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fútbol

El Real Zaragoza cae atropellado por el Leganés por 0-5, resumen comprimido de todo un año

El partido de despedida de la liga fue una metáfora del calvario vivido por el zaragocismo en la peor temporada en siete décadas.

Lo acontecido en el colofón de la temporada 20-21 en la noche de este domingo 30 de mayo es una versión comprimida, archivada en carpeta reducida, del suplicio de año que ha vivido el zaragocismo con su equipo. Un corolario muy propio para la campaña más deficiente en setenta años. La derrota por 0-5 ante el Leganés habla por sí sola. Ahí queda como cierre de este proyecto fallido, el último de los ya despedidos en diciembre Lalo Arantegui y José Mari Barba. Un recordatorio para la historia y, a corto plazo, para lo que hay que remodelar de cara a agosto, que no es poco. Esto es, a grandes rasgos, lo que hay, por más que el Leganés tuviera en juego la tercera plaza y el Zaragoza ya estuviese salvado del descenso hace diez días. Un partido así hay que saber leerlo. Habla a gritos. 

Era bastante difícil pedirle al Real Zaragoza concentración en un partido de este perfil, posiblemente, con todo hecho y sin nada en juego. Y todo resultó como se podía prever, pero muy exagerado en sus formas. Una cosa es perder ante un adversario muy superior y, otra, hacer el ridículo estrepitosamente. 

En el cuarto de hora el Leganés ya ganaba. Y antes de la media hora tenían los madrileños el marcador sentenciado a su favor. El Zaragoza jugaba al trantrán mientras que los leganenses lo hacían a toda velocidad, con presión alta, con unas evidentes ganas de rubricar su tercera posición en la tabla de cara a la promoción que les aguarda. El suizo Bua marcó a placer en el minuto 15 el 0-1 tras una mala salida desde atrás del pasivo equipo de Jim. Y el exzaragocista Juan Muñoz marcó el 0-2 en el 29 al lanzar magistralmente una falta directa desde 25 metros, cerca de la escuadra izquierda de Ratón.

El cuadro zaragocista nunca estuvo sintonizado con el juego. En media hora sus jugadores habían visto ya cuatro amarillas por faltas de inferioridad en los cruces, en los desmarques rivales. La de Narváez es la quinta y no empezará la próxima temporada por ello, esté donde esté. Y Juan Muñoz, al poco de anotar su golazo, en el minuto 35, lanzó otro golpe franco directo, desde el lateral del área, al poste derecho con gran violencia. Olía a goleada dolorosa de no frenar sus ímpetus los visitantes o espabilar algo los blanquillos. No sucedía nada de eso y, en el 38, Ratón, en una doble intervención de gran mérito, evitó de nuevo el gol ante Perea, primero, y Bua después, este a bocajarro y con la portería a placer tras el primer rechace. Eran dos equipos de categorías distintas. Con implicación diferente.

El Real Zaragoza, literalmente, no dio tres pases seguidos y, lo que es más definitorio, no pasó del medio campo con intención en ningún momento. Le sobró este partido de principio a fin, pese al interés de Jim de estimular a sus muchachos en la previa. Y así, tras un grave error de Nieto, central de urgencia por el cúmulo de bajas, llegó el 0-3 en el minuto 42, obra de nuevo de Juan Muñoz, que superó con una suave vaselina a Ratón en otro mano a mano. El partido estaba ya en una fase incalificable por parte zaragocista. Un desastre. Sin paliativos de ningún tipo.

Si en el descanso el marcador hubiera reflejado un 0-6 a nadie le hubiera extrañado. Porque Juan Muñoz, que llevó a cabo en 45 minutos lo que no supo hacer en Zaragoza en su temporada de cesión desde el Sevilla, ya había errado otro tanto a quemarropa aún con el 0-0, en el minuto 14. No se presentó a jugar el Real Zaragoza, realmente. Mal, muy mal todos los futbolistas que alineó Jim, excepto el acribillado Ratón. Con estas credenciales tan catastróficas se debían jugar los tres cuartos de hora finales de la liga. Una metáfora del martirio de año que se ha vivido entre el zaragocismo. Una acuarela realista, hecha en un par de horas, que resume nueve meses de padecimiento extremo. Una miniatura perfecta.

El segundo tiempo comenzó con dos cambios por bando. Azón y Francho se quedaron en la ducha y Jim dio la despedida a los cedidos -y fracasados- Gabriel Fernández y Zanimacchia. Otra alegoría. Y nada cambió en la pausa. Tanto que en la primera llegada al área aragonesa, el recién entrado Pardo logró el 0-4, de nuevo con todo el Zaragoza pasivo y mirando en defensa a las avutardas. El roto era ya de dimensiones serias en el minuto 47, con medio partido aún por delante. El 0-5 no tardó en llegar, en el 54, otra diana de gozar por parte leganense, por la escuadra desde la frontal del área, de Miguel de la Fuente. Esto pasa cuando se defiende con la mirada, sin ganas ni aplicación alguna. Inaceptable, incluso en un partido de trámite.

Bermejo falló un gol clarísimo, a bocajarro, en el 65, en una llegada zaragocista merced al relajo madrileño. Otra píldora de la ceguera ofensiva infinita de este equipo, el mal más grave y letal de todo el curso. Todo eran lecturas parciales con valoración inmediata en lo global. Esto es algo impropio de la categoría histórica del Real Zaragoza. Ver jugar juntos a Toro Fernández, Larrazabal, Zanimacchia y demás fichajes del pasado verano y mirar el marcador era un ejercicio inevitable. Descriptivo de los porqués de lo sucedido en este curso. Salvarlo sin haber descarrilado es un milagro, calificativo que ganó todo su sentido en esta vergonzosa noche en La Romareda. Milagro, y de los grandes.

Menos mal que el Leganés bajó el pistón notablemente en la última media hora y dejó correr el reloj sin buscar más goles. Con cinco bastaba, debieron pensar en su aplastante superioridad. Y así se llegó al final. Tristísimo final. Todo en superlativo. Para que quede claro. Adiós y hasta siempre, liga 20-21. Qué alivio tu fin, que no tu final.

Resumen en vídeo:

Zaragoza Leganés
Zaragoza Leganés
Toni Galán/José Miguel Marco

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Ratón; Tejero, Jair, Nieto, Chavarría; Zapater, Francho (Zanimacchia, 46); Bermejo (Larrazabal, 66), Sanabria, Narváez; e Iván Azón (Gabriel Fernández, 46).

CD Leganés: Riesgo; Palencia (Sergio González, 46), Tarín, Javi Hernández, Jonathan Silva (Miquel, 57); Rubén Pérez (Pardo, 46), Perea; Róber Ibáñez (Shibasaki, 69), Bua; Juan Muñoz y Miguel de la Fuente (Borja Bastón, 57).

Árbitro: Sagués Oscoz (Comité Vasco). Amonestó a Zapater (17), Narváez (18), Chavarría (32) y Francho (33).

oles: 0-1, min. 15: Bua. 0-2, min. 29: Juan Muñoz. 0-3, min. 42: Juan Muñoz. 0-4, min. 47: Pardo. 0-5, min. 54: Miguel de la Fuente.

Incidencias: Noche calurosa, con 24 grados tras un día de sol y tormentas. Llovió al inicio del partido. El césped de La Romareda acabó la temporada con un aspecto excelente. Antes del partido, los jugadores mostraron una pancarta en apoyo a Dani Lasure, lateral del Real Zaragoza cedido al Leganés, de baja por un problema de cáncer testitular. En el

palco estuvieron presentes los exzaragocistas Raúl Guti (ahora en el Elche) y Pombo (en el Cádiz).

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Partido Real Zaragoza-Leganés, en directo
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