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SD Huesca

“Hasta aquí hemos llegado”

Cientos de aficionados aragoneses presenciaron el partido del Huesca en uno de los templos del fútbol mundial, el Camp Nou de Barcelona.

Aficionados del Huesca arropan al equipo en el Camp Nou
Aficionados del Huesca arropan al equipo en el Camp Nou
Heraldo

La odisea del Huesca llegó al Camp Nou de Barcelona, la Ítaca del fútbol, una de las catedrales del balompié mundial. Le acompañaron en la peregrinación varios cientos de aficionados aragoneses que quisieron ser testigos de ese momento único en que el capitán oscense, Gonzalo Melero, saltaba al campo a las 18.30 de este domingo junto a Leo Messi, encabezando la formación de los valientes con la cruz de San Jorge en la pechera. “Hasta aquí hemos llegado”, reiteraba Antonio, viejo aficionado de los tiempos en que el Huesca transitaba por los arrabales de fútbol. El Camp Nou, Barcelona, fueron testigos de la presencia altoaragonesa en la élite.

Importa el destino, pero también las experiencias acaecidas durante la travesía. No era Kavafis y esos versos que invitan a ser acariciados sobre el poema, sino la felicidad de los aficionados del Huesca al ver a su equipo sobre un césped solo soñado o visto en la televisión. “Nos levantamos pronto para llegar con tiempo a Barcelona. Hemos venido 130 socios en dos autobuses de 65. En total, en la peña somos 450”, apuntó Fernando Lobera, presidente de la Peña Fenómenos Oscenses, la más numerosa del Alcoraz. “Algunos se fueron a comer, pero nos reunimos después en la Plaza de Cataluña para acudir juntos al campo”, narró.

Desde Zaragoza también llegaron aficionados para animar al equipo aragonés. “He quedado luego en Barcelona con mi hermano Carlos y mi familia”, apuntaba Tuco en la cafetería del tren AVE Zaragoza-Barcelona que salía a las 11.43 de la estación Delicias con dirección a Sants. “Esto es algo maravilloso, no sé cómo explicarlo. Suceda lo que suceda en el partido, ver al Huesca en el Camp Nou es lo máximo”, reiteró.

También había seguidores llegados desde Teruel. Miguel lucía una camiseta bien bonita. Se parecía a la de Barça con la bandera de Cataluña (perdón, con la de la Corona de Aragón...) con la publicidad de Qatar Airways. Parecía, decía, Lo aclara el propio Miguel. “Lea bien. Pone Catar, no Qatar. Catar Jamón de Teruel”, sonreía Miguel. Ciertamente lo ponía, ya lo creo que lo ponía.”Vengo porque me parece una pasada que el Huesca esté aquí. He venido con los chavales (dos niños preciosos) y la mujer”, explicó.

Por la Travessera de las Corts, por Arístides Maillol, por las calles que circundan el Camp Nou, se apreciaban camisetas azulgranas. Pero no solo las azulgranas de todos los días, sino algunas del Huesca con mensajes publicitarios actuales y pretéritos. También, y estas sí que son distintivas, camisetas con la cruz roja de San Jorge. No eran las más abundantes en un templo que reúne a los dioses mundiales, pero sí se veían en este día único en un arcoíris de zamarras de la selección española, argentina, uruguaya… El mapamundi del Barça es así.

Antes de entrar al campo, Perico invitaba a una trenza de Almudévar. Aclaramos: Perico no es del Espanyol, sino un oscense llegado a apoyar a su Huesca. Desde luego, bastante mejor la trenza que el lazo amarillo, tan distantes como la dulzura y la amargura. Buen bocado el de la trenza, lo aseguro, después de decirle a Perico que es una grandísima persona. Lo parecía, desde luego, y no solo por el obsequio del lamín. Los lazos amarillos no abundaban. Afortunadamente, el fútbol, el deporte, supera a la obsesión 'puigdemoniaca'.

Ya dentro del Camp Nou, la afición aragonesa fue ubicada en la tercera gradería, esto es, en el palomar. Quizá por eso alguno se quedó en casa. La zona de prensa también queda a la misma altura. Muy, muy alto. Se sube en ascensor. El preguntador hace honor a su nombre y pregunta a una atenta señorita por qué tiene que subir hasta la cuarta planta mientras otros periodistas se quedan a ras de suelo. La señorita sonríe, apunta el número de identificación y su ubicación correspondiente y encoge los hombros. Como los seguidores del Huesca, hubo que ver la histórica salida al césped del Huesca desde muy alto. Había que abrir bien abiertos los ojos. Incluso frotárselos. Sí, frotárselos. El Huesca ha llegado hasta aquí, a que Gonzalo Melero acompañe a Messi en el desfile de un partido oficial en el Camp Nou. Y ninguna adversidad futura se lo podrá arrebatar jamás.

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