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Deportes

La Romareda rompe su silencio

Además de hundir -un poco más- al Zaragoza en el fondo de la clasificación, la derrota ante el Mallorca sirvió para hacer reaccionar a una afición aletargada que, a la conclusión del encuentro, señaló a Agapito Iglesias como único culpable de la situación extrema en que se halla la entidad.

Varios seguidores vueltos contra el palco presidencial
La Romareda estalla y señala a Agapito como único culpable
TONI GALAN/ A PHOTO AGENCY

"¡Fuera, fuera, fuera!". Con la repetición de este mantra, más bien escueto pero del todo categórico, se expresó la afligida afición zaragocista al término del choque ante el Mallorca. El encuentro no tuvo mucha historia en las gradas municipales. Fueron noventa minutos de entrega silenciosa a un equipo que, a pesar de no merecer ninguna medalla, fue premiado con el indulto de un público sabedor de que esta plantilla poco más tiene que ofrecer. Por eso el pueblo calló, reprimió sus iras y esperó al término del encuentro para abroncar al máximo accionista de la entidad ("¡Zaragoza sí, Agapito no!"), cuya presencia en el palco presidencial dejó de ser tolerada por el grueso de la afición hace ya tiempo.

Durante toda la semana pasada, y especialmente a raíz de la noticia que contaba que Agapito Iglesias había cambiado el objeto social de dos de sus empresas para transformarlas en sendas agencias de representación de futbolistas, fue gestándose un clima de repulsa hacia la figura del presidente del club, que derivó en la protesta de anoche.

La bronca, sin embargo, tampoco fue de las que marcan época. Nada que ver con la que afloró hace dos campañas en aquella dolorosa derrota ante el Athletic Club. Entonces, la decisión de la cúpula de la Sociedad Anónima Deportiva consistió en cortar -deportivamente hablando- la cabeza de Marcelino García Toral. Es una incógnita la determinación que tomará ahora un club, sumido en ley concursal, y para el que deshacerse de un técnico supone un gasto excesivo.

A la espera de Agapito

Cuando ya había pasado más de media hora desde la finalización del choque, un centenar largo de personas aguardaban a la salida del palco presidencial para abuchear a Agapito y repetir las mismas proclamas que en el interior del recinto deportivo. Sin embargo, y a pesar de la tensa y gélida espera, el constructor soriano decidió no hacer acto de presencia y los más de cien seguidores abandonaron apesadumbrados los exteriores del estadio

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