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REAL ZARAGOZA

La hora de actuar

Agapito Iglesias retoma la gestión deportiva y se reunirá con José Aurelio Gay a comienzos de semana.

Agapito Iglesias dialoga con Gay y Nayim en la Ciudad Deportiva.
La hora de actuar
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Agapito Iglesias se ha marcado este domingo, hoy mismo, como punto de inflexión en el paréntesis abierto tras el logro de la salvación definitiva hace ya dos semanas, después del partido de Xerez, cuando quedó resuelta la continuidad del equipo aragonés en la élite del fútbol español. Es verdad que, tal y como se ha visto ahora con la dimisión de Gerhard Poschner, su director general, se le han acumulado las cuestiones extradeportivas, como era de esperar tras el cierre del frente competitivo, pero el presidente debe dar un golpe de timón a su nave y afrontar con prontitud el ámbito deportivo.Es lo que tiene previsto hacer la próxima semana: se reunirá con Gay para analizar su futuro y poner así la primera piedra del Zaragoza 2010-2011.

En otro gesto popular, como ya hizo en diciembre, Agapito Iglesias tiene previsto reunirse hoy con las peñas para expresarles su punto de vista sobre la situación general de la entidad y anunciarles la hoja de ruta de cara a la próxima temporada. Y eso que la marcha de Poschner le ha obligado a cambiar el guión a toda prisa porque hoy debe expresar también su punto de vista sobre la pérdida de peso específico y confianza del directivo alemán.

¿Por dónde pasarían las líneas maestras del nuevo Zaragoza? La cuestión primera es la de la elección del entrenador. Agapito Iglesias se reunirá con José Aurelio Gay a principios de la próxima semana para aclarar cuál es su futuro en el Real Zaragoza. Es verdad que Agapito Iglesias es un hombre imprevisible, pero resulta probable -dentro del complejo jeroglífico en el que se mueve el club- que el madrileño continúe al frente del banquillo zaragocista.

Argumentos le sobran, tanto a Agapito como a Gay: el principal es el consenso ante la situación que se vive en el Real Zaragoza. La precariedad complica la contratación de un técnico de garantías. Y Gay y Nayim se han ganado la continuidad: en una situación delicadísima, han sabido mover las piezas para lograr la salvación del Real Zaragoza. Tomaron las riendas de un equipo deshecho anímicamente y en el que aterrizó un puñado de refuerzos a los que hubo que modelar e implicar en un tiempo récord. Lo hicieron con solvencia, hasta cambiarle por completo la cara a ese Zaragoza revolucionado. Y, sobre todo, consiguieron la permanencia, el gran reto de la temporada.

Tal vez el principal inconveniente para el entrenador del primer equipo es el aval y el espaldarazo que, precisamente, le ha mostrado el recién dimitido director general. Pero muchos otros argumentos se ponen de lado de Gay.

Pesos en la balanza

Sin recursos económicos, con un equipo técnico apreciado por los aficionados y que se ha implicado a fondo con la entidad -Gay y Nayim desbordan zaragocismo- lo lógico sería pensar en su continuidad al frente del equipo. Gay, además, ya ha expresado su voluntad de asumir el reto de continuar al frente del Real Zaragoza.

En cualquier balanza, no cabe duda de que el riesgo era mucho mayor en diciembre -cuando el madrileño se hizo cargo del equipo- que ahora, cuando es posible planificar, trabajar con tiempo, cuando el propio técnico se ha visto refrendado por los resultados. Es verdad que la balanza de Agapito Iglesias está llena de contradicciones, pero en este caso el peso del sentido común debería inclinarse del lado de la dupla Gay-Nayim.

Y será desde ese pilar desde donde comience a edificarse el nuevo proyecto deportivo de la próxima temporada. Aunque ese edificio estará marcado, sin duda, por las limitaciones: de momento, es preciso llegar a un acuerdo con Marcelino García Toral, el último técnico despedido, para afrontar los cuatro millones que el Real Zaragoza debe pagar al asturiano. Solo a partir de entonces el equipo aragonés podrá inscribir jugadores para la temporada. La voluntad del entrenador es alcanzar un acuerdo, pero debe existir el entendimiento.

No es, además, el único frente que tiene abierto Agapito Iglesias: mantiene el diálogo personal con los jugadores para que acepten pagarés con los que atender el cobro de los salarios. Y aún más grave, si cabe, es el proceso abierto en Suiza por el caso Matuzalem, pendiente de resolución judicial. De momento, antes del recurso del cuadro blanquillo, el Tribunal de Arbitraje deportivo (TAS) valoró en casi 13 millones de euros la cantidad que el conjunto aragonés debía pagar al Shakthar ucraniano.

En diciembre pasado, Agapito planteó a las peñas los principios generales de su actuación. Es más que probable que hoy retome ese camino. Expondrá ante los peñistas sus puntos de vista, su visión y sus criterios. Y a partir de entonces echará a andar el proyecto deportivo del próximo año.

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