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Real Zaragoza

El Real Zaragoza tampoco puede con el colista y empata sin goles en otro deficiente partido

Los de Baraja desaprovecharon un buen inicio de partido y se apagaron paso a paso hasta temer por la derrota en una horrible segunda parte.

El partido del Real Zaragoza contra el Sabadell, en la jornada 8 de la Liga SmartBank, en La Romareda.
El partido del Real Zaragoza contra el Sabadell, en la jornada 8 de la Liga SmartBank, en La Romareda.
Toni Galán

Nada mejora en la caída libre que ha iniciado el Real Zaragoza en la semana que concluye. Empate a cero ante el colista, Sabadell, que sumó así su primera renta en lo que va de temporada, pues vino a La Romareda con cero puntos y una pinta horrorosa en la tabla clasificatoria. Los de Rubén Baraja desaprovecharon un buen inicio de partido y, de manera inexplicable, fueron apagándose paso a paso con el discurrir del reloj hasta llegar a temer seriamente por la derrota en una horrible segunda mitad. El equipo aragonés se ha introducido en un peligroso laberinto que, a primera vista, presenta una salida enrevesada por la falta de argumentos futbolísticos en la plantilla.

El primer tiempo fue de dominio claro del Real Zaragoza durante 35 minutos, con un Sabadell blando en las marcas en su disposición de cinco defensas, pero sin provecho alguno por parte aragonesa de esa superioridad. Baraja sorprendió alineando a Bermejo como delantero, echando a Narváez a la banda izquierda y apostando de nuevo por Larrazabal. El vasco empezó muy involucrado, al contrario que en los días precedentes, y en solo 6 minutos ya había disparado dos veces con marchamo de gol. En la primera, el balón que le dejó Vuckic muerto en el área golpeó en el central Ibiza y se marchó a córner por encima del larguero; y en la segunda intentona, el voleón con la derecha se estrelló en el travesaño con violencia. Parecía que iba a ser coser y cantar la victoria zaragocista ante un colista que desde el inicio demostró su endeblez.

No sería así porque el gol cotiza caro en la actual plantilla aragonesa. Los vallesanos se aproximaron por primera vez al área local en el 22, con su estrella, el andaluz Stoichkov -cedido por el Mallorca y el año pasado verdugo con el Alcorcón- lanzando una falta al borde del área con peligro a la que respondió bien Cristian Álvarez por raso. Era la advertencia de que el cuadro catalán, sin ser nada del otro mundo, sí tenía veneno arriba. El gas se le fue gastando a un Zaragoza impreciso en el pase, con Nick como pivote junto a Eguaras formando una pareja de poca precisión en la filtración de las líneas. Tejero, lateral derecho, y Chavarría, desde atrás en la otra banda, eran los más intencionados en los ataques blanquillos, pero sin culminar nunca bien sus centros.

Antes del descanso, de ese visible dominio zaragocista solo surgió una ocasión más. La protagonizó Narváez, tras recibir un pase al espacio largo, con un quiebro al borde del área y un chut cruzado que se marchó fuera, sin puntería, en el minuto 29. Bajo la lluvia incesante, el Zaragoza se apagaba paulatinamente y el Sabadell iba encontrándose más cómodo, pues la fijación de las marcas de los de Baraja no era nada intensa. Por eso los últimos minutos dejaron el miedo en el cuerpo del zaragocismo, con otra oportunidad de Stoichkov en el 33 tras una pérdida gruesa de Larrazabal en una mala combinación con Nick que el delantero visitante acabó echando fuera por poco. Y, sobre todo, con la doble ocasión marrada en el 45 por Guruceta y Undabarrena, a bocajarro ambos, en dos remates de muerte que salvó Cristian Álvarez bajo palos en su viejo papel de divino salvador, reparando así una mala acción de Guitián de inicio.

El partido del Real Zaragoza contra el Sabadell, en la jornada 8 de la Liga SmartBank, en La Romareda.
El partido del Real Zaragoza contra el Sabadell, en la jornada 8 de la Liga SmartBank, en La Romareda.
Toni Galán

Agridulce paladar el del intermedio. El Zaragoza se manifestaba mejor que el Sabadell, pero incapaz de transformar esa sensación en goles. Mal síntoma siempre en el fútbol. Y los catalanes, con su modestia y recortados argumentos, fueron viendo que podían dar la sorpresa ante tanta inoperancia local. Baraja no había podido encontrar, un día más, la tecla de la efectividad. Vuckic era una isla arriba y Bermejo un acompañante inerte. Hacía falta mucha más sustancia en ataque para sacar adelante un partido de máxima obligación para el equipo blanquillo.

No hubo cambios en el arranque de la segunda mitad, con todo abierto de par en par. El Sabadell se puso en marcha con mucha más agilidad que el Zaragoza, al que la pausa le sentó mal. Atrancados estaban los blanquillos, especialmente en el medio campo, de nula imaginación. En una pérdida letal de Eguaras, la de rigor cada día, los catalanes estuvieron cerca del 0-1, pero Juan Hernández, solo en el área, remató a media altura y Cristian Álvarez volvió a salvar la integridad de todo el equipo en el minuto 55. Para entonces, lo de la superioridad zaragocista era ya pasado. La balanza se podía decantar para cualquier lado en un choque entre dos escuadras deficientes en muchas cuestiones básicas del fútbol.

Baraja quitó a falta de media hora a Eguaras y Vuckic, lejos del aprobado ambos, y metió a Igbekeme y Zanimacchia, pasando Narváez al rol de ariete. Algo había que hacer, claro. Se había llegado al minuto 63 y el Zaragoza no había pisado el área del colista ni una vez. Y el central Ibiza, en un córner a favor del Sabadell, había cabeceado para encontrarse de nuevo con el portero Álvarez. Empezaba a oler a chamusquina el destino de este partido. En vez de mejorar, los muchachos de Baraja andaban cada vez más desdibujados y nerviosos. El hundimiento tras el descanso era colosal, superlativo. Para temblar.

La percepción tomó cuerpo con una falta lanzada al palo derecho por Juan Hernández en el minuto 66. La tragedia se mascaba en la desierta Romareda bajo un diluvio que metaforizaba el llanto de la incrédula afición zaragocista, que veía el espectáculo por la televisión del maná de este fútbol de mentira. Baraja, ya desesperado, introdujo a Papunashvili en vez del apagado Larrazabal a falta de 20 minutos. Otra apuesta poco firme, por motivos obvios de pretérito reciente. En esa parte del partido, el Sabadell era ya infinitamente mejor que los locales, le había dado la vuelta al guión por completo el cuadro barcelonés. Increíble, pero cierto. Era como para firmar el 0-0, por hiriente que sonara. El padecimiento en defensa era constante.

En el minuto 76, Papunashvili, siempre con afán individualista, estropeó una contra desde medio campo de Narváez, que arrancó solo hacia portería. Le quitó el georgiano el balón viniendo de fuera de juego. Aunque la acción acabó en penalti sobre Papu, el linier denunció el orsay y se acabó el milagro. Si esto ya causó dolor a la vista, más lo hizo el cambio consiguiente que hizo Baraja: con empate ante el último clasificado, retiró a Narváez, el único punta en el campo, para relevarlo por Gabriel Fernández. Nada de valentía, nada de paso adelante demostró ahí el entrenador blanquillo. En una Romareda llena,la bulla hubiera sido de millones de decibelios.

El partido llegó al minuto 90 sin que el Real Zaragoza diera señales de vida en ataque. Todo un alboroto constante, entre gritos, reproches y nada de juego. Hubo 5 minutos de añadido, con el Sabadell dando por bueno el punto, su primer punto de la liga. Nadie hilvanaba 4 pases seguidos en condiciones. Impotencia por doquier. El balón es un enemigo de los muchachos de blanco y azul. Pésimo síntoma.

Y así sonó el pitido final del árbitro. Con aires de una enorme y fundada preocupación. El Real Zaragoza está a un nivel ínfimo de juego y solvencia. Es lo peor que se ha visto desde hace décadas en un inicio de liga. Se culminó una semana terrible que ya debe encender las alarmas de cualquiera, incluso de los más optimistas, de los forzosos esperanzados y de cualquiera que quiera el bien del equipo. Difícilmente pasará por La Romareda un rival tan accesible como este pobre Sabadell que estuvo en un tris de ganar y celebró como un éxito mayor su puntito ante este desquiciado Zaragoza.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Tejero, Atienza, Guitián, Chavarría; Nick (Javi Ros, 76), Eguaras (Igbekeme, 60); Larrazabal (Papunashvili, 69), Narváez (Gabriel Fernández, 76); Bermejo y Vuckic (Zanimacchia, 60).

CE Sabadell: Mackay; Víctor, Coch, Ibiza, Grego, Josu Ozkoidi; Undabarrena, Capó; Juan Hernández (Héber Pena, 85), Stoichkov (Néstor, 89); y Guruceta (Édgar Hdez., 72).

Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Chavarría (31), Grego (51), Nick (56), Gabriel Fernández (83) y Héber Pena (90).

Goles: No hubo.

Incidencias: En el estreno del horario invernal, noche agradable en Zaragoza, con 17 grados y cielo muy nuboso, con lluvia durante el partido. El césped de La Romareda presentó un buen estado.

Así narramos el partido:

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Partido Real Zaragoza-Sabadell, en directo
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