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REAL ZARAGOZA

La duodécima final

Aguirre, quien afronta cada partido como si fuera el último, solo piensa en la salvación. El técnico no se fía de la mala racha del Hércules y afirma que hoy su equipo se juega «seis puntos».

Javier Aguirre baja del autobús del Real Zaragoza, ayer, antes de coger el vuelo hacia Alicante.
La duodécima final
A. NAVARRO

En la liga de la permanencia, esa que ocupa la parte inferior de la tabla y en la que casi la mitad de los equipos batallan en una franja de solo cinco puntos, cualquier enfrentamiento contra un rival directo en la lucha por la salvación se presenta como una final para los implicados. Javier Aguirre, consciente de la importancia de la visita del Real Zaragoza al Rico Pérez, un partido «de seis puntos», confía en prolongar una semana más la buena racha del equipo, que ha sumado 13 de los últimos 18 puntos y solo ha perdido un partido en 2011.

«Desde Alicante ya han dicho que esto es una final y están preparando el partido como tal. Llevan cuatro encuentros sin ganar, y después de que haberse colocado a nueve o diez puntos de nosotros, ahora vuelven a estar en nuestra liga», afirma el técnico mexicano, quien cree que ambos equipos jugarán con mucha intensidad, aunque el ambiente sea favorable al conjunto alicantino. «Vamos con mucha ilusión y con ganas de jugar una final más. Ya llevamos once desde que llegué, y está será la número doce», confiesa un Aguirre que afronta cada partido como si se tratase de la última oportunidad de conseguir la permanencia.

«Me gustaría llegar cuanto antes a esos 40, 41 o 42 puntos que necesitamos. Después ya me da igual la posición en la que quedemos, Nuestro objetivo es la permanencia», reconoce el entrenador del Real Zaragoza. Y todavía más cuando hasta nueve equipos están involucrados en la misma batalla que el conjunto aragonés. «Ahora mismo estamos duodécimos, pero la próxima jornada podemos estar en la décimo octava posición. Es mi octava temporada en España, y mi experiencia me dice que nadie puede relajarse. Hasta que no lleguemos a esa cifra que, según la historia, asegura la permanencia, estamos todos en la silla eléctrica», advierte un Aguirre que hoy pretende dar un nuevo paso para alejarse de este 'corredor de la muerte' futbolístico.

«Es un partido de seis puntos, porque tú sumas tres y el contrario ninguno. O del revés. Hay una presión añadida, somos rivales directos y ambos equipos lo sabemos», afirma el preparador azteca, consciente de que lo más importante es seguir engordando el casillero de victorias: «A lo mejor no podemos jugar de una forma espectacular, pero tenemos que ser prácticos, serios, y saber que la estrategia también puede jugar un papel fundamental en el partido». Además, ganar en el Rico Pérez significaría dejar sentenciado el 'gol average' con el Hércules, un equipo que se encuentra en caída libre. Los alicantinos son el peor equipo de la Liga en 2011 y en las últimas jornadas han desperdiciado la jugosa ventaja que les mantenía alejados de la zona peligrosa.

«El calendario es muy traicionero. Ellos han tenido tres partidos fuera de casa prácticamente seguidos, mientras a nosotros nos ha pasado lo contrario. Ellos, como muchos de nosotros, no son tan fiables fuera. Ahí está la explicación», analiza un Aguirre que no se fía de la mala racha que atraviesa el cuadro de Esteban Vigo. «En casa son poderosos. El Barça sufrió para ganarles y golearon al Atlético, al Málaga y al Levante», señala el mexicano, quien quiere que la afición vuelva a estar «orgullosa de su equipo».

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