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REAL ZARAGOZA

Marcelino ya ejerce

El nuevo técnico, que ha devuelto la ilusión a los seguidores, cuenta con el respaldo del zaragocismo para ponerse a trabajar en la configuración de la plantilla que debe devolver al equipo a Primera. Se plantea, en principio, una pretemporada de ciclos cortos y amistosos condicionados a la nueva situación

La cúpula del Real Zaragoza necesitaba descargarse de responsabilidad. El paso de los días acumulaba un mayor desconcierto -si era posible- sobre una afición gravemente afectada por el descenso. El golpe de efecto del fichaje de Marcelino García por el conjunto aragonés ha aliviado las heridas entre el zaragocismo, consciente del acierto del fichaje de una de las caras más ilustres de los banquillos españoles. Ya lo dijo Eduardo Bandrés: "Hemos fichado al mejor entrenador del fútbol español".

La llegada de Marcelino ha aportado tranquilidad. Por un lado, los aficionados han visto el primer gesto esperanzador después del batacazo del viaje a los infiernos; y en el Real Zaragoza, en el seno del club, se respira también un aire de serenidad del que la entidad había carecido hasta ahora.

En general, existe un consenso sobre la figura del nuevo técnico: es un hombre capaz de sacar al Real Zaragoza de las calderas. Así que, con ese respaldo, Marcelino tiene una autopista a su disposición para comenzar a trabajar.

El asturiano tiene las ideas claras: de momento, no quiere atosigar a sus hombres con una pretemporada larga y cansina. Incluso llegó a plantearse la posibilidad de llevarla a cabo en la propia capital aragonesa, algo que se ha desestimado, debido al tiempo que soporta la capital aragonesa en el estío.

Aún así, Marcelino no querría, en principio, largas temporadas fuera de casa: serían concentraciones puntuales y consecutivas, encadenadas. Se trabaja ya en la elección del escenario, así como en la elección de los amistosos previos al inicio de la competición liguera en Segunda División.

Sin duda, el calvario de la Plata condiciona también la elección de los adversarios a los que enfrentarse.

El gran frente abierto, de todas formas, es el de la configuración de la plantilla. El técnico trabaja en la elección de las piezas con las que debe devolver al Real Zaragoza a Primera División.

En el acto de presentación, Marcelino ya enunció sus intenciones: un 4-4-2 con mayor peso específico de las bandas. Por eso, es natural que sea esta una de las prioridades del asturiano, que debe conformar un vestuario acorde a las nuevas necesidades. En el que podría encontrar cobijo Pablo Álvarez, jugador al que ha tenido bajo su disiciplina en Santander.

Debe manejarse en el terreno de los despechos: fichar, ceder, dejar ir y renovar. Sin ir más lejos, debe acometer la renovación de Generelo, un hombre que se adivina fundamental en la nueva etapa. Todo el mundo es consciente de las ventajas que atesora Marcelino. Entre otras cosas -ya lo explicó él mismo-, el conocimiento de la Segunda. Conforme a sus parámetros y exigencias se dará forma a la plantilla con la que el Real Zaragoza debe subir.

El gesto de la entidad zaragocista -que es el tercero, tras la dimisión de Pardeza y el fichaje de Oliveira- ha supuesto una inyección de moral en el alicaído espíritu de los aficionados. El reto que ahora tiene Marcelino -y quien debe dejarle trabajar- es no dilapidar esa recarga vitamínica. Más aún, tras la experiencia del año pasado, cuando la cúpula zaragocista abrió de par en par las ventanas a las expectativas para estampar después todas las ilusiones. El camino pues, paso a paso.

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