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REAL ZARAGOZA

Hidalgo: "Nadie tiene el puesto asegurado"

La sanción de Alberto Zapater y las persistentes molestias de David Generelo, el último doble pivote alineado por Marcelino, despueblan la zona. ¿Preparado para recuperar la titularidad?

Pero no solo por las ausencias. Un futbolista se ve siempre en el once. Siempre espera oír su nombre en la alineación del entrenador. Aunque está claro que las ausencias multiplican las opciones de entrar. Ojalá pueda ser el domingo porque tengo muchas ganas de jugar en La Romareda.

Llegó al Real Zaragoza como una de las estrellas de la pasada Segunda División, donde marcó 14 goles con el Málaga, y se le consideró una pieza esencial para el centro del campo. Sin embargo, no ha terminado de asentarse en el puesto...

Sí, pero es Marcelino quien decide. Él siempre intenta elegir a los mejores. Yo quiero jugar siempre, acumular minutos para, a partir de ahí, coger confianza y crecer junto al equipo.

¿Cómo ha llevado los dos últimos partidos alejado de la titularidad?

Bien. Sin problemas, trabajando semana tras semana por entrar en el once, como es mi obligación.

¿Cree que se ha resentido por su reubicación, unos metros por detrás de donde brilló en Málaga?

Marcelino me ha pedido un fútbol diferente. Pero a mí no me importa. Él es quien marca la pauta, y a mí, lo que me corresponde es amoldarme de nuevo a esa posición, y cumplir.

Pero no es una labor desconocida para usted...

Ya he jugado de mediocentro. Es un sitio de mayor exigencia para el centrocampista, el esfuerzo defensivo se incrementa y el papel en la presión crece. Pero es una demarcación que me gusta. Solo es volver a adaptarse después de un tiempo jugando en la mediapunta.

¿Le ha puesto el freno Marcelino?

No, no. Simplemente me ha cambiado las funciones. Juego con menos metros por delante y cuando estás alejado del área tienes otras obligaciones. Pero no hay que dejar de incorporarse al área rival. Somos un equipo con un centro del campo con mucha llegada. En la delantera tenemos mucho gol, pero los rivales deben prestar atención a nuestra segunda línea.

Jugar en los extremos y en el mediocentro de este equipo se ha encarecido. En teoría, parecen las demarcaciones más profundas y equilibradas...

La competencia siempre es buena en el fútbol. Es algo sano y necesario. El Real Zaragoza tiene mediocentros de gran nivel y eso siempre beneficia al equipo y al jugador, porque te ayuda a crecer como futbolista.

En cualquier caso, Marcelino aún no ha tocado la tecla y el equipo sigue abierto...

Nadie va a tener asegurado el puesto durante toda la temporada. A Marcelino le gusta conservar la tensión y tener a sus jugadores siempre en alerta. El año es muy largo y nadie se puede dormir.

¿La Segunda División es lo que se ha visto en las tres primeras jornadas?

Sí, puede servir, la Segunda es esto. Pero el Elche, rival del domingo, será un ejemplo más fiel, lo corroborará. Es un equipo que utiliza mucho el balón largo, es fuerte, y permitirá muchas segundas jugadas. Deberemos estar atentos a ellas, para aprovecharlas. Hasta el momento hemos llevado la iniciativa en los partidos, pero nos falta ganar consistencia. Generamos muchas ocasiones de gol, pero también facilitamos demasiadas al rival.

¿Percibe ansiedad en el vestuario?

Somos concientes de cuál es el objetivo de este proyecto. Solo vale el ascenso. Y por eso es lógico que se nos exija estar arriba en la clasificación. Pero debemos mantener la calma porque lo realmente importante es el final. Solo vale eso. Cuando los resultados vengan de cara, veremos todo muy diferente. Sin ir más lejos, durante mi pasada campaña en el Málaga, arrancamos la Liga con siete victorias consecutivas. Llegamos a acumular una renta de 15 puntos con el cuarto clasificado durante el campeonato y todo el mundo daba por seguro el ascenso. Sin embargo, no lo conseguimos hasta el final, sufriendo en la última jornada.

¿Qué diferencias ha detectado de la misión de ascender con el Málaga a lograrlo ahora con el Zaragoza?

Yo sabía dónde venía. Aquí es distinto. El ascenso es el único objetivo válido. Sin embargo, en Málaga no éramos favoritos y veíamos la temporada como un año de transición. En el Real Zaragoza, no es así. Todos nos han señalado como el rival a batir. Somos el club puntero y debemos asumirlo. Además, me ha sorprendido lo decepcionada que está la gente desde la temporada pasada. He descubierto que la afición tiene unas ganas enormes de disfrutar. A ver si lo conseguimos.

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