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EL CLÁSICO

La cara y la cruz

El argentino y el portugués no marcaron, pero la Pulga dio dos asistencias a Villa y otro golpe a CR7.

Messi intenta irse de Diarra y Ramos.
La cara y la cruz
JOSEP LAGO/AFP

Se esperaba muchísimo del duelo entre Messi y Cristiano Ronaldo, y la batalla particular entre los dos 'cracks', demasiado desequilibrada, volvió a resolverse a favor del argentino. Messi sentenció el clásico con sus dos asistencias al asturiano David Villa, mientras que Cristiano Ronaldo se estrelló de nuevo ante el Barça y acabó una vez más desquiciado ante el equipo al que todavía no ha conseguido marcar un gol. Lo que empañó la imagen de Messi fue su antideportividad, al tirarse por un codazo que le soltó Carvalho, lo que le costó una amarilla por fingir cuando se llegaba al descanso. Más lamentable fue la actitud de Cristiano, por su empujón al técnico del Barcelona, Pep Guardiola, a la media hora de partido, en una acción injustificable del portugués cuando el técnico azulgrana retuvo el balón en la banda. Peor aún, imperdonable, fue el comportamiento de Sergio Ramos con su agresión a Puyol y el puño que le soltó a Xavi en el cuello cuando ya se había culminado el ridículo blanco con la manita.

Antes de dar sus dos pases de gol a Villa, el delantero argentino Messi se había mostrado más individualista que nunca, como ocurrió al inicio de la segunda parte. Villa estaba solo, pero la 'Pulga' prefirió terminar la jugada que él había iniciado. Fue muy chupón el argentino, aunque de sus botas salieron después goles que acabaron de forma definitiva con el eterno rival, con la nula resistencia del Real Madrid, desarbolado por la calidad superlativa del Barça, y sin necesidad de que Messi entrase demasiado en juego. Cristiano quizás fue víctima de un penalti del guardameta del Barça, Víctor Valdés, cuando el marcador todavía iba 2-0, pero fue la única acción de peligro del portugués. Empezó el partido escorado a la derecha, pero no tardó en irse a la izquierda para intentar desequilibrar. No tuvo éxito. La defensa azulgrana le mantuvo a raya, y la impotencia le llevó a desatar su rabia ante Guardiola. Se descompuso otra vez el portugués en un choque de tantísima trascendencia.

Messi apenas participó en el juego en la primera parte, pero aun así estuvo a punto de marcar en el que habría sido su undécimo partido consecutivo como goleador. Mandó un balón al poste cuando solo se llevaban cinco minutos y medio. Cristiano, en cambio, estuvo desaparecido durante todo el segundo tiempo, cuando el Barça volvió a sacar su rodillo y a humillar a 'Mou' y los suyos.

Ni la olió

Apagado, como todos sus compañeros, sin sacrificarse en la presión, e incapaz de superar a nadie en el uno contra uno. No asustó en ningún momento. Su descomunal potencia no le sirvió de nada.

Tampoco su pegada a balón parado, porque solo tuvo oportunidad de lanzar un libre directo, y excesivamente distanciado del arco rival.

El portugués Cristiano Ronaldo no puso una pizca de espectáculo. No hubo 'espaldinha'. Antes del choque quiso motivarse con un vídeo de los mejores goles del Real Madrid en el Camp Nou desde la década de los 60, aunque había asegurado no estar obsesionado con marcarle un tanto al Barcelona. El Barça temía ser golpeado por la fuerza y velocidad de 'CR7' al contraataque, pero el portugués apenas olió el balón. El Barcelona tampoco precisó que Messi se aliase con él, con la lección que dio Xavi Hernández en el centro del campo y con los madridistas corriendo "como pollos sin cabeza", como diría el ex entrenador del Real Madrid, Toshack.

Al delantero argentino siempre se le ha dado muy bien el Real Madrid -siete goles en ocho partidos jugados-, aunque sigue sin marcar un gol a un equipo dirigido por Mourinho. El mejor futbolista del mundo, aunque seguramente Xavi se llevará el 'Balón de Oro', volvió a quedarse con las ganas, pero ese dato no tiene importancia con una victoria tan contundente. Cristiano Ronaldo sigue con 15 goles en la Liga y Messi con 13, pero el argentino ha dado otro duro golpe al astro portugués, y éste duele muchísimo.

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