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fútbol

Aburrido e insulso empate sin goles del Real Zaragoza en Albacete

En un partido feo, lleno de cambios en la alineación, los de Escribá suman un punto más, lo único positivo de este 0-0 de difícil digestión.

Escribá sigue invicto en liga con el Real Zaragoza. Esta vez, empató el equipo aragonés sin goles en Albacete en un partido aburrido, insulso, del que pocas cosas se pueden destacar. No le sirve de mucho este punto a los aragoneses, que no logran despegarse de la zona baja con tan poca renta.

La primera parte, en este martes de digestión de hormigón con el España-Marruecos jugado justo antes de este duelo liguero de los zaragocistas en campo manchego, fue como una continuidad de esa lejana previa de Catar. A un 0-0 cargado de plomo, grava y ferralla como fue el de la eliminación de los de Luis Enrique se enganchó con naturalidad el 0-0 del Carlos Belmonte, con unos minutos de publicidad entremedias. El Real Zaragoza que se inventó esta vez Escribá, con siete cambios respecto del triunfo ante el Ibiza 72 horas antes, fue un bloque pétreo, soso en su concepto futbolístico, con posesión sin sustancia alguna, en terrenos alejados del peligro en la portería de Bernabé, que aseguraban los paisanos que era el portero del Albacete.

Los -esta vez- avispas jugaron a que no pasara nada. A tener el balón sin prisas ni exigencia por pensar, por generar, por crear juego ofensivo. La portería de los locales pudo haber sido sustituida por un macetero o por una tómbola de parque de atracciones. No hizo falta para nada y casi no salió ni en las imágenes de televisión porque el balón no se dirigió a sus inmediaciones apenas. Un remate fuera, muy alto, de Simeone en el minuto 25 después de una falta lejana mal despejada por la zaga manchega fue lo único digno de ser anotado en el folio en blanco de las rentas de los de Escribá, que vio el partido por tercera vez en la grada a causa de su sanción heredada de Elche (aún le queda una cuarta cita con la nevera). Eso y un centro-chut de Eugeni en el 33, que buscó con intención la rosca desde fuera del área, pasándose de golpeo y yendo el balón fuera por metro y medio en el palo más lejano. Una nulidad la maquinaria del gol planteada por el entrenador esta vez, con Gueye titular junto a Simeone, con un medio campo sin alas (Francho y Eugeni hacían de extraños extremos), con Zapater y Molina sin chispa ofensiva en el doble pivote y con los laterales, Larrazabal y Fuentes, obturados en profundidad.

El 0-0 se sujetó hasta el intermedio gracias a que los albaceteños no estuvieron finos en tres minutos de máxima inspiración combinativa, con Fuster como figura sobresaliente. En el 12, Fran Álvarez lanzó con potencia desde 25 metros y Ratón envió a córner en una gran parada… que arreglaba un par de pifias monumentales segundos antes, una en la salida con el pie desde su posición y otra en una salida en falso por alto, en una acción cómica, que lo retrató de nuevo como un guardameta nervioso e inseguro. Un minuto después, con el Zaragoza aturdido por esta circunstancia de su portero (al que Escribá se empeña en mantener en medio de la crítica general del zaragocismo), Fuster no llegó a cabecear a puerta vacía un centro cerrado del belga Dubasin, gracias a que se anticipó

Partido Albacete-Real Zaragoza, en el estadio Carlos Belmonte.
Partido Albacete-Real Zaragoza, en el estadio Carlos Belmonte.
Josema Moreno - LOF

Medina providencialmente bajo palos. Y en el 15, el referido Fuster se marchó en eslalon desde medio campo y su disparo seco y raso lo envió fuera, junto al poste izquierdo, de nuevo Ratón en otro acierto compensatorio. Ahí, en ese primer cuarto de hora, los locales tuvieron la opción de tumbar al vaporoso Zaragoza que aguantó el tipo como pudo y, hasta el minuto 45, metió el cloroformo al ritmo del partido para que todo fuese plano y sin brillos de nadie.

El segundo tiempo empezó sin cambios nominales. Ambos entrenadores parecían apostar por un marcador corto. Por marcar primero, por aprovechar un error del adversario más que encontrar un acierto propio. Y todo siguió por la misma partitura de aburrimiento y bostezos en unas gradas semivacías en un campo sin mucha afición, mucha menos en mitad de un puente festivo como el de este diciembre naciente. El Belmonte es un estadio donde se oye todo lo que se grita en el césped. No hay presión ni ruido ambiental. Hasta el minuto 56 no sucedió nada de nada. Ahí, Zapater avanzó, chutó raso desde fuera del área, al centro, y Bernabé paró sin problemas. Esto hizo de despertador de los locales y un minuto después Maikel Mesa empalmó un derechazo también lejano que se fue cerca del larguero, alto.

Con el Albacete muy apagado, en un móvil 4-1-4-1 en fase de ataque que mutaba a 5-4-1 en defensa al recular Olaetxea, los zaragocistas dieron varios pasos adelante. La orden del intermedio, sin duda, pasó por buscar más el campo contrario. Así, en una breve fase en la que espabilaron los aragoneses, Larrazabal centro en el minuto 60 y le regaló el gol soñado a Gueye, el tanque de 1,95 de estatura. Su cabezazo, a placer, en el área chica, se fue al centro del marco y Bernabé pudo así rechazar lo que parecía el 0-1. Era la primera llegada de verdad del Zaragoza, una hora después del silbido inicial. Demasiado poco, obviamente. Y, además, sin acierto. El ‘gafe del 9’ no solo tiene afectado a Azón este año. También el africano anda contagiado.

Partido Albacete-Real Zaragoza, en el estadio Carlos Belmonte.
Partido Albacete-Real Zaragoza, en el estadio Carlos Belmonte.
Josema Moreno - LOF

El cuadro de Rubén Albés fue renovado a base de sustituciones por ver si resucitaban. El Zaragoza, a falta de 25 minutos, se estaba dando cuenta de que podía aspirar a algo más que el empate sin goles. Larrazabal martilleó más en esa tesis en el minuto 68, con un latigazo con la derecha desde 30 metros que Bernabé detuvo en dos veces con serios apuros. Escribá tardó más que nunca en modificar las cosas con los cambios. Mollejo, Vada y, por primera vez en año y medio, Vigaray, fueron un triple giro táctico en el 77 en busca de que la flauta sonara en algún golpe de viento. Ambos equipos, en vez de dar muestras de removerse y buscar el triunfo, lo que hicieron fue arrugarse cada vez más en la fealdad de la noche en general. Parecía que el 0-0 les venía bien a los dos. Las jugadas del epílogo fueron un concurso de malos entre albaceteños y zaragocistas, un a apuesta por ver quién lo hacía peor en los pases y los remates lejanos (de cerca, ni hablar). El alivio, a eso de las 23.00, era pensar que aquí no pasaba como en Catar, que no había prórroga y todo el mundo se iba a dormir tras este pestiño.

El partido acabó con un susto para Ratón, en un disparo del efervescente Kawaya (francés, casi homónimo con el japonés que estuvo en Zaragoza) que paró el arquero en el 94. Un petardo de feria de los que no sacan ni humo. Y el cuento se acabó con enormes ganas del poco público que fue al campo por irse a la cama a olvidar una tarde horrible del neofútbol de nuestros días. Este que vivimos, en el que tan difícil es ver un gol, en el que tanto cuesta encontrar futbolistas diferenciales que aporten magia, improvisación, regate, valentía para profundizar y rebasar líneasa defensivas.

Al Real Zaragoza sigue costándole una eternidad vencer a cualquier rival de su categoría, que desde hace diez años es la Segunda División española. En otros tiempos, dar por bueno este punto ante un deslavazado Albacete resultaría una ofensa. Hoy en día no queda más remedio que ponderarlo así. Es lo que hay, mientras no haya otra cosa. 

Ficha Técnica

Albacete Balompié: Bernabé; Alvaró Rodríguez, Djetei, Glauder, Julio Alonso (Alcedo, 63); Olaetxea; Dubasin (Juanma, 69), Maikel Mesa, Fran Álvarez (Maestre, 69) (Kawaya, 81), Fuster (Ros, 81); e Higinio.

Real Zaragoza: Ratón; Larrazabal (Vigaray, 77), Francés, Jair, Fuentes; Francho, Zapater, Molina (Grau, 84), Eugeni (Vada, 77); Simeone (Mollejo, 77) y Gueye.

Árbitro: Ávalos Barrera (Comité Catalán). Amonestó a Jair (21) y Molina (82).

Goles: No hubo.

Incidencias: Noche fría en Albacete, con 6 grados al inicio del choque (las 21.00) después de una tarde muy lluviosa, precipitaciones que cesaron un par de horas antes del partido. El césped del Carlos Belmonte presentó un perfecto estado. En las gradas hubo 5.790 espectadores.

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Partido Albacete-Real Zaragoza, en directo
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