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CAI ZARAGOZA

La historia coloca al CAI en la elite

Desde que los rojillos están en la LEB, todos salvo uno de los que ganaron la fase regular llevaban dos de ventaja a falta de seis citas.

Los argumentos que sitúan al CAI Zaragoza en la ACB la temporada próxima van aumentando conforme pasan las semanas. Por encima de cualquier otro están el juego de los rojillos, su entrega, su defensa y el poderío con el que superan a sus adversarios. Pero existen otros argumentos que nacen al acercarse el final de la fase regular, que son los estadísticos e históricos. Esos datos y hechos también acercan al equipo de Curro Segura a la elite del baloncesto español. De hecho, desde que los zaragozanos militan en la LEB, todos los conjuntos que han quedado primeros (salvo en un caso) llevaban dos triunfos de ventaja sobre su perseguidor cuando restaban seis jornadas para terminar. Curiosamente, esa es la misma renta que posee el CAI sobre el Bruesa.

En el club nadie quiere hablar todavía del ascenso, pero los datos hablan y la única temporada en que el campeón no dominaba la tabla a falta de esas seis jornadas fue en la 2003-04, cuando el Bilbao Basket iba con dos triunfos de desventaja y acabó líder con uno a su favor.

Ese es el único caso y al que se agarrarán los pesimistas, pero en las otras cuatro campañas en las que el CAI ha militado en esta categoría la recta final ha sido casi idéntica, y los rojillos pueden protagonizar otro calco de ese broche de liga regular.

A seis del final, dos victorias de renta sobre el Bruesa. Las mismas que el año pasado tenía el Alerta Cantabria sobre el León, las mismas que señalaba la tabla de la 2005-06 entre el líder León y el propio CAI Zaragoza, las mismas con las que contaba el Fuenlabrada sobre el Menorca un año antes, y las mismas que separaban al Unelco Tenerife del Etosa Murcia en la 2002-03.

En ese último caso, en la primera temporada con el CAI en la LEB, los tinerfeños ampliaron su ventaja a cuatro partidos, algo poco habitual. Porque los otros campeones de la fase regular vieron cómo esa renta se quedaba en un solo encuentro al concluir la liga. Eso demuestra que se sufrió hasta el final y que nadie regaló nada, pero también confirma que esa posición de privilegio es muy difícil de arrebatar.

Para evitar que eso ocurra el CAI retorna hoy al trabajo. Ellos no quieren ni oír hablar de historia. Viven un dulce presente.

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