escaso protagonismo del Real Zaragoza en el fútbol base nacional. El dato es significativo: el club zaragocista sólo ha aportado un jugador -Ander Herrera- en las últimas citas internacionales -ahora se está celebrando el Mundial sub-20-, lo que ha vuelto a reactivar el debate sobre la verdadera capacidad de los futbolistas de la tierra. Y las voces detractoras vuelven a manifestarse ahora con toda su crudeza, sobre todo porque la ausencia de aragoneses no se reduce, única y exclusivamente, a las divisiones inferiores del equipo español.

Al contrario, la aportación de canteranos a la primera plantilla del Real Zaragoza se sintetiza en un solo nombre: Ángel Lafita. Porque los casos de Goni, Laguardia y Kevin Lacruz parecen responder más a la necesidad del club -con una coyuntura económica inquietante- que a la convicción de los entrenadores. De hecho, presentan un escaso recorrido en el fútbol profesional: entre los tres futbolistas apenas suman 20 partidos en la élite.

Tampoco resultó placentero el tránsito de Lafita, quien tuvo que ganarse el reconocimiento deportivo en La Coruña. Sólo su elevado rendimiento con el Deportivo le permitió, dos años después, sacudirse una amplia colección de deméritos e imperfecciones que siempre, desde el propio Real Zaragoza, se le suelen atribuir a los futbolistas aragoneses. Porque Lafita no fue el único en sufrir el desprecio del club. La andadura hacia la élite de futbolistas como Cani, Zapater, Longás, Zaparain e Ignacio Camacho, entre otros muchos, resultó para ellos ardua y laboriosa, con numerosos obstáculos que sortear. Incluso Arbeloa, campeón del mundo en Sudáfrica, tuvo que abandonar la Ciudad Deportiva en edad juvenil consciente de la escasez de oportunidades que el Real Zaragoza, históricamente, otorgaba a sus canteranos.

Y eso que la Ciudad Deportiva acumulaba éxitos de gran envergadura años atrás, algunos de carácter nacional, y además presentaba una amplia lista de futbolistas internacionales. Pero los canteranos, pese a obtener victorias concluyentes en escenarios de enorme dificultad, se toparon después con su derrota más desoladora: la incapacidad del club para introducirlos en el fútbol profesional. Una puñalada que el Real Zaragoza, en ocasiones de forma malintencionada y cruel, ha venido asestando repetidamente al corazón de su propia cantera.

Ni siquiera con los jugadores internacionales modificó el Real Zaragoza su postura. Jorge Zaparain, campeón de Europa sub-16 junto a Fernando Torres e Iniesta, se estrenó en la elite, en 2004, con una soberbia actuación frente al Barcelona; pero luego su progresión se frenó de forma injustificable. La excusa del club siempre fue una lesión de peroné que le dejó inactivo durante más de un año. Sin embargo, antes de aquel percance, el Real Zaragoza ya le había dado muestras de su desconfianza fichando en su demarcación a Valbuena y Luis García, quienes por entonces carecían de experiencia alguna en la Primera División.

También sucedió con Jorge Pina, campeón de Europa (2002) y subcampeón del mundo (2003) con la selección española, donde era titular en un equipo plagado de estrellas como Torres, Iniesta, Jarque y Sergio García, entre otros; pero jamás tuvo ni una sola oportunidad en la élite.

Otros internacionales, como Montejo e Ignacio Camacho, ni siquiera gozaron de una presencia privilegiada en el filial con la que acelerar su progresión. Mientras, el Real Zaragoza se ha ido abasteciendo en los últimos años con jugadores extranjeros que ni mucho menos mejoraban a los productos formados en la Ciudad Deportiva. ¿El resultado? El filial, tras cinco temporadas sepultado en Tercera, ha tenido que recurrir a los despachos -y a su maltrecha tesorería- para alcanzar, por fin, el ascenso.

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