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JUEGOS

Los desastres de Vancouver

Las desgracias no paran de acumularse en los Juegos canadienses. A las cancelaciones, las altas temperaturas y la muerte de un participante, se unió ayer el derrumbe de una valla durante un concierto 'olímpico', con el resultado de 20 heridos.

Un esquiador realiza un espectacular salto durante los Juegos
Los desastres de Vancouver
EFE

Los infortunios siguen acumulándose en Vancouver. Las altas temperaturas, la falta de nieve, los continuos cambios de horarios, la desgraciada muerte del georgiano que competía en luge... Una suma de contrariedades a las que ayer se sumó un accidente. Veinte personas resultaron heridas al ceder una valla durante un concierto de música en los Juegos Olímpicos.

 

Mientras la banda canadiense Alexisonfire tocaba ayer por la noche en el Olympic LiveCity, en Yaletown, una defensa cedió, provocando que parte del público se cayese hacia el escenario.

 

Oficiales de la ciudad dijeron que nueve personas habían sido llevadas al hospital por heridas leves y que el resto de los lastimados habían sido tratados en el lugar.

 

El concierto fue cancelado y se espera que las medidas de seguridad para el evento musical de hoy se incrementen para evitar accidentes.

Los cambios de horarios

Los cambios de horarios son otro dolor de cabeza para la organización. Con el de la combinada masculina, prevista inicialmente para ayer, y que ha sido pospuesta debido a la fuerte nevada caída en Whistler, sede de la competición de esquí alpino de Vancouver 2010, ya son tres las pruebas de este deporte aplazadas en lo que va de Juegos.

 

Al margen de los numerosos aplazamientos de los entrenamientos -los previstos para la jornada de ayer, obviamente, también-, desde que el pasado viernes se inauguraran oficialmente los XXI Juegos de Invierno ya son tres los aplazamientos que ha sufrido el calendario del deporte rey.

 

El descenso masculino, previsto para el sábado, se trasladó al lunes y, por fortuna, se pudo disputar esa jornada, con triunfo del suizo Didier Defago, por delante del noruego Aksel Lund Svindal y del estadounidense Bode Miller.

 

Pero sólo un día después, durante la madrugada de ayer, diluviaba en Vancouver y en Whistler, a unos 130 kilómetros, nevaba con intensidad, por lo que la combinada masculina -prueba que consta de un descenso acortado y una manga de eslalon- se convertía en la tercera prueba aplazada.

 

Con anterioridad, el sábado, cuando se dio a conocer el aplazamiento del descenso masculino, también se anunció que la combinada femenina, prevista para el domingo, pasaría a disputarse hoy jueves.

 

Los aplazamientos, e incluso las suspensiones, son habituales en un deporte de riesgo tan dependiente de la meteorología como el esquí alpino. Y todas las temporadas se 'cae' alguna prueba del calendario de la Copa del Mundo. Pero el trastorno es mayor cuando el tiempo no acompaña en los grandes eventos, como un Mundial o unos Juegos Olímpicos.

 

Lo saben bien en Sierra Nevada (Granada), la única estación mundialista española. Los campeonatos, previstos para 1995, fueron aplazados un año, por falta de nieve.

 

Y, a pesar de que finalmente fueron todo un éxito deportivo y organizativo, los Mundiales del 96 no fueron ajenos a los aplazamientos y cambios de horario, al igual que sucediera en las diferentes Copas del Mundo organizadas por la estación andaluza, que alcanzaron su peor momento en 2003, cuando se tuvieron que suspender los dos descensos femeninos previstos en el calendario.

 

Mucho peor aún habían sido los anteriores Mundiales, en el 93, Morioka (Japón), estación situada entre los 430 y los 1.350 metros de altura, en un punto geográfico en el que confluyen vientos de Alaska, Siberia, el Mar de China y el Pacífico.

 

En tan sólo unas horas se podía pasar de una tormenta de nieve a un sol radiante, antes de que comenzase a llover. El supergigante masculino no se pudo disputar y en la combinada femenina -que de aquella se disputaba en otro formato: un descenso, primero y un eslalon con dos mangas, en distinta jornada, después- se tuvo que invertir el orden.

 

Antes de que el austriaco Hermann Maier protagonizase 'la caída del siglo' -y se convirtiera en "Herminator", tras recuperarse del accidente y ganar, después, el gigante y el súper-, el descenso de los Juegos de Nagano'98, asimismo en Japón, también sufrió varios aplazamientos.

Uno de ellos, en presencia de los Reyes, Juan Carlos y Sofía, que se habían desplazado hasta Hakuba para presenciar la prueba reina.

 

Con anterioridad, en los Juegos de Sarajevo'84, el descenso masculino se pospuso varias veces -llegó a haber hasta cinco sorteos de dorsales- antes de que Bill Johnson sorprendiese al mundo ganado el oro para Estados Unidos.

 

En Whistler, muy próxima al Pacífico, cuyas aguas bañan Vancouver, los cambios de temperatura y de humedad son constantes y durante la jornada de ayer en apenas unos minutos una gran nevada se convertía en una gran cortina de agua.

 

Blanca Fernández Ochoa, única medallista española en unos Juegos de Invierno junto a su hermano el fallecido, pero inmortal, 'Paquito' -campeón olímpico de eslalon en Sapporo'72 (Japón)- comentó ayer en la citada estación de la Columbia Británica que "esto, por desgracia, forma parte de este deporte, que estemos a expensas del clima".

 

"La verdad es que es algo raro. Nieva, llueve... estamos teniendo de todo. Esto hace que la nieve cambie, al igual que la visibilidad. Y las condiciones de la pista varían de un día a otro, con lo cuál es difícil poner una fecha exacta. Y esto es lo que pasa", comentó.

 

"Yo me he visto en muchas situaciones así y la verdad es que es una lástima, porque una se mentaliza para una carrera y por desgracia tienes que cambiar, aunque sea para todos igual", explicó.

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