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Test de personalidad del Zaragoza en Oviedo

El conjunto aragonés se testa en el campo del desesperado colista, en una cita que se intuye repleta de tensión. Sin Vigaray ni Igbekeme, Víctor apostará por Delmás y Raúl Guti para contrarrestar al rival.

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Eguaras y Javi Ros se suben al autobús rumbo a Oviedo.
José Miguel Marco

Sigue arriba, pero el Zaragoza dejó de sumar de tres en tres ante el Lugo, el ritmo más adecuado para habitar en la zona de ascenso a la Primera División, el ritmo que llevan el opulento Almería y el veloz Cádiz. Un triunfo hoy en el Carlos Tartiere instalaría al conjunto aragonés en posición de ascenso directo, pues Almería y Cádiz se carearán entre sí también esta tarde. Con un partido menos disputado, el aplazado por la indisposición de los jugadores del Fuenlabrada, la situación pasaría a ser óptima para un Zaragoza que pretende y le gusta vivir en las alturas, según confesó días atrás el propio Víctor Fernández.

En este exigente contexto, conviene aquilatar la trascendencia de la cita de hoy. Se dirimen los convencionales tres puntos, sí; pero el momento, el escenario, el rival y el estado del rival aumentan exponencialmente el valor de lo que esta tarde se ventilará en el Tartiere. El encuentro significa el inicio de una serie de siete partidos que el Real Zaragoza deberá disputar en menos de un mes, una cantidad de puntos absolutamente determinante en el devenir de este equipo que intenta jugar al fútbol, que habitualmente lo consigue, y que, con esta fórmula jugona poco común en Segunda, hasta está compitiendo a un nivel tan alto como su clasificación denota.

Además del valor de los puntos, hay que subrayar dónde se subastarán esta tarde y ante quién. Camina último en la tabla el Oviedo, pero todo el mundo sabe que no es, ni mucho menos, elpeor equipo de la categoría. Por historia, por afición, por presupuesto, por casi todo en el fútbol, puede considerarse como una referencia de la competición. Todavía no ha ganado, ya ha cambiado de entrenador, el plantel no es malo... Es decir, el Oviedo tarde o temprano reaccionará, pues además reúne fortalezas: un considerable potencial físico y un goleador como Ortuño, con cinco goles anotados en apenas siete jornadas de liga. Por todo lo apuntado en la enumeración anterior, la reunión de esta tarde ha sido considerada por Víctor Fernández como un examen de madurez. Estamos ante un test de personalidad, una prueba para encontrar el verdadero carácter de un Zaragoza que quiere declararse creyente en el irrenunciable objetivo del ascenso.

Hay un escenario, hay un rival, hay un contexto... Pero el principal factor para el Zaragoza será el propio Zaragoza. La trayectoria invita al optimismo más que el último partido ante el Lugo. Es cierto que el árbitro se columpió, que tenía que haber expulsado a Pita, que Areces Franco sobraba otra vez en La Romareda. Pero ni el Zaragoza ni Víctor Fernández dieron lo mejor de sí, con un fútbol centrípeto, incapaz de abrir el campo, de dotar de la amplitud necesaria al juego. Son las cosas del silencioso regreso del rombo al centro del campo, tan cacareado tiempo atrás. Ya lleva jugando así Víctor desde la visita a Ponferrada. Durante la semana se han hablado de muchas cosas, de variantes tácticas y tal... Desde luego, el rebobinado del vídeo del Lugo, además de recodar la triste figura de Areces Franco, invita a una revisión táctica. Hoy es posible que varíe la figura geométrica, hipótesis esta más posible que probable...

Sí, aunque Víctor dejara caer el viernes la opción de jugar con tres centrales, aunque la obviedad invite a agitar las alas para volar, los cambios sobre el último formato no se intuyen demasiados. Las variaciones responderán más a cuestiones físicas, a las bajas de Vigaray e Igbekeme. Por Vigaray entrará Delmás en el costado derecho. En el eje, Atienza está de cine y Víctor dice que Grippo también estuvo bien ante el Lugo. En la izquierda, Nieto. En el medio, el rombo privilegia el fútbol de Eguaras y Kagawa. O sea, flujo interior. Por Igbekeme entrará Raúl Guti, y Javi Ros hará falta como el comer en una cita tan tensa como la que hoy aguarda. Arriba, Luis Suárez y Dwamena, dos delanteros mucho más dotados para jugar al espacio que al pie. Si el Zaragoza genera espacios para estos dos lebreles, si sabe manejar la ansiedad de su desesperado rival, esta noche dormirá en zona de ascenso directo a Primera.

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